Únete a nuestra comunidad

Toda la actualidad del mundo de la salud y la farmacia en Consejos de tu Farmacéutico.

Además, puedes seguirnos en nuestras redes sociales:

La obra Intocables llega al teatro de la mano de Roberto Álvarez, actor teatral consagrado, que con maestría nos regala una interpretación entrañable, cómica y dramática de Phillipe, un personaje con tetraplejia que va transformándose a sí mismo y su relación con el entorno de la mano de su cuidador Abdel.

Aunque lo habitual es que una obra escénica o una novela se conviertan en película, también puede ocurrir al revés, y cada vez es más frecuente. El filme Intocables arrasó en la taquilla francesa y también tuvo enorme éxito en nuestro país. En su libro Le Second Souffle, Philippe Pozzo di Borgo, rico aristócrata tetrapléjico tras un accidente de parapente, contaba su propia experiencia con un cuidador muy diferente a él, el argelino Abdel Yasmin Sellou, un joven de los suburbios parisinos que cambió su vida. Esta historia real biográfica fue convertida en película por Olivier Nakache y Eric Toledano, con el título Intocables, y vive estos días una nueva reconversión en una adaptación teatral en español realizada por Garbi Losada y José Antonio Vitoria. La obra, protagonizada por Roberto Álvarez (Philippe) y por Jimmy Roca (Abdel), en la que participan además Begoña Maestre e Iker Lastra, nos hace partícipes de la relación que se establece entre un enfermo y las personas que están a su alrededor, de un modo cómico y dramático al mismo tiempo. Roberto Álvarez, que empezó en el teatro y nunca lo ha abandonado, acaba de estrenar además Abuelos junto a los actores Carlos Iglesias y Ramón Barea, y bajo la dirección de Santiago Requejo. Esta película familiar que aborda la exclusión laboral de los hombres y mujeres mayores de 50 años, es la última realizada por el actor gijonés a quien además podemos ver desde hace ya tres temporadas interpretando su personaje en Servir y Proteger, la serie que emite Televisión Española desde 2017. Multifacético y emprendedor, Roberto Álvarez se dedica además a la producción teatral, y pronto veremos los resultados de esta otra actividad en los escenarios.  

Parece que el cine se transforma en teatro con más frecuencia de lo que podríamos pensar ¿a quién se le ocurrió esta vez?
Fue una decisión de José Antonio Victoria y Garbi Losada, responsables de la compañía teatral vasca. Él es guionista de cine y televisión, y tiene mucha trayectoria detrás, como la adaptación de El Nombre de la Rosa al teatro. Yo, como actor, he participado en las adaptaciones de El discurso del Rey o en Festen (película danesa del movimiento Dogma llevada al teatro) e incluso fui productor de la adaptación de El Verdugo, que recibió un premio Max de las artes escénicas. De hecho, cuando estaba en el Teatro de la Danza, El Verdugo fue de las primeras cosas que se hicieron de pasar cine al teatro, me refiero a películas que en ningún caso fueron antes una obra de teatro, no como el caso de La Gata sobre el Tejado de Zinc, incluso El Discurso del Rey fue antes una obra de teatro no representada que una película.

¿Hay diferencias notables con respecto a la versión filmada?
El hecho mismo de subirla a las tablas cambia los códigos. Tener una persona impedida o tetrapléjica a dos o tres metros de distancia, o a diez, depende del sitio que tengas, implica una sensación diferente. El pudor aumenta y el espectador tarda un poquito en entrar en la comedia porque le impacta la situación. Lo que suele ocurrir, por mi experiencia, es que la mayoría de las personas van con la expectativa de ver si se puede convertir en teatro, después se fijan en si estará a la altura de la película, puesto que son obras de mucho éxito, y suele suceder que en cuanto se abre el telón se olvida uno de la película.

¿Qué puede tener esta historia de especial, que hace que se continúe alargando su explotación en el teatro?
Intocables se está representando en Alemania, Francia y aquí en teatro. Cuando una película tiene un éxito enorme es porque finalmente se ha demostrado muy apropiada para los tiempos en que surgió, una especie de hallazgo en lo que respecta a la historia, y así se convierte en algo más universal, en un clásico. Nos remitimos a los clásicos porque en su día tuvieron mucho éxito. Habrá habido centenares de obras que se representaron a lo largo de cientos de años que, simplemente, no funcionaron. Cuando algún autor o alguna obra funcionó, entonces fue cuando de convirtió en un clásico, y perdurarán en el tiempo porque conmocionaron al público y lograron interesar. Se pasarán a todos los formatos y dentro de diez años se volverá a realizar otra película, otro remake, en teatro o en cualquier otro medio.

Roberto Álvarez: «Lo primero es la alimentación, después el control del estrés y finalmente el ejercicio físico, la pirámide está clara».

¿Crees posible que dos personas tan diferentes socialmente lleguen a tener una relación tan estrecha en el mundo real?
Estoy absolutamente seguro. Mi aprendizaje personal al interpretar el papel es una lección: creo que las personas muy impedidas lo último que necesitan es que se esté al 100% pendientes de ellos. Aunque es inevitable la condescendencia, estar constantemente pendientes de si le duele o si necesita algo, es insoportable. Necesitan vida a su alrededor. Solamente una persona con esa ingenuidad, esa desfachatez, esa falta de pudor, puede hacer que circule la vida con cierta normalidad hasta el punto de que el enfermo llega a olvidarse de que está en esa situación.  No hay nada como tener alguien al lado lleno de vitalidad, poco interesado y feliz, porque eso hace feliz al otro. No dudo de que esta situación existió de verdad. Abdul, el personaje verdadero de la historia, escribió su libro también sobre esta relación, así que no tengo ninguna duda de que se produjo y ojalá se produjera más veces. Pero no es fácil.

¿Interpretar a un tetrapléjico está siendo complicado, has tenido que hacer algún estudio o experiencia previa?
No he tenido nada más que leer el libro de Philippe. La mayor dificultad que supone es, simplemente, que no te puedes mover durante 90 minutos, de cuello para abajo no siente nada el personaje. Al final es una bendición, eso te ayuda a concentrarte en la situación, tienes que adquirir un mecanismo de relajación, que ayuda a la interpretación, y el personaje ya está dibujado desde el principio. No tienes que hacer de marioneta porque ya lo eres, ya tienes el personaje dibujado, tienes menos que construir, solo tengo mi voz y mi gestualidad más elemental en la cara, para expresarme. Es más fácil que hacer que el cuidador, que es mucho más complejo.

¿Habéis recibido visitas de enfermos que padecen este tipo de incapacidad?
Si, han ido unos cuantos pacientes tetrapléjicos. Tienes al principio como una especie de pudor a la hora de dirigirte a ellos, pero en cuanto te interesas por su vida, ves enseguida que son personas llenas de alegría y vitalidad. Te agradecen mucho el trabajo y se alegran de haber ido a ver la obra, son gente muy especial la verdad. Son gente muy cariñosa, espabilada y alegre. Otra parte muy importante, que han venido en muchas ocasiones, son los cuidadores. Hay una necesidad grande de expresarse. Suelen venir al camerino a contar su experiencia, que es dura también. Fue, por ejemplo, una cuidadora de un matrimonio, los dos estaban en silla de ruedas y ella, además, con Alzheimer, lo que supone una concentración y una vocación enorme.

Y hablando de vocación. No debe ser fácil combinar tantas facetas al mismo tiempo, la de productor, actor de teatro, simultanear todo ello con una serie semanal como es Servir y proteger, la serie de TVE, y además la promoción de Abuelos, tu última película…
Creo que ahora me he pasado y estoy un poco al límite. He tenido un periodo de promoción intenso, tanto con la película como con la obra de teatro que me ha llevado un tiempo grande, entre la visita al Hormiguero, los diarios, las radios…etc. El día 11 de octubre se estrenó Abuelos, fuimos de promoción a Murcia, Alicante, Granada y a todos los sitios que he podido visitar. En promoción se complica un poco la vida, pero en cuanto pasa, la serie y el teatro se llevan bien, y además está en marcha la producción de teatro que tengo entre manos, así que poco a poco.

¿Se puede hablar ya de los nuevos proyectos?
Hay una nueva película que va a dirigir Carlos Iglesias para el año que viene, y voy a participar en una serie que hará Mateo Gil, realizaré unas sesiones cortas. Entenderás que, al estar en una serie diaria durante tres años como es Servir y Proteger, y hacer teatro durante todo el año próximo con Intocables, no tengo mucho margen…

¿Sueles hacerte con alguna ayuda de las que se pueden conseguir en las farmacias?
Me están ayudando mucho las vitaminas. Estuve indagando sobre el antienvejecimiento, fui a algún congreso, aunque al final no hay nada definitivo. Lo primero es la alimentación, después el control del estrés y finalmente el ejercicio físico, la pirámide está clara.  A parte, me interesé por los suplementos alimenticios y he probado casi de todo, suplementos testados farmacéuticamente. Ahora, estoy fascinado con las vitaminas, aunque el metabolismo de cada uno es muy particular, y puede ser que alguien no note ningún efecto. Los laboratorios nos contactan a través de las redes sociales, nos cuentan y nos invitan a probar suplementos vitamínicos, compuestos de aminoácidos o minerales, totalmente comprobados, no son productos milagro. Hay uno que tiene vitamina B y C. Trabaja con liposomas, meten el medicamento dentro de una cápsula de grasa, dentro de un gel o un líquido. El proceso es muy caro y los medicamentos suben de precio. Me mandaron tres cajas de complejo vitamina B y de repente, tras tomarme una de las cajas, estoy como un niño de diez años que no concibe la idea de dormir una siesta.

Así que la farmacia es uno de tus lugares preferidos…
Yo soy fan de la farmacopea, pero muy fan. El problema es que tengo que creer en el producto. Si te dicen que se baja el colesterol con los yogures, pues eso es verdad, porque tienen unas moléculas que funcionan, las estaminas. Pero si me venden una moto, investigo.

En la pirámide que citabas está el ejercicio y la alimentación ¿sigues alguna dieta o realizas alguna tabla de ejercicios concreta?
Mi recomendación es una dieta hipocalórica y levemente proteica, cinco veces al día, un 40% de hidratos 30% de proteínas y 30% de grasas, y el ejercicio, no mucho porque es oxidante, pero si lo haces tres veces a la semana, algo que tenga cierta exigencia cardiovascular, un ejercicio anaeróbico, que te ponga el corazón un poquito a tope, si vas al gimnasio, sino con que tengas una vida activa ya está.

Es decir, que comes de todo, no eres estricto con los alimentos ecológicos por ejemplo…
Me da exactamente igual, no creo en nada de la alimentación ecológica, aunque me importa el maltrato animal, procuro comer cosas que indican que las gallinas o los pollos tienen una vida decente. Pero hasta ahí.

Por Xoan Luaces

Apúntate a nuestra newsletter

* La newsletter para farmacéuticos es para uso exclusivo de profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, farmacéuticos) involucrados en la prescripción o dispensación de medicamentos, así como profesionales de la industria farmacéutica y la política sanitaria. Publicitario Farmacéutico SL no se hace responsable del uso de esta newsletter por parte de profesionales no cualificados.