El Sistema Nacional de Salud (SNS) de España da un giro histórico en la forma de evaluar e introducir los tratamientos de última generación. A partir de ahora, el nuevo marco normativo consolidará el valor social como un criterio fundamental para la financiación pública de medicamentos innovadores, situándose al mismo nivel que la eficacia clínica y la evaluación económica tradicional.
Esta es la principal conclusión alcanzada por autoridades sanitarias, expertos y pacientes en el Curso de Verano de la Universidad Complutense de Madrid y Roche Farma España, donde se analizaron las profundas implicaciones del Real Decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y el proyecto de Real Decreto de Financiación y Precio.
¿Qué es el valor social de un medicamento?
Hasta la fecha, la financiación de una novedad terapéutica dependía casi en exclusiva de la perspectiva del financiador público. Sin embargo, el nuevo modelo de evaluación en salud medirá el impacto real de la innovación en la vida del paciente y su entorno, baremando factores críticos como:
- Autonomía y calidad de vida: Especialmente en patologías crónicas o con alta dependencia funcional.
- Impacto laboral y productivo: Reducción en la duración de las bajas laborales, el absentismo y el presentismo, tanto del paciente como de sus cuidadores.
- Ahorro familiar (gastos de bolsillo): Disminución de los costes directos que asumen los hogares en transporte, copagos, adaptación de viviendas o servicios de psicología y fisioterapia.
- Coste de los cuidados informales: Reconocimiento de la carga económica y personal que soporta el entorno del enfermo.
Un impulso para la investigación biomédica
)., destacó que la inclusión de la perspectiva social —alineada con las recomendaciones del informe REVALORE— es clave para que la industria farmacéutica siga apostando por España como país líder en investigación clínica en Europa.
El reto principal radica ahora en hacer operativo este modelo para que sea metodológicamente objetivo, transparente y homogéneo en todas las comunidades autónomas, garantizando siempre la sostenibilidad económica del SNS.
Participación real de pacientes y clínicos
El nuevo marco normativo exige también integrar de forma efectiva e independiente la perspectiva del paciente y del profesional clínico desde el inicio del proceso de evaluación. Los expertos coinciden en la necesidad de otorgarles voz y voto en los órganos de decisión, aprovechando además los registros de datos de la vida real (Real World Data) que las propias asociaciones de pacientes recopilan en su día a día.
Con esta reforma, España busca equilibrar un acceso rápido y equitativo a las terapias más disruptivas con un sistema de salud más sostenible, humano y centrado en las necesidades reales de las personas.
