La Fundación Asefarma ha celebrado una nueva edición de su Foro de Salud en el Club Financiero Génova de Madrid, una iniciativa que en esta ocasión ha contado con la participación de la doctora Sari Arponen, médica experta en microbiota intestinal y autora del libro Es la microbiota, ¡idiota!.
El encuentro, desarrollado con la colaboración de Farmacias Farmazul, Saluris y Laboratorios Kern, reunió a una treintena de asistentes vinculados al ámbito sanitario y farmacéutico para analizar la relación entre microbiota, longevidad y estilo de vida.
Durante su intervención, Arponen defendió la necesidad de apostar por hábitos saludables que permitan alcanzar una mayor esperanza de vida con buena salud. «La gente, si quiere llegar a los 90 años, debe poder hacerlo en buenas condiciones de salud. Cuanto más tiempo vivamos, mejor«, afirmó.
La longevidad depende de la genética, pero también del estilo de vida
La especialista explicó que el envejecimiento saludable está condicionado por múltiples factores, más allá de la herencia genética. Entre ellos, destacó la alimentación, la actividad física, el descanso, la salud emocional y la relación con el entorno.
En este sentido, puso como ejemplo iniciativas como la «Iniciativa Ourensividad», una plataforma que promueve la ciudad de Ourense como referente en longevidad saludable. Según Arponen, «vivir más está relacionado con factores genéticos, pero también con otros factores como la calidad y el cuidado de vida que se lleve«.
Microbiota, estrés y salud mental: una conexión cada vez más estudiada
Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la relación entre la microbiota intestinal y la salud global. La doctora recordó que no solo influye lo que comemos, sino también aspectos como el estrés, el sueño, la exposición a la luz solar o el bienestar emocional.
Entre los conceptos abordados destacó el denominado «mismatch evolutivo», que describe el desajuste existente entre la biología humana y el entorno actual.
Además, alertó sobre el impacto del estrés crónico en la salud intestinal. «El estrés agudo es una respuesta fisiológica del organismo. Pero ahora nos enfrentamos al problema del estrés crónico. Y aquí entra también en juego la microbiota«, señaló.
La experta también incidió en la estrecha relación entre salud bucodental y microbiota. Según explicó, la enfermedad periodontal representa un importante problema sanitario y económico en Europa, con un coste estimado de 25.000 millones de euros, y recordó que «la microbiota no se tiene en cuenta que a veces empieza en la boca«.
El eje intestino-cerebro y la llamada ‘epidemia silenciosa’
Durante la jornada, Arponen analizó la creciente evidencia científica sobre el denominado eje intestino-cerebro, una vía de comunicación bidireccional que conecta ambos órganos.
La doctora señaló que patologías como la ansiedad, la depresión, el deterioro cognitivo, la inflamación crónica o determinadas enfermedades neurodegenerativas presentan una relación cada vez más clara con alteraciones de la microbiota. «Enfermedades como la demencia u otras alteraciones de la función cerebrovascular también están relacionadas con la microbiota«, explicó.
Asimismo, recordó la importancia de prestar atención a síntomas cotidianos que pueden alertar de un desequilibrio intestinal, como la falta de energía, la niebla mental, el cansancio persistente o las alteraciones en las deposiciones.
Consejos para cuidar la microbiota y favorecer un envejecimiento saludable
Entre las recomendaciones prácticas ofrecidas por la especialista destacan:
- Seguir una dieta pescomediterránea.
- Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.
- Mantener una adecuada exposición a la luz solar.
- Respetar los ritmos circadianos y favorecer un descanso reparador.
- Mantener el contacto con la naturaleza.
- Potenciar actividades creativas como la música, la escritura o la pintura.
En este sentido, Arponen dejó una de las frases más destacadas de la jornada: «Lo contrario de la depresión es la expresión«.
También recordó que la música favorece la neuroplasticidad cerebral y que determinados probióticos pueden ayudar a modular el eje intestino-cerebro.
El farmacéutico, un aliado en el cuidado de la microbiota
La experta subrayó además el papel de la farmacia comunitaria en la promoción de la salud digestiva y el asesoramiento sobre probióticos.
Según explicó, es fundamental que los profesionales farmacéuticos conozcan las distintas cepas y sus indicaciones específicas para poder recomendar la opción más adecuada a cada paciente.»Es necesario conocer bien los probióticos de cada casa y recomendar al paciente el que mejor puede irle según sus necesidades«, afirmó. Asimismo, destacó la importancia de prestar atención a síntomas como estreñimiento, molestias digestivas recurrentes o problemas de salud oral, ya que pueden ser señales de alteraciones en la microbiota.
Como mensaje final, Arponen apeló a la prudencia y al acompañamiento profesional: «Cuanto más te fijas en tus síntomas y en la salud, más te afecta todo en general. Ante cualquier problema, un profesional, por favor«.





