Pídela en tu farmacia

TU REVISTA 100% GRATIS

Introduce tu C.P. y localízala:

Revista Abierta

Pídela en tu farmacia

TU REVISTA 100% GRATIS

Introduce tu C.P. y localízala:

Revista Abierta
Home Bienestar ¿Por qué los mosquitos pican más a unas personas que a otras?

¿Por qué los mosquitos pican más a unas personas que a otras?

por Redacción Consejos
picadura de mosquito

¿Quién no tiene la sensación de que cuando va a un sitio en el que hay mosquitos, todos se vienen a él? La ciencia confirma que el olor corporal, el sudor, el CO₂ que se exhala y ciertos factores biológicos hacen que algunas personas atraigan más a los mosquitos que otras.

Los mosquitos localizan a las personas por compuestos químicos que emitimos a través de la piel y el sudor, algo que viene determinado en gran parte por factores biológicos. Sienten atracción por el ácido láctico, el amoníaco, el ácido úrico y las bacterias de la piel. 

  1. Por eso es más común que nos piquen más si tenemos una microbiota cutánea rica en bacterias de las especies Staphylococcus o Corynebacterium, que generan esos compuestos volátiles (ácido láctico, amoníaco, ácidos carboxílicos y otros compuestos del sudor metabolizado), cuyos olores funcionan como señales para el mosquito. Ello explica también que nos piquen más después de hacer ejercicio y cuando sudamos.
  2. Otro de los principales mecanismos de localización es el CO₂ que exhalamos, ya que los mosquitos detectan el dióxido de carbono a distancia, algo que suele ocurrir en personas grandes, en embarazadas (que además tienen mayor temperatura corporal) y en personas que hacen mucho deporte o tienen el metabolismo alto. 
  3. Una vez detectan CO₂ en el aire, los mosquitos activan su sistema visual y empiezan a buscar siluetas que contrasten con el entorno, siendo los colores oscuros (negro, azul marino, rojo oscuro o tonos intensos) los que más contraste generan, al destacar más visualmente, absorber más luz y crear una silueta más definida.
  4. Por último, algunos estudios sugieren que las personas con grupo sanguíneo 0 podrían estar genéticamente predispuestas a sufrir más picaduras que las de grupo A y las del grupo AB/B, que quedarían en medio, sin que esto haya sido demostrado científicamente. E igualmente, el consumo de alcohol, especialmente de cerveza, podría relacionarse con el aumento de temperatura corporal, los cambios en el sudor que provoca y la mayor emisión de etanol por la piel.

5 cosas que debes saber para protegerte este verano

1. No todos los mosquitos son iguales… ni pican a la misma hora.

Existen diferentes especies de mosquitos capaces de transmitir enfermedades: por ejemplo, el conocido mosquito tigre (Aedes albopictus) puede transmitir dengue, zika y chikunguña, y suele picar principalmente durante el día y también al atardecer. Otros mosquitos, como los del género Anopheles, están relacionados con la malaria y tienen más actividad al anochecer y durante la noche. Los mosquitos Culex, asociados al Virus del Nilo Occidental, también suelen ser más activos en horarios nocturnos. La idea más importante es que no existe una “hora completamente segura”, por lo que conviene proteger la piel siempre que vayamos a estar expuestos, especialmente en zonas con abundancia de mosquitos.

Además, muchas veces el problema empieza muy cerca de casa. El mosquito tigre puede reproducirse en pequeñas acumulaciones de agua, como platos de macetas, cubos, bebederos de animales, juguetes o canalones. Vaciar y limpiar regularmente estos recipientes ayuda de forma muy eficaz a reducir la cantidad de mosquitos alrededor del hogar.

2. El repelente adecuado sí marca la diferencia.

No todos los repelentes ofrecen la misma protección. Los expertos recomiendan utilizar productos con principios activos cuya eficacia esté demostrada científicamente. Entre los más eficaces se encuentran el DEET, considerado el repelente de referencia; la icaridina, que ofrece una eficacia similar pero suele resultar más cómoda sobre la piel; el IR3535, muy bien tolerado y utilizado con frecuencia en niños y embarazadas; y el PMD o aceite de eucalipto limón, una alternativa de origen vegetal con buena eficacia, aunque generalmente de menor duración.

Un aspecto importante es que una mayor concentración del producto suele significar más horas de protección, aunque por encima de aproximadamente un 50 % de DEET no suele conseguirse mucha más duración. En la práctica, la diferencia real muchas veces no está en el producto, sino en cómo se aplica y si se reaplica correctamente tras sudar, bañarse o ducharse. También conviene desconfiar de algunos remedios “milagro”, ya que muchas pulseras repelentes y productos naturales no ofrecen una protección fiable en situaciones de riesgo real.

3. Cómo usar correctamente el repelente

Uno de los errores más frecuentes es utilizar mal el repelente. Muchas personas olvidan reaplicarlo después de sudar intensamente o tras bañarse, lo que reduce mucho su eficacia. También se desaconsejan los productos que combinan protector solar y repelente en un mismo envase, ya que el protector solar necesita reaplicarse con más frecuencia y eso puede llevar a usar demasiado repelente sobre la piel.

El orden correcto es sencillo: primero debe aplicarse el protector solar y, unos minutos después, el repelente, siempre sobre la piel expuesta. En niños pequeños, lo recomendable es que el producto lo aplique un adulto, evitando las manos, los ojos y la boca. En el caso de las embarazadas, repelentes como DEET, picaridina e IR3535 se consideran seguros cuando se utilizan siguiendo las instrucciones del fabricante.

4. Repelente no es lo mismo que producto “post-picadura”

Es importante entender que el repelente sirve para prevenir la picadura, mientras que los productos post-picadura únicamente ayudan a aliviar los síntomas una vez que la picadura ya se ha producido. Tras una picadura pueden utilizarse productos con aloe vera, antihistamínicos, corticoides suaves o calmantes locales para disminuir el picor, la inflamación y el escozor. Sin embargo, estos productos no previenen infecciones ni sustituyen las medidas de protección. 

También conviene saber cuándo consultar con un profesional sanitario. Si tras una picadura aparece fiebre, dolor de cabeza intenso, dolor articular fuerte, dificultad para respirar, una erupción extensa o una zona de piel muy roja, caliente y dolorosa, es importante buscar valoración médica. Y si los síntomas aparecen después de un viaje, conviene informar siempre del destino visitado.

5. Si viajas, la protección funciona “en capas”

Cuando viajamos a destinos tropicales o subtropicales, el riesgo puede cambiar completamente. En muchos casos, la mejor protección consiste en combinar varias medidas al mismo tiempo: utilizar repelente eficaz, llevar ropa que cubra brazos y piernas, dormir con mosquitera y elegir alojamientos con aire acondicionado o protección frente a insectos siempre que sea posible. Además, dependiendo del destino, pueden recomendarse vacunas frente a enfermedades. En determinadas zonas también puede ser necesaria una medicación preventiva frente a la malaria. Por eso, los especialistas recomiendan acudir a un Centro de Vacunación Internacional entre cuatro y seis semanas antes del viaje para recibir recomendaciones personalizadas.

También te puede gustar