Home NutriciónAlimentación saludable Molestias digestivas: casi 9 de cada 10 españoles las han sufrido en el último año

Molestias digestivas: casi 9 de cada 10 españoles las han sufrido en el último año

por Redacción Consejos
Farmasierra

Gases, hinchazón, estreñimiento o diarrea ocasional forman parte del día a día de una buena parte de la población. De hecho, el 87% de los españoles asegura haber experimentado al menos una molestia digestiva durante el último año, pero solo dos de cada diez consideran que tienen buenos conocimientos sobre salud intestinal.

Así se desprende de una encuesta realizada por PrecisionBiotics® entre adultos de España y otros países europeos, que revela una importante brecha entre la preocupación por el bienestar digestivo y los conocimientos necesarios para cuidarlo.

Aunque el 77% considera la salud digestiva muy o extremadamente importante, solo el 18% afirma priorizarla activamente en su vida cotidiana.

Gases, hinchazón y estreñimiento, entre las molestias más frecuentes

Los síntomas más habituales señalados por los participantes españoles son los gases, presentes en el 39%, seguidos de la flatulencia (37%), la hinchazón abdominal (36%), el estreñimiento ocasional (33%) y la diarrea ocasional (32%).

Además, para muchas personas no se trata de episodios puntuales. El 53% de quienes presentan síntomas afirma llevar más de un año sufriéndolos de forma recurrente, mientras que el 57% considera que tienen un impacto moderado o grave sobre su vida diaria.

“En España, las personas se preocupan claramente por su salud digestiva, pero preocuparse por algo y comprenderlo son dos cosas muy distintas. Actualmente, demasiadas personas tienen que actuar a ciegas, incluidos los padres que intentan hacer lo mejor por sus hijos. Es hora de cerrar esa brecha con información clara y fiable que ayude a las personas a cuidar de sí mismas y de sus familias”, declara Abbie Alston, nutricionista de PrecisionBiotics®.

Los problemas digestivos también afectan a los niños

La encuesta analizó asimismo la percepción de los padres sobre la salud digestiva de niños de entre 3 y 12 años.

Entre los progenitores cuyos hijos habían sufrido molestias digestivas, el 67% considera que estas repercuten de alguna manera en su vida cotidiana y un 18% aprecia efectos sobre su capacidad de concentración.

En estos casos, especialmente cuando los síntomas son recurrentes, intensos o interfieren en la alimentación, el crecimiento o la actividad habitual del niño, conviene consultar con un profesional sanitario.

Dieta: más fibra y menos ultraprocesados

Los resultados apuntan también a cambios importantes en los hábitos alimentarios de los españoles.

Según los datos recogidos en la encuesta, el consumo de algunos alimentos característicos de la dieta mediterránea ha disminuido durante las últimas décadas, mientras ha aumentado el peso de los productos ultraprocesados en la alimentación diaria.

Entre las recomendaciones generales para favorecer la salud digestiva se encuentra aumentar progresivamente el consumo de fibra, presente fundamentalmente en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.

También resulta importante mantener una alimentación variada y equilibrada, una hidratación adecuada y observar qué alimentos desencadenan molestias de forma individual, ya que no todas las personas responden del mismo modo.

Estrés e intestino: una relación que todavía desconocemos

Uno de los datos más llamativos de la encuesta es el escaso conocimiento sobre la relación entre salud digestiva y bienestar emocional.

Solo el 36% de los españoles vincula sus molestias intestinales con factores como el estrés o el estado de ánimo, frente al 47% de media entre los países europeos encuestados.

“Nuestro intestino y nuestro cerebro están en comunicación constante, como si intercambiaran mensajes por el WhatsApp de nuestro cuerpo, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Y no es solo una metáfora: la conexión entre ambos está ampliamente documentada por la ciencia, y el nervio vago es una de sus principales vías de comunicación”, asegura la Dra. Sara Marín Berbell, médica experta en microbiota y divulgadora de salud.

Y añade: “En consulta veo a diario cómo el estrés y el estado de ánimo pueden influir en las molestias digestivas. Por eso, para comprender nuestra salud intestinal, también debemos prestar atención a nuestro bienestar emocional”.

Por ello, además de cuidar la alimentación, prestar atención al descanso, el ejercicio y la gestión del estrés puede formar parte de un enfoque global del bienestar digestivo.

Probióticos: muy conocidos, pero no siempre bien entendidos

Los probióticos son otro ámbito en el que persiste cierta confusión.

Entre los usuarios de complementos alimenticios encuestados, el 52% de los españoles afirma tomar probióticos, frente al 43% registrado en el conjunto de países europeos participantes.

Sin embargo, el 56% reconoce haber oído hablar de ellos pero no saber realmente para qué sirven, y solo un 7% considera tener buenos conocimientos.

Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden proporcionar un beneficio para la salud, pero sus efectos dependen de la cepa concreta, la dosis y la indicación. Por ello, no todos los productos son equivalentes ni están indicados para cualquier problema digestivo.

La farmacia, una fuente de confianza

La encuesta refleja además el peso del farmacéutico en las decisiones relacionadas con estos productos.

El 23% de los usuarios españoles de probióticos señala la recomendación del farmacéutico como un factor decisivo a la hora de utilizarlos, el porcentaje más alto entre los países incluidos en el estudio.

La farmacia puede desempeñar así un papel importante para resolver dudas, evitar el uso indiscriminado de complementos y detectar síntomas que requieren valoración médica.

Porque gases, hinchazón o alteraciones del ritmo intestinal son muy frecuentes, pero cuando aparecen de forma persistente, empeoran o se acompañan de pérdida de peso inexplicada, sangre en las heces, fiebre, dolor intenso u otros signos de alarma, no conviene normalizarlos y debe consultarse con un profesional sanitario.

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