Los tiempos en que un niño rollizo era considerado
sinónimo de saludable no sólo han pasado a la Historia sino que estos pequeños
se han convertido en uno de los objetivos de las campañas destinadas a
erradicar la obesidad
Y no es para menos:
recientemente, el Ministerio de Sanidad ha mostrado su preocupación por el
rápido crecimiento de la obesidad infantil en España que, con un 16 por ciento
de niños obesos, nos sitúa a la cabeza de Europa, sólo por detrás del Reino
Unido. En la nueva Estrategia NAOS (Nutrición, Actividad Física y Prevención de
la Obesidad), presentada por el Ministerio de Sanidad y Consumo, uno de los
pilares fundamentales es impulsar la práctica regular de la actividad física
durante la etapa infantil y juvenil especialmente. Asimismo, la ministra de
Sanidad, Elena Salgado, acaba de anunciar que los anuncios de comida rápida se
limitarán durante el horario infantil, a fin de evitar que los hábitos
alimenticios de los niños puedan verse influidos por este tipo de productos. De
hecho, según la Organización de Consumidores (OCU), el 25% de los anuncios
emitidos son de este tipo.
Verdaderos riesgos para la salud
El mayor sedentarismo de los
niños de hoy (que prefieren los video-juegos al parque o al deporte) unido a la
elevada presencia entre esta población de dietas inadecuadas e hipercalóricas (abundancia de chuches,
bollería industrial, comida rápida…)
parecen ser los culpables de este espectacular aumento que, además de
predisponer seriamente a padecer obesidad en la edad adulta, llevan implícitos
una serie de riesgos para la salud infantil. Así, por ejemplo, varios estudios
han demostrado que la obesidad en los niños se asocia a un mayor riesgo de
padecer patologías cardíacas, como la hipertrofia ventricular izquierda (el
hecho de ser obeso implica que el corazón debe trabajar más, incluso en la
infancia), y también hay indicios de que los niños con sobrepeso presentan más
riesgo de desarrollar asma.
?La importancia de la
obesidad infantil no se deriva tanto del problema de sobrepeso en sí a esas
edades sino de la repercusión que esto tiene en la obesidad adulta. Está
demostrado que aquellas personas que fueron obesas de niños tienen muchas más
posibilidades de padecer esta patología cuando alcanzan la madurez?, explica la
doctora Marta Garaulet,
profesora de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición de la Universidad
de Murcia y miembro del Grupo de Investigación en Nutrición de la misma
Universidad.
Cuatro etapas en las que incidir
Según esta experta, hay
cuatro etapas críticas en la edad infantil durante las cuales se deben extremar
las precauciones para prevenir la obesidad.
- ?Durante el embarazo,
tanto una ganancia excesiva de peso como, por el contrario, un control
demasiado rígido de la ingesta calórica, puede
predisponer al feto a la obesidad, ya que su organismo desarrolla una
serie de sistemas para aprovechar de forma importante las calorías que
recibe de la madre, de modo que muchos niños ya nacen con una serie de
genes aumentados y, por tanto, con predisposición a ser obesos. - Otro momento fundamental es el primer año de vida, durante el
cual el tejido adiposo es capaz de producir muchas células nuevas por lo
que, si el niño tiene sobrepeso, el número de células grasas (adipocitos) se va a duplicar, sentando las bases de
una obesidad adulta. - Entre los 5
y los 7 años se produce un rebrote de la tendencia a la gordura. - Lo mismo ocurre durante la preadolescencia y adolescencia, que es cuando mayores cambios
hormonales se experimentan y, por tanto, también hay una mayor
predisposición a producir un mayor tejido adiposo?, comenta la experta.
Medidas para prevenir la obesidad infantil
La doctora Garaulet aconseja las siguientes pautas:
- Mantener una dieta equilibrada durante el
embarazo, procurando engordar entre 9 y 14 kilos (ni menos ni más). - Durante el primer año de vida, vigilar de cerca
el peso del niño (especialmente si ambos padres tienen sobrepeso) y evitar
darle demasiados alimentos ricos en calorías. Es mejor que las papillas de
fruta sean caseras, ya que las preparadas(potitos)
suelen estar excesivamente azucaradas. - Intentar que en los menús diarios estén siempre
presentes las verduras y las legumbres. - Restringir los dulces y chuches
a ocasiones especiales (cumpleaños, fines de semana). - Evitar que consuman refrescos y bebidas
azucaradas, y mucho menos durante las comidas: la mejor bebida para un
niño es el agua. - Limitar al máximo la bollería industrial: siempre
es preferible el pan con chocolate casero al dulce prefabricado. - El desayuno debe ser lo más completo posible,
incluyendo al menos tres alimentos de tres grupos distintos: un vaso de
leche, zumo de frutas, pan con mantequilla… - El mejor postre es la fruta: un yogur nunca va a
sustituir a las propiedades nutricionales de una pieza de fruta. Reserva
los lácteos y yogures para la merienda.
Las empresas de ?comida rápida? van a limitar su
publicidad en los medios de comunicación durante el horario infantil, a fin de
evitar que los hábitos alimenticios de los niños puedan verse influidos por
este tipo de productos
Más ejercicio en los colegios
Como señala el doctor Carlos González de Vega, especialista en Medicina de la
Educación Física y del Deporte y Director Médico del Centro de Medicina
Deportiva y Rehabilitación (MeDyR) de Madrid, ?junto
a una educación alimentaria desde el colegio,
encaminada a enseñar a los niños a comer bien, es necesario integrar la
actividad física como un hábito diario en su vida». Según este experto, en
nuestro país el número de horas lectivas de educación física desciende a medida
que el niño crece y por el contrario desarrolla más habilidades físicas».
«Sería recomendable, -señala González de Vega -, inculcar desde el
colegio la práctica diaria del deporte, al menos media hora al día para
adquirir el hábito de practicarlo de forma rutinaria. En este sentido, habría
que fomentar la promoción de juegos y actividades lúdicas que requieran
actividad física y a la vez favorezcan las relaciones en grupo y las
actividades al aire libre. Además, según asegura este experto, en España hay
una gran disponibilidad de centros deportivos y una excelente red de Patronatos
y Centros Municipales de Deporte que están infrautilizados porque a nivel
social y escolar son imprescindibles programas que fomenten el deporte de forma
efectiva y eficiente.
Los expertos aseguran que media hora diaria de
actividad física previene la obesidad en los niños
