El corazón es un órgano
indispensable para el cuerpo humano. Su función es la de bombear la sangre
recogida por las venas hacia el resto del organismo de forma que lleguen a
todos los tejidos los nutrientes y el oxígeno necesarios para llevar a cabo las
funciones vitales de todas las células del cuerpo.
Así el corazón estará formado por
potentes fibras musculares que mediante su contracción, llevarán a cabo la
función de bombeo sanguíneo. Debido a que la sangre que maneja el corazón está
destinada al resto del cuerpo, el corazón va a necesitar una forma de obtener
oxígeno y nutrientes propia para poder llevar a cabo su función. Para ello
existen unos vasos que llevarán la sangre circulante al músculo cardiaco,
mediante dos arterias que envuelven el corazón a modo de corona denominadas arterias
coronarias.
Normalmente existe un equilibrio entre las necesidades de
oxígeno y nutrientes por parte del músculo cardiaco, y el aporte sanguíneo
proveniente de las arterias coronarias. Cuando existe un desequilibrio entre
estos factores se dice que existe cardiopatía isquémica, ya sea por exceso en
la demanda motivado por un gran esfuerzo de contracción del corazón o bien por
una deficiencia en el aporte sanguíneo.
En ocasiones, debido a diferentes causas que mencionaremos
posteriormente, existe una obstrucción en alguna arteria coronaria o algunas de
sus ramas (enfermedad coronaria), lo que ocasiona que falte aporte de sangre
suficiente en alguna región concreta del músculo cardiaco. Debido a ello las
células musculares sufrirán una pérdida de nutrientes y especialmente de
oxígeno, necesarios en su función de contracción, con lo que se mostrarán
aturdidas inicialmente y posteriormente hibernadas para no consumir oxígeno por
lo que dejarán de contraerse, ocasionando un mal funcionamiento del corazón. Si
la falta de aporte sanguíneo motivada por la obstrucción se mantiene en el
tiempo y se hace permanente llegará un momento en el que las células se
morirán.
Al fenómeno de falta de aporte sanguíneo se le denomina Isquemia,
que puede ocasionar una lesión en el músculo cardiaco permanente, dando lugar a una muerte de las células musculares
cardiacas o necrosis miocárdica, momento en el que decimos que existe un Infarto.
La obstrucción o estrechamiento de las arterias coronarias o
sus ramas suele deberse a un acumulo paulatino y de forma progresiva de capas
amarillentas de colesterol, lípidos y restos celulares en la superficie interna
de las paredes de las arterias, esto es lo denominado como ateroma, lo que a su
vez favorece la aparición de fibrosis ocasionando lo que se denomina como aterosclerosis.
Inicialmente esto puede no producir ningún problema, pero cuando el
estrechamiento obstruye más del 70% del calibre de la arteria afectada puede
existir un desequilibrio entre la sangre que llega a aportarse y la que
necesita el corazón de modo que en situaciones como el ejercicio, donde el
corazón exige una contracción muscular más rápida y vigorosa, el aporte de sangre
en esa región será insuficiente, desencadenándose el fenómeno de isquemia, que
si se prolonga en el tiempo terminará por originar un infarto. Si la
obstrucción es mayor del 90% puede existir este problema incluso en reposo, lo
cual supone mayor gravedad. Otras veces puede ocurrir que la placa de ateroma
se rompa y se produzca un coagulo en la zona de estrechamiento que termina por
ocluir totalmente la arteria, en ese caso la lesión es de extrema gravedad y
suele ocasionar un infarto importante.
Debido a esta enfermedad coronaria pueden darse diversas
formas de presentación clínica. Éstas incluyen la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio. La
angina de pecho ocurre cuando aparece un fenómeno de isquemia de forma
transitoria debido a disminución del aporte de sangre en las coronarias o
aumento excesivo de las necesidades del músculo como puede ocurrir bien con el esfuerzo, o en ocasiones en reposo. El infarto
agudo de miocardio hace referencia a un proceso de isquemia similar al de
la angina que se mantiene en el tiempo produciendo necrosis o muerte del
miocardio y por tanto un infarto.
El fenómeno de la aterosclerosis ocurre con frecuencia en
las arterias coronarias dando lugar a enfermedad coronaria y a la cardiopatía
isquémica, sin embargo puede afectar también a otras arterias del organismo
como en el cerebro, dando lugar a enfermedad cerebrovascular; en las arterias
de las piernas, ocasionando isquemia arterial de miembros, entre otros. Por
ello a este tipo de alteraciones la
denominamos como enfermedad cardiovascular.
Datos estadísticos
Las enfermedades cardiovasculares debidas
al proceso de la aterosclerosis son las responsables de la mayoría de las
muertes en los países occidentales. De ellas la enfermedad coronaria y
cardiopatía isquémica son la primera causa de muerte en varones mayores de 45
años y mujeres mayores de 65 años en casi todos los países europeos. Por lo
tanto afecta principalmente a varones y está ligado a la pérdida de muchos años
de vida, situaciones de invalidez transitoria o permanente y la necesidad de
una gran atención sanitaria, de ahí el elevado coste social y económico que
conlleva.
En España las enfermedades cardiovasculares en conjunto son
la primera causa de muerte, de las cuales la mayoría son debidas a enfermedad
coronaria.
Factores de riesgo
El
adecuado control de los factores de riesgo cardiovascular disminuirá el número
de muertes causadas por la enfermedad coronaria. Dentro de estos factores
existirán aquellos que pueden ser cambiados y por lo tanto son a los que irán
destinados todos nuestros esfuerzos en materia de prevención, son los Factores
de Riesgo MODIFICABLES. Por el contrario existen otros factores sobre lo que no
se podrán poner en marcha cambios y por lo tanto no se pueden prevenir, son los
Factores de Riesgo NO MODIFICABLES. Además, según el grado de asociación de
éstos con las posibles secuelas o muerte se subdividen en mayores y menores.
En
las siguientes tablas se indican los principales factores de riesgo.
|
Factores de riesgo no modificables |
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1. |
constituye el factor más importante, especialmente en |
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2. |
afroamericanos, americanos hispanos, japoneses y chinos, |
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3. |
El |
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4. |
Pacientes |
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Factores de riesgo modificables mayores |
|
1. |
Las |
|
2. |
Se ha |
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3. |
La alteración de las cifras de lípidos en la sangre, como |
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4. |
Fumar aumenta el riesgo de padecer enfermedad coronaria, |
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Factores de riesgo modificables menores |
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1. |
La |
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2. |
Las |
|
3. |
La |
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4. |
Personalidades |
Sintomatología
Los
síntomas se van a basar básicamente en el dolor torácico que consiste en
un dolor localizado en el centro del pecho, profundo, que en ocasiones se
desplaza a cuello, mandíbula, la espalda o ambos brazos con predominio del
izquierdo.
Otros
síntomas
acompañantes durante el episodio pueden
ser: sensación de falta de aire, sudoración, náuseas e incluso vómitos,
palidez, palpitaciones y malestar general.
Diagnóstico
En
general, el diagnóstico de angina de pecho es puramente clínico, es decir que
se realiza en función a los síntomas. No obstante existen múltiples pruebas que
pueden ayudarnos en el diagnóstico de enfermedad coronaria.
En
primer lugar el electrocardiograma puede indicar alteraciones que hagan
referencia a procesos de isquemia (falta de riego), lesión del músculo cardiaco
e incluso de muerte celular o necrosis. Sin embargo, en ocasiones el
electrocardiograma es normal, especialmente en aquellos casos más leves o en
situaciones desencadenadas por el esfuerzo una vez pasado al reposo.
Los
análisis de sangre pueden ayudar a determinar lo que denominamos como enzimas
cardiacas, que son unas sustancias que se encuentran dentro de las células del
músculo cardiaco, de forma que si existe destrucción y muerte celular, se
liberan estas sustancias a la sangre.
La radiografía
de tórax puede ayudar a ver complicaciones u otra causas diferentes.
El ecocardiograma
o ecografía del corazón puede ayudarnos a ver si el corazón funciona
correctamente en su misión de bombeo, o, en ocasiones, si existe alguna zona
del corazón que no se contrae o lo hace de forma anómala.
La
ergometría o prueba de esfuerzo consiste en hacer al paciente correr por
una cinta de forma que reproducimos una situación de ejercicio calculando
exactamente el esfuerzo al que le estamos sometiendo y registrando el
electrocardiograma durante el esfuerzo, así como la aparición de dolor. Esto es especialmente útil en
aquellos casos en los que la falta de riego se manifiesta con el esfuerzo.
El cateterismo o la
coronariografía es una técnica en la que se inyecta un contraste en las
arterias coronarias mostrándonos cómo es el calibre de las mismas. Si existen
obstrucciones lo suficientemente grandes como para impedir el correcto aporte
sanguíneo al músculo cardíaco se puede proceder a dilatarlas o a implantar una
malla o stent para que recuperen un diámetro adecuado para su función.
Existen otras pruebas como gammagrafia,
PET, ventriculografía etc. menos usadas.
Tratamiento
Además de controlar los factores de riesgo
modificables de enfermedad coronaria existe la posibilidad de un tratamiento
con medicamentos y por otro lado desatascar las arterias mediante un
procedimiento mecánico (revascularización mecánica).
El tratamiento médico resulta menos agresivo y está
basado en diferentes fármacos destinados a mantener las arterias coronarias lo
más dilatadas posibles (nitratos), evitar la formación de la placa de ateroma y
ayudar a su estabilización para que no se rompa y forme coágulos que estrechen
aún más las arterias (como son las estatinas que bajan el colesterol y la
aspirina) así como aquellos destinados
a disminuir al máximo el esfuerzo cardiaco de forma que se asegure una menor
necesidad de consumo de oxigeno por parte del músculo cardiaco. Estos fármacos
suponen los betabloqueantes (Atenolol, propranolol, carvedilol, bisoprolol…),
antagonistas de los canales del calcio (amlodipino, diltiazem, varapamilo…) y
los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (captopril,
enalapril…) con efecto tambien vasodilatador e hipotensor.
La revascularización mecánica puede llevarse a cabo a
través de 2 técnicas distintas. La Angioplastia coronaria transluminal
percutánea (ACTP) que consiste en la dilatación mecánica mediante un balón
hinchable del vaso estrechado y obstruido por la placa de ateroma. Su principal
problema es el nuevo crecimiento de la placa de ateroma en los meses siguientes
a la intervención. Para reducir este problema se realizan angioplastias con
STENT (o mallas metálicas) que recubren la zona de la placa. La Cirugía de
derivación coronaria (By-pass) consiste en la colocación de un segmento de
vena o arteria de otra localización del organismo para formar una conexión
entre la aorta o una rama de ella y el vaso coronario evadiendo la región que
presenta la obstrucción. En general presenta mayor número de complicaciones que
la angioplastia aunque se considera más
definitiva. Sin embargo, como en todas las cirugías, la decisión de realizar
una intervención quirúrgica y la
elección de la técnica más idónea debe ser siempre individualizada según las
características del paciente.
Medidas preventivas
Las
medidas preventivas consisten en evitar todos aquellos factores de riesgo, como
son el tabaquismo, el consumo elevado de alcohol y controlar estrictamente con
fármacos la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia y la diabetes. Otra
medida es tomar entre 125 y 300 mg al día de aspirina. Es importante evitar la
falta de ejercicio con una actividad física moderada y realizar una dieta
equilibrada.
