La falsa creencia que de se trata de “una enfermedad de hombres” ha hecho que las mujeres
descuiden su salud cardiovascular. Por ello
La enfermedad cardiovascular (ECV) agrupa una amplia variedad de patologías que afectan al corazón y los vasos sanguíneos, como la cardiopatía isquémica, la enfermedad cerebrovascular, la hipertensión arterial y la enfermedad vascular periférica. Incluye también otras enfermedades como la cardiopatía reumática (daño en el corazón provocado por fiebre reumática) y cardiopatía congénita (malformaciones de la estructura del corazón en el nacimiento). Va acompañada de accidentes como infarto de miocardio, angina e ictus.
Las enfermedades cardiovasculares son actualmente la primera causa de muerte en los países occidentales, y tanto en Europa como en España se sitúan por encima del cáncer. Sin embargo y a pesar de que en nuestro país mueren cada año 130.000 personas por este motivo “la sociedad aún no es consciente de la importancia de la patología cardiovascular y sus consecuencias”, apunta
Ellas y ellos
Las características de la patología cardiovascular, los síntomas, la manera de percibirla, presentan diferencias significativas en sus versiones femenina y masculina. Sin embargo es esta última la que prevalece como patrón y modelo, lo que dificulta y retrasa en muchas ocasiones el diagnóstico en las mujeres afectadas.
1. La enfermedad cardiovascular s las mujeres enferman más tarde aparece en las mujeres unos 10 años más tarde que en los hombres, pero a partir de la menopausia las cifras se igualan. el infarto de miocardio sea una enfermedad de los hombres. Por término medio, en las mujeres aparece unos 10 años más tarde,
2. Habitualmente ellas llegan al hospital más tarde que los hombres, lo que conlleva graves consecuencias. Entre otros motivos, según el Dr. Manuel Abeytua, presidente del Grupo de Trabajo de Tabaquismo de
3. En comparación con los varones, las mujeres se realizan con menor frecuencia los controles médicos para descartar o evaluar su posible riesgo cardiovascular. La población femenina percibe la salud cardiovascular “con un nivel de gravedad inferior al que tiene realmente, de ahí que descuidan en mayor medida que el hombre el necesario control de los factores de riesgo”, apunta
4. “A pesar de la importancia del problema de salud que supone la cardiopatía isquémica en la mujer, el conocimiento de las características específicas de la presentación clínica, el tratamiento y el pronóstico está poco estudiado, debido en gran parte a la insuficiente presencia de mujeres en los ensayos clínicos”, apunta
5. Además de los factores de riesgo clásicos, en la mujer se identifican y acumulan factores diferenciales que multiplican sus posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular:
• Los anticonceptivos femeninos pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular (sobre todo si coexisten con tabaquismo y/o hipertensión arterial).
• La menopausia eleva la incidencia de hipertensión arterial, diabetes y colesterol.
• Durante el embarazo se produce un aumento del volumen circulante en el territorio vascular de la mujer que obliga a su corazón a trabajar con mayor intensidad. Dos situaciones son altamente relevantes en las gestantes: la elevación de la presión arterial y la diabetes gestacional por las implicaciones que pueden suponer a corto y medio plazo.
FACTORES DE PREVENCIÓN
Alimentación
En el transcurso de la celebración de la Semana del Corazón se puso de manifiesto la importancia de una alimentación equilibrada, tanto para prevenir problemas cardiovasculares como para tratar la enfermedad una vez que ya está instalada. El sobrepeso y una alimentación incorrecta provocan que los problemas cardiovasculares, a partir de la mediana edad, se multipliquen y traigan consecuencias más graves. Asimismo, en las personas que ya han padecido un accidente cardiovascular, la alimentación adecuada es esencial para mejorar su pronóstico y evitar recidivas o complicaciones.
• La reducción de la grasa corporal cuando existe un problema de sobrepeso u obesidad debe conseguirse con objetivos a medio y largo plazo, siguiendo una alimentación equilibrada que pueda mantenerse de por vida. No se debe adelgazar solamente reduciendo la ingesta de alimentos.
• La dieta más saludable debe ser, a juicio de los dietistas y nutricionistas, baja en sal, equilibrada, variada y baja en grasas, y que incluya el consumo de frutas y hortalizas, verduras y pescados.
• Se recomienda seleccionar el tipo de grasas que se ingieren: son preferibles las grasas vegetales (sobre todo las de aceite de oliva virgen) y las procedentes de los pescados azules, debiendo restringirse el consumo de grasa de carne roja o de las hidrogenadas.
• Además, es recomendable adecuarse a unos horarios y no olvidar una correcta hidratación.
• Para los adultos un vaso de vino al día puede ser cardiosaludable. Un estudio reciente de investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison (EEUU) concluye que un compuesto antioxidante presente en el vino, el resveratrol, en bajas dosis, protege el corazón de los trastornos propios de la edad.
Ejercicio
Una de las mejores estrategias de prevención de las enfermedades cardiovasculares (ECV) es la realización de actividad física, capaz de evitar el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.
• La práctica regular de ejercicio debe adaptarse a las necesidades y características de cada persona.
• Para reducir el riesgo cardiovascular lo más indicado es el ejercicio dinámico o aeróbico -que suelen ser prolongados, implican a grandes grupos musculares y se realizan con consumo de oxígeno- como caminar, subir escaleras, nadar, ir en bicicleta o correr. Lo ideal sería practicarlo, al menos, tres veces por semana en sesiones de
• Recientemente, el Journal of the American Medical Association (JAMA) ha publicado los resultados de un importante estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de Copenhague y del Missouri-Columbia College de Medicina Veterinaria. El trabajo muestra que si no se desempeña una actividad física normal, una persona aumenta en gran medida las posibilidades de desarrollar una enfermedad crónica. Antes se consideraba que no hacer ejercicio simplemente no era saludable, pero ahora se sabe que la falta de actividad puede incluso causar enfermedades.
• “En el caso de la insuficiencia cardíaca, aunque tradicionalmente se les aconsejaba a los pacientes reposo como medida general, en las últimas dos décadas se ha demostrado que el entrenamiento físico en estas personas puede mejorar mucho su estado funcional y su calidad de vida, además de reducir su riesgo de mortalidad”. Así lo afirmaba el doctor
Y además…
• No fumar y evitar respirar humo de tabaco.
• Tomar la tensión arterial periódicamente, medir los niveles de colesterol y controlar la glucemia en pacientes con riesgo de diabetes:
-La tensión arterial óptima debe estar por debajo de los 120/80 mmHg. Cuando la presión supera los 140/90 mmHg (130/80 mmHg si se padece diabetes o enfermedad renal) está indicada la terapia con fármacos.
-Los niveles óptimos de colesterol deben ser menores de 100 mg/dL en el caso del LDL o ‘colesterol malo’ y superiores a 50 mg/dL en el caso del HDL o ‘colesterol bueno’.
-Los niveles de triglicéridos deben ser inferiores a los 150 mg/dL. Una terapia farmacológica para tratar el colesterol combinada con dieta y ejercicio estaría indicada en mujeres con alto riesgo cardiovascular.
Unidades de Rehabilitación Cardiaca
“El infarto de miocardio marca un antes y un después en la vida de una persona”, asegura el Dr. Manuel Abeytua. Por eso, es importante atender y preparar física y psíquicamente a las personas que consiguen superar con éxito este evento agudo.
En este sentido, los expertos consideran necesario la instauración en los centros hospitalarios de ‘Unidades de Rehabilitación Cardiaca’, que “faciliten el cambio de los hábitos de vida de las personas que han sufrido un infarto de miocardio”, apunta el Dr. Abeytua. La rehabilitación cardiaca prolonga la vida a largo plazo tras un infarto de miocardio, disminuye los reingresos hospitalarios y mejora significativamente la calidad de vida.
Entre otras funciones, estas Unidades, apunta Abeytua, “permiten reducir los factores de riesgo, tratan otros problemas secundarios al infarto (como alteraciones en la sexualidad), informan sobre la alimentación y ayudan a variar los hábitos alimenticios, facilitan la reinserción laboral y procuran integración de estas personas en grupos para favorecer la continuación de lo aprendido y practicado en la rehabilitación cardiaca”.
El pronóstico también varía según el comportamiento de cada persona tras salir del hospital. A los cinco años del infarto, quienes no dejan de fumar duplican su riesgo de fallecer. “Es fundamental para el pronóstico el tipo de vida tras el infarto bajar los niveles de colesterol, que los obesos pierdan peso, practicar actividad física, seguir una alimentación adecuada, controlar la tensión arterial y la diabetes…”, aconseja el presidente del Grupo de Trabajo de Tabaquismo de la SEC.
