El mercado está repleto de productos que prometen ayudarnos a perder los kilos de más. Del uso y consumo que hagamos de ellos, dependerá que nos beneficien o no.
Los días 6 y 8 de marzo Tarragona acogió las
Jornadas Nacionales de Alimentación 2008 organizadas por la V
ocalía de Alimentación del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. Allí se puso de manifiesto el interés que despiertan los temas relacionados con la nutrición, y también la confusión que a veces generan.
De cada 10 consultas que los pacientes realizan al farmacéutico, 6 son sobre temas de alimentación, señaló
Vocal de Alimentación. Colegio Ofi cial de Farmacéuticos de Tarragona,
en su ponencia ‘El farmacéutico como educador nutricional’. El problema del sobrepeso está muy presente en los países desarrollados donde, “el consumo de un exceso de alimentos con respecto a las necesidades individuales, genera una serie de enfermedades por exceso (como obesidad, aterosclerosis, diabetes, hiperlipemias etc.) de importante repercusión en la morbi-mortalidad de los adultos”. El principal objetivo de la labor del farmacéutico es informar al paciente para lograr la sustitución de los hábitos alimentarios incorrectos por otros más apropiados. “En este punto es donde puede y debe intervenir el farmacéutico, como educador nutricional, de una forma continuada, como agente de salud más próximo a la población” afirmó Soler.
3 CLAVES PARA UN CONSUMO CORRECTO
1. Los alimentos light TAMBIÉN engordan
En este marco, Francisca Pérez Llamas, profesora titular de Fisiología de la Universidad de Murcia, basó su ponencia en “el u
so y abuso de productos light” y alertó sobre los peligros de un consumo indiscriminado: “L
a proliferación en el mercado de un elevado número de productos con los distintivos de light, 90% libre de grasa, sin azúcar, bajo en grasa, 0% materia grasa, integral, dietético… ha provocado en el consumidor un estado de confusión tal, que le ha llevado a creencias totalmente erróneas, la más frecuente es que estos productos adelgazan o que no engordan, nada más lejos de la realidad”. Explica la profesora que cualquier alimento que contenga macronutrientes (proteínas, grasas o hidratos de carbono) o alcohol en su composición, es decir, que aporte energía, contribuye a la ingesta de calorías, y si ésta supera las necesidades energéticas del individuo, le llevará a aumentar su peso corporal. De esta forma el abuso de estos productos “no sólo no ayuda a reducir el peso sino que puede contribuir a aumentarlo”; además “muchos de estos alimentos light aportan un 30% menos de energía que su homólogo de referencia, pero siguen siendo todavía muy energéticos, como es el caso por ejemplo de mayonesas, margarinas, quesos cremosos, patés o patatas fritas”.
La regla de oro es un consumo de alimentos light prudente y controlado, concebido como ayuda a una dieta hipocalórica acompañada de actividad física.


2. Leer SIEMPRE el etiquetado
Desde el 1 julio de 2007, es de obligado cumplimiento por parte de todos los estados miembros de la UE
el Reglamento Europeo 1924/2006
relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos. De este modo cualquier ciudadano podrá interpretar de manera sencilla y clara, a través del etiquetado, las propiedades saludables que tienen los alimentos que habitualmente consume. Así se puso de manifiesto en la mesa redonda que sobre este tema se desarrolló en el marco de las XII Jornadas Profesionales y V Internacionales de Medicamentos para el Autocuidado de la Salud y Parafarmacia, organizadas por
José Ignacio Arranz, director ejecutivo de
Francisca Pérez Llamas
explica que, para evitar errores a la hora de comprar productos bajos en calorías, es esencial leer la información de las etiquetas para comprobar si se ajusta a nuestras necesidades. Según el
Reglamento Europeo 1924/2006, l
as declaraciones relacionadas con la energía son las siguientes:
A Bajo valor energético
Sólo se podrá aplicar si el producto no contiene más de 40 kcal (170 kj) por 100 gr. en el caso de alimentos sólidos o de 20 kcal (80 kj) por 100 ml. en el caso de los líquidos.
B Valor energético reducido
Si el producto presenta como mínimo una reducción de energía del 30%, e incluye una indicación de la característica o características que producen la reducción del valor energético total del alimento.
C Sin aporte energético
Sólo podrá declararse que un alimento carece de aporte de energía si no contiene más de 4 kcal (17 kj) por 100 gr. o por 100 ml.
D Light/Lite (Ligero)
El alimento debe cumplir las mismas condiciones que las establecidas para la declaración “valor energético reducido”. Asimismo, esta declaración debe de ir acompañada de una indicación de la característica o características que hacen que el alimento sea “light” o “lite” (Ligero).
3. JAMÁS con productos milagro
Los llamados ‘productos milagro’ aseguran adelgazar en poco tiempo y sin esfuerzos, un aumento de pecho o frenar la caída del cabello…
Suelen presentarse en formato de medicamento con propiedades terapéuticas increíbles, sin embargo “no son medicamentos”, según aclaró Belén Escribano, subdirectora general de Inspección y Control de Medicamentos de
La mejor forma de combatir los productos milagro es evitar que salgan al mercado. En palabras de José María Múgica, director general de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), “no sólo hay un riesgo sanitario evidente, sino que además conllevan un perjuicio económico para el bolsillo de los consumidores”.




