Soledad, discusiones, riñas, malos tratos… Muchas de las conductas delictivas o agresivas en los niños se achacan a excesivos niveles de estrés familiar, situación en la que viven el 32,9% de los pequeños

Los aspectos más relacionados con los problemas de conducta son el bajo rendimiento escolar, el elevado nivel de estrés familiar y también el uso abusivo de los juegos de ordenador, los vídeo-juegos o la navegación/chateo por Internet. Ésta es una de las conclusiones del Estudio Eyberg (Estudio Epidemiológico de los Trastornos del Comportamiento en la Infancia y Adolescencia con el Inventario de Eyberg), un trabajo recientemente elaborado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y presentado recientemente en elXXII Congreso Nacional de la SEPEAP celebrado en Tenerife, según el cual la población de riesgo de entre 2 y 13 años para tener este tipo de conductas se sitúa alrededor del 17,3 % y el riesgo es elevado en el 6,6%.
Estos datos concuerdan con otros arrojados por Emilio Calatayud, juez de menores de la Audiencia Provincial de Granada con motivo del XVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Psiquiatría Legal, quien ha afirmado que el 82 por ciento de los menores con perfil de delincuencia presenta fracaso escolar, y ha señalado que está creciendo el porcentaje de órdenes de alejamiento de menores para con sus familiares y las denuncias por violencia entre parejas de novios adolescentes.
Un “cromo” de niño
El niño con conductas delictivas no se siente culpable tras portarse mal, tiene malas compañías, miente, prefiere ir con niños mayores, se escapa de casa, roba en casa, dice palabrotas, hace novillos, toma alcohol o drogas, etc. Por su parte, el niño con conductas agresivas discute mucho, es cruel, requiere mucha atención, destruye sus cosas o las de los demás, es desobediente, celoso, tozudo, se pelea con facilidad, grita mucho, cambia fácilmente de humor y es temperamental. Ambas conductas se conocen como CONDUCTAS EXTERNALIZANTES, que en el Estudio Eyberg se definen como aquellas conductas de manifestación observable, objetiva y con proyección hacia el entorno. Otros síntomas conductuales como aislamiento, quejas somáticas, ansiedad y depresión comprenden las CONDUCTAS INTERNALIZANTES, mientras que las CONDUCTAS MIXTAS están caracterizadas por problemas de atención, problemas sociales y trastornos del pensamiento. Todos estos trastornos del comportamiento, también denominados trastornos del comportamiento perturbador, son el motivo más frecuente a la hora de derivar a los niños para evaluaciones y tratamientos de salud mental.
Factores que agravan el estrés familiar
*Según el Estudio Eyberg
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En los casos que el núcleo familiar está formado por los
padres biológicos
del niño, hay un porcentaje mayor de sujetos con rendimiento escolar alto y con menor nivel de estrés familiar. De hecho, el rendimiento escolar bajo se asocia más a las parejas con un solo componente biológico y es aún inferior si se trata de una pareja adoptiva o de una unidad familiar monoparental.
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En cuanto al
factor inmigración
, los niños que tienen ambos progenitores extranjeros muestran con menos frecuencia conductas externalizantes que los que tienen un progenitor de origen español y el otro extranjero.
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En los hogares que tienen
cuatro o más hijos
se ha encontrado una menor frecuencia de trastornos del comportamiento y asimismo una menor percepción de conducta problemática por los padres. Sin embargo, se observa un rendimiento escolar más bajo y el nivel medio de estrés familiar sería algo superior.
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En cuanto a la
situación laboral de los padres,
se detecta una ligeramente menor frecuencia de los trastornos del comportamiento en los hogares en que los progenitores trabajan a media jornada y una evidente mayor frecuencia de trastornos de conducta en los hogares en que ambos progenitores, o uno en las familias monoparentales, están en paro.
Niños maltratados
El mayor factor de estrés
Uno de los mayores factores de estrés a los que están sometidos muchos niños en España es el del maltrato infantil. De hecho, un número preocupante de niñas y niños son víctimas de malos tratos en España, aunque solo la mitad de los casos son conocidos por los servicios profesionales. Las formas de maltrato más frecuentes son: el abandono emocional, el abandono físico, el maltrato físico, el maltrato emocional y el abuso sexual. Los casos más graves se dan en niños y niñas con menos de cinco años, cuando no pueden pedir ayuda, evitar a su agresor o resistir el daño.
A la luz de la gravedad de estos hechos y con la intención de que todos los sectores de la sociedad se impliquen para ponerles freno, el pasado mes de noviembre se celebró el IX Congreso Estatal de Infancia Maltratada en Valladolid, bajo el auspicio de la Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil (FAPMI). Numerosos profesionales del sector procedentes de todos los ámbitos han expuesto allí sus vivencias personales y profesionales, desde víctimas del maltrato hasta policías, pasando por instituciones, psicólogos, psiquiatras y profesores.
¿A que duele? Si te duele, denúncialo
Para prevenir y reducir estos actos contra la población infantil, el Ministerio de Educación, Políticas Sociales y Deportes a través del Observatorio de la Infancia de España y junto con la Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil (FAPMI) han puesto en marcha la II Campaña de Prevención del Maltrato Infantil. Bajo el lema ¿A que duele? Si te duele, denuncia, la campaña de sensibilización pretende concienciar a los ciudadanos sobre el maltrato infantil y sobre la necesidad de denunciar cualquier tipo de violencia hacia los menores.
Si crees que algún niño sufre maltrato infantil acude o llama a alguno de estos centros:
- A la Comisaría de Policía más cercana.
- Al Cuartel de la Guardia Civil.
- A los Servicios Sociales del Ayuntamiento.
- A los Servicios de Protección de la Comunidad.
- Al Juzgado de Guardia.
- A la Fiscalía.
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- Línea de atención telefónica: a la primera señal de malos tratos, llama al