Así lo confirma un estudio publicado por la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Navarra en la Revista de Enfermería, en la que el que se concluía que “los padres de niños pequeños, entre 0 y 3 años, y los profesionales sanitarios sufren un temor exagerado respecto a la fiebre y sus complicaciones; este temor es el origen de muchas falsas creencias y actitudes en cómo manejar y tratar la fiebre”.
Estas falsas creencias son muy frecuentes, según un estudio publicado este mes de octubre en la revista Journal of Paediatrics and Child Health, que revela que el 84% de los padres creen que si su hijo no se trata la fiebre sufrirá convulsiones y el 10.5% daño cerebral. Las ideas erróneas crecen a medida que el nivel educativo es más bajo. Sin embargo, son los padres con mayor educación los más propensos a administrar con facilidad AINEs para bajar la fiebre (antipiréticos), según concluye un estudio sueco publicado el pasado mes de junio en la revista Scandinavian Journal of Primary Health Care.
Estimular las defensas
A juicio de la doctora Real, no siempre es necesario recurrir a fármacos antipiréticos, porque dificultan la respuesta natural del organismo y sólo esconden el proceso. Es preferible, asegura, estimular el sistema inmunológico, que es lo que permiten los medicamentos homeopáticos compuestos o biorreguladores. “Ayudan a regular o modular la respuesta del organismo frente a los virus, facilitando la acción de sus defensas naturales, mientras que los antipiréticos simplemente bajan la fiebre”, añade.
Los medicamentos homeopáticos compuestos o biorreguladores contienen principios activos de origen vegetal y mineral, en microdosis, equivalentes a las de los mediadores
de la inflamación. De este modo, estabilizan el sistema inmunitario, a través de las respuestas TH1 y TH2, y regulan la respuesta inflamatoria TH3, por lo que “a diferencia de los tratamientos convencionales, carecen de efectos secundarios e interacciones”, asegura la doctora Real.
La medicina biorreguladora, añade, “puede utilizarse en patologías de todo tipo, tanto procesos agudos como crónicos. Para los pediatras quizá sea particularmente interesante su uso en patologías de vías respiratorias altas por su alta frecuencia en las consultas de Atención Primaria”.
Según datos de la Asociación para el Estudio de la Medicina Biorreguladora (Asembior), más de 2.000 pediatras utilizan medicamentos biorreguladores en sus consultas y la tendencia está aumentando.
