Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad cardiovascular es la principal causa de mortalidad en todo el mundo. Las dislipemias (niveles altos de colesterol o triglicéridos), la hipertensión, la trombosis y la diabetes siguen siendo las áreas con un mayor número de necesidades terapéuticas no cubiertas.
El colesterol es un lípido que se encuentra en el plasma sanguíneo y que puede resultar perjudicial cuando sus niveles se elevan por encima de las recomendaciones establecidas por las sociedades médicas. Estos niveles elevados de colesterol se asocian a un aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como por ejemplo el infarto de miocardio. Se estima que las muertes globales por causas cardiovasculares serán en el año 2015 cerca de 20 millones y se prevé que sigan siendo la principal causa de muerte en el futuro. Las principales guías de prevención cardiovascular recomiendan disminuir el colesterol LDL como uno de los objetivos principales del tratamiento cardiovascular.
Por qué es tan malo
El colesterol proviene de dos fuentes principales que son la síntesis hepática y la absorción en el intestino. Parte del colesterol absorbido proviene de los alimentos que ingerimos.
El exceso de colesterol que circula por la sangre tiende a acumularse y formar placas en las paredes de las arterias. Con el tiempo, la placa de colesterol engrosa las paredes de las arterias y reduce su diámetro en un proceso denominado aterosclerosis. Algunas placas pueden romperse y formar coágulos de sangre (trombos), capaces de disminuir o incluso
bloquear el flujo sanguíneo, llegando a impedir el paso del flujo sanguíneo y el suministro necesario de oxígeno al corazón lo que puede acarrear la muerte del músculo cardíaco o infarto de miocardio.
Inhibición sobre dos vías
Para controlar el colesterol algunas personas siguen una dieta y hacen ejercicio. Pero en la mayoría de los casos, la dieta y el ejercicio físico no son suficientes y es necesario recurrir a fármacos. Si bien el tratamiento de primera línea con estatinas es efectivo en la reducción del riesgo cardiovascular gracias a la reducción de colesterol en el hígado, muchos pacientes tratados con estatinas siguen presentando un elevado riesgo cardiovascular.
Un nuevo fármaco para reducir el colesterol malo o LDL, ha logrado reunir dos principios activos (ezetimiba/simvastatina) que actúan sobre las dos vías de producción del colesterol, por un lado inhibiendo la síntesis hepática (hígado) y, por otro, inhibiendo la absorción intestinal (intestino) del colesterol, utilizándose para reducir las concentraciones sanguíneas de colesterol total, y colesterol LDL. “Cuando la dieta, el ejercicio y las estatinas no son suficientes para controlar los niveles de colesterol, existe el tratamiento combinado, que actúa tanto sobre la producción en el hígado como sobre la absorción en el intestino”, comenta el Dr. Gustavo Vitale, Gerente Médico para Inegy.
Pacientes diabéticos: más atención
Los niveles altos de colesterol merecen una especial atención en los pacientes diabéticos, pacientes de especial riesgo cuyos niveles de colesterol deseables deberán ser incluso más bajos que en la población no diabética. En palabras del presidente de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE), Ángel Cabrera, “el paciente diabético se considera de alto riesgo y por ello se le piden niveles de colesterol más bajos que a un paciente normal. Se consideran de alto riesgo porque presenta la tríada lipídica alterada, es decir, alteraciones en colesterol malo, bueno y triglicéridos”, ha destacado el Dr. Vitale.
