ALERGIA A ALIMENTOS Multiplicada por dos

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En los últimos 10 años el número de alérgicos a alimentos se ha duplicado. Los frutos secos, la fruta y el marisco son los principales causantes entre los adultos, mientras que la leche, el huevo y el pescado son los alimentos que crean más problemas entre los niños de 0 a 2 años.

Un 20% de las reacciones alérgicas a alimentos ocurren en la escuela, estando entre el 4 y el 7 % de los niños afectados por una alergia alimentaria, porcentajes que no dejan de subir, según datos de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI). La comparativa de los datos recogidos en el Informe Alergológica 2005, elaborado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), durante los años 1992 y 2005 indican que en la última década ha aumentado considerablemente el número escuderode pacientes afectados por una reacción alérgica a alimentos. Según los datos aportados por el doctor Carmelo Escudero, alergólogo del Hospital Niño Jesús de Madrid y miembro del Comité de Alergia a Alimentos de la SEAIC, “en 1992 el 3,6% de las personas que acudían a una consulta de alergia lo hacían por alergia a alimentos. En 2005 la cifra pasó al 7,4%”.

Alergia e intolerancia: ¡no las confundas!
Según recoge este informe, las alergias alimentarias son una respuesta anómala del cuerpo a alimentos que de otro modo serían inofensivos, implicando al sistema inmunitario. Normalmente, nuestro sistema inmunitario nos defiende de sustancias posiblemente dañinas como las bacterias, los virus y las toxinas. Sin embargo, el sistema inmunitario de los individuos alérgicos identifica de forma incorrecta ciertos componentes de los alimentos como nocivos. La gravedad de una reacción alérgica puede variar entre individuos. Mientras que una persona puede necesitar dirigirse apresuradamente al servicio de urgencias más próximo en cuestión de minutos por síntomas potencialmente mortales tras comer un alérgeno alimentario, otra puede manifestar solamente picor en la boca. La reacción puede ocurrir en minutos o unas pocas horas.

A menudo, la alergia a los alimentos se confunde con una intolerancia alimentaria. Sin embargo, ambas afecciones poseen diferentes causas y síntomas. La intolerancia alimentaria no se relaciona con el sistema inmunitario y la gente que padece una intolerancia puede consumir pequeñas cantidades de esa comida y no experimentar síntomas de intolerancia alérgica.

Alergia a…
Los datos varían según el grupo de edad sometido a estudio, el área geográfica y los hábitos alimenticios. El doctor Escudero detalla que según el Estudio Alergológica 2005, “las frutas son el primer alimento causante de alergia en nuestro país, seguido de los frutos secos, los mariscos y los pescados. En Europa, al igual que en España, los principales alimentos son las frutas, aunque éstas varían según los países. En Estados Unidos, los alimentos más frecuentemente implicados en alergias en los adultos son el cacahuete y los frutos secos, pescados y mariscos”.

En los niños, el huevo y la leche de vaca son los alimentos implicados con mayor frecuencia en todas esas investigaciones, en especial en los menores de 5 años. Ésta disminuye con la edad, lo que refleja el desarrollo de tolerancia a estos alimentos. Aparece también en los dos primeros años de vida la alergia al pescado, que es más persistente y por tanto permanece en niños mayores y en los adultos.
La alergia a frutas y frutos secos es más habitual a partir de la adolescencia, y son los alimentos que producen más reacciones alérgicas en la población adulta. Aunque en las consultas de alergia infantil se ha observado, en los últimos años, que la alergia a frutos secos se manifiesta cada vez a edades más tempranas y con clínica grave.

De la dieta de exclusión a la inmunoterapia oral
1. Según explica el doctor Escudero, hasta hace algunos años el único “tratamiento” disponible para la alergia a los alimentos era la dieta de exclusión o evitación total del alimento. Sin embargo, el paciente alérgico puede exponerse de forma accidental al mismo y sufrir una reacción grave, además de suponer en muchos casos la renuncia a actividades sociales donde haya alimentos implicados por el miedo a sufrir una reacción. Además, es muy importante saber que pueden existir “alimentos ocultos”, es decir fuentes de alérgenos frente a los cuales se es alérgico y que pueden pasar inadvertidos al estar enmascarados o no contemplados en la etiqueta, sobre todo en los platos Ibañezpreparados. La doctora Paloma Ibáñez, jefe de Sección de Alergología del Hospital Niño Jesús de Madrid y coordinadora del Comité de Alergia Infantil de la SEAIC, recuerda que “una dieta exenta de algún alimento no es fácil y conlleva muchos problemas sociales, económicos, y para la propia salud, así como una disminución de la calidad de vida, siendo el problema aún más importante en el caso de personas alérgicas a más de un alimento”.
2. Afortunadamente, desde la década de los 90 se está investigando e implantando el tratamiento activo para la alergia a los alimentos lo que se conoce como “inmunoterapia oral o desensibilización con alimentos”. Tal y como revela la doctora, esta terapia que consiste en administrar cantidades progresivamente crecientes del alérgeno (alimento o fracciones del mismo) con el fin de modular la respuesta inmunitaria para inducir la tolerancia a dichos alimentos, alcanza una tasa de éxito superior al 80%”.

Atentos a…

  • LA ETIQUETA: una vez realizado el diagnóstico de alergia a alimentos, “el paciente y la familia, o los cuidadores en el caso de los niños, deben ser educados en el cumplimiento correcto de la dieta y en cómo evitar la toma inadvertida del alimento, aprendiendo a leer los etiquetados e identificar los ingredientes. 
  • LOS SÍNTOMAS: asimismo, es fundamental entrenar, tanto al paciente como a la familia, en el reconocimiento de síntomas ante la ingestión inadvertida del alimento y el tratamiento que deben seguir, sobre todo, los pacientes anafilácticos, es decir, aquellos que presentan síntomas graves”, explica la alergóloga.
  • LOS UTENSILIOS DE COCINA: es muy importante estar familiarizados con situaciones en las que el alimento puede contaminar a otros a través de utensilios de cocina, batidoras, planchas e incluso aceites. Una reacción alérgica a un alimento puede aparecer incluso al inhalar los vapores de cocción del mismo, sin necesidad de comerlo, y en muy pocos minutos evolucionar hasta una situación de extrema gravedad.
  • EL MUNDO DE LA RESTAURACIÓN: de la misma manera, se deben evitar situaciones de riesgo como bufés, bollería, helados u otros alimentos no etiquetados. Hay que tener presente que las fiestas y reuniones, o aquellas situaciones fuera de lo habitual, son las de mayor peligro. Por este motivo, la SEAIC y los colectivos implicados afirman “querer comer con la alergia a alimentos”. “Los pacientes y sus familiares a menudo nos dicen que quieren comerse la monotonía cuando van a un restaurante, que quieren disfrutar sin riesgo cuando sus hijos van a un cumpleaños, que quieren hacer la compra sin tardar dos horas más de lo normal porque deben pararse a leer cada cartel, etcétera”, afirma el doctor Escudero. “Cuando hablamos de la alergia a los alimentos, los individuos que las padecen, sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o del colegio y profesionales de apoyo, todos describen el estrés y la frustración motivados por la necesidad constante de estar alerta y pendiente, el azoramiento que se produce en determinadas circunstancias sociales, la incomprensión o ignorancia de los demás y el deseo imperioso de ser «normal»”, añade la doctora Ibáñez. Afortunadamente cada vez hay un mayor conocimiento y concienciación de este problema en el mundo de la restauración, con profesionales en restaurantes, empresas de catering o centros de investigación en alimentos, que ponen en marcha todas las medidas para que los alérgicos puedan disfrutar de una comida placentera y segura, como el resto de los comensales.

¡Stop a la anafilaxia!
La anafilaxia puede describirse como una reacción alérgica sistémica y grave, de riesgo vital, que progresa rápidamente y puede conllevar la muerte, y en la que el sistema inmunitario responde a sustancias que, de otro modo, serían inofensivas. Las causas más frecuentes de anafilaxia incluyen los alimentos, los fármacos y las picaduras de insectos (abejas y avispas). La reacción puede comenzar en unos pocos minutos de la exposición y puede progresar rápidamente causando constricción de la vía aérea, síntomas cutáneos y gastrointestinales y una alteración del ritmo cardíaco. En los casos graves, puede haber obstrucción completa de la vía aérea, shock y muerte.

La anafilaxia puede afectar diversos sistemas corporales simultáneamente. La piel está afectada en el 80 % de los incidentes anafilácticos en la forma de picor, exantema cutáneo y enrojecimiento generalizado o hinchazón debajo de la superficie cutánea (angioedema). En otros casos, puede estar afectado el sistema respiratorio en la forma de irritación e inflamación dentro de la nariz (rinitis aguda) o asma; el tracto digestivo (náuseas, vómitos, retortijón abdominal o diarrea); o el sistema cardiovascular (con palpitaciones, aumento de la frecuencia cardíaca o presión sanguínea disminuida). Todo ello puede producir mareo, pérdida de la consciencia y, en el peor de los casos, una parada respiratoria o cardíaca.

 

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