Alergia al polen: el hada mala de la primavera

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Ver la primavera llegar es una ilusión que se eclipsa para los millones de alérgicos que existen en España, que ven mermada su capacidad de disfrutar del brillo y la plenitud de la estación más alegre del año por excelencia.

Considerada en sus inicios como “rara”, la mal llamada fiebre del heno, y que no es otra cosa que alergia al polen, llegó a considerarse un “privilegio” de la clase aristocrática según Blackley, uno de sus principales investigadores. Sin embargo, lo cierto es que de minoritaria ha pasado a ser el trastorno inmunológico más frecuente en el ser humano, ya que aproximadamente, entre el 20-25 % de la población general presenta rinitis alérgica y entre el 5-10% padece asma, según datos del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). De hecho, múltiples estudios epidemiológicos han confirmado el creciente aumento de las enfermedades alérgicas (asma, rinitis, dermatitis atópica), en los últimos 30 años, sobre todo en los países desarrollados. En España, más de 6 millones de personas son alérgicas al polen, cifra que, además, va en aumento cada año. Según el presidente de la Sociedad Andaluza de Alergología e Inmunología Clínica (AlergoSur), Javier Monteseirín los casos de alergia van en continua expansión, hasta el punto de que, según sus palabras, “dentro de aproximadamente diez años, el 50% de la población general puede ser alérgica”.


La polución occidental como agravante


Parece ser que los factores causantes de este incremento se asocian con el estilo de vida occidental, en el que la polución podría estar contribuyendo a este incremento observado sobre todo en las 2-3 últimas décadas, agravando la inflamación de la mucosa nasal propia de la alergia, y  facilitando la absorción de los antígenos polínicos. Se ha demostrado que las partículas procedentes de la combustión del diesel presentan un efecto adyuvante para la producción de IgE específica contra los pólenes. Esto podría explicar el porqué en el medio urbano la frecuencia de polinosis es el doble que en el medio rural a pesar de que en este último la exposición polínica es mucho mayor.

Esta tendencia al alza de las enfermedades alérgicas se atribuye a los contaminantes ambientales, además de otras causas, unificadas bajo el denominado “estilo de vida occidental” (teoría de la higiene, genética o disminución del tamaño de la familia). Pero, a pesar de los datos, esta relación de los contaminantes con el aumento de las enfermedades alérgicas resulta a veces difícil de valorar, debido al efecto adicional del humo del tabaco, la exposición a alergenos de interior (ácaros, mascotas, hongos, ocupacionales) o de exterior (pólenes, hongos), factores meteorológicos (presión barométrica, temperatura, humedad, dirección de los vientos) y socioeconómicos diversos.

El doble de polen que el año pasado

Los expertos en Alergología presagian una primavera intensa para los alérgicos al polen. “Como consecuencia de las lluvias registradas en diciembre, enero y febrero, se prevé una primavera de polinización intensa. De hecho, esperamos que las concentraciones acumuladas de polen de gramíneas, que aparecen en abril, mayo, junio y julio superen los 5.100 granos por m3 de aire, frente a los 2.800 grs./m3 registrados en 2009”, explica el doctor Javier Subiza, coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Vistas las lluvias que hemos tenido durante todo el invierno, lo más probable es que abril venga “cargadito de polen”, a no ser que continúen las precipitaciones o las temperaturas suban tan repentinamente que todo se seque rápidamente. Esto es especialmente cierto para la España seca (Centro y Sur del interior de la península), según explica el doctor Javier  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosMonteseirín. En palabras de este experto, “en los próximos meses pueden darse diferentes situaciones, pero si deja de llover y hace una temperatura media templada los enfermos polínicos pueden tener problemas”. Sin embargo, no habrá alergias si “sigue lloviendo mucho, porque la lluvia baja el polen al suelo”, así como si “deja de llover pero las temperaturas fueran muy elevadas de golpe, ya que se secaría toda la vegetación”. Asimismo, el presidente de AlergoSur advierte del “aumento cualitativo y cuantitativo de la sintomatología en los pacientes con alergias de invierno (a ácaros u hongos) debido al aumento de la cantidad de estos organismos en las casas debido a las continuas lluvias”.

Las gramíneas, alérgicas por excelencia
Según indican desde el Comité de Aerobiología de la SEAIC, las gramíneas constituyen la primera causa de polinosis en España y en toda Europa, tanto las de crecimiento espontáneo (Trisetum, Dactylis) como otras (malas hierbas que crecen en los bordes de las carreteras, campos de cultivo, descampados, praderas..etc), resultan ser la causa más importante de polinosis.

De un año a otro, las concentraciones atmosféricas de gramíneas presentan amplias variaciones, según sean las variables climatológicas. En las dos Castillas, Extremadura y el interior de Levante y Andalucía la concentración de gramíneas de los meses que van desde abril a julio está muy relacionada con la pluviosidad preestacional, es decir, con la relativa a los meses de octubre a marzo. La España Verde, constituida por altas zonas de montaña, como el macizo galaico y la cornisa cantábrica, al tener una abundante y constante pluviosidad, disfruta de una polinización moderada, a pesar de tener una alta concentración de gramíneas. Esto es así en el Centro y Norte de la Península a excepción del litoral Mediterráneo, donde por el contrario la Parietaria judaica (una maleza) relega a las gramíneas a un segundo lugar.

Igual ocurre con la Olea (olivo) en el sur de España, que supone la segunda causa de polinosis en España, presente en aquellas áreas con extensas superficie de olivares, tales como Jaén (provincia que dedica más de 62% de su extensión al olivar y en la cual el 97% de los alérgicos al polen está sensibilizado al olivo), Córdoba o Granada, donde este polen resulta ser la principal causa de polinosis, ocupando las gramíneas un segundo puesto.

La Urticaceae (parietaria) es una familia de malezas muy alergénica de la cual algunas especies han sido reconocidas como la principal fuente de polen alergénico en muchas de las regiones costeras del Mediterráneo, entre las que se cuenta España. Su especia más importante es la Parietaria judaica, presente en solares y paredes de áreas costeras de España. Su período de polinización se prolonga de febrero a noviembre dando una sintomatología multiestacional o perenne que, en ocasiones, puede ser confundida con rinitis o asmas crónicos. Las provincias más afectadas son Barcelona, Murcia y Valencia. Además de las zonas costeras mediterráneas este polen es también importante en el Norte de España, especialmente en La Coruña y en Bilbao.
Otros pólenes alergénicos importantes son los Plantagos, Artemisia y Salsola y Chenopodium. También pueden producir polinosis aunque con un carácter más local la Betula (abedul) en los montes gallegos y cornisa cantábrica, las Cupresáceas “arizónicas y cipreses” (enero-febrero) en Madrid o Barcelona, el Platanus (plátano de sombra) (marzo-abril) en Madrid, Mercurialis (una maleza febrero-noviembre) en Tarragona, Pinus (febrero-abril) en Bilbao y Palmáceas en Elche (febrero-abril).

Recuentos de polen: atentos a sus niveles
Para el alergólogo es crucial el saber exactamente cuáles son los pólenes que le originan los síntomas para poderle prescribir una inmunoterapia especifica (vacuna), único tratamiento que puede eliminar o disminuir el grado de alergia. También para el paciente es útil conocer los recuentos, ya que suponen una información muy valiosa a la hora de entenderlas variaciones interanuales en la intensidad de sus síntomas o de saber durante qué período deberá tomar su medicación.
Por todo ello, la SEAIC lleva realizando recuentos de pólenes desde 1973 mediante colectores volumétricos. En la actualidad el comité de aerobiología de la SEAIC tiene un total de 20 estaciones distribuidos por toda España y la información de estos recuentos es remitida semanalmente a Madrid, donde se elaboran gráficos que a continuación vía fax se envían a todas las unidades de alergia.

A diario, las concentraciones de polen se pueden conocer en la página web de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica: www.seaic.es

Cómo funciona un colector de polen
Existen diferentes colectores que nos permiten captar los granos de polen que se encuentran en la atmósfera, para así poder clasificarlos mediante el estudio microscópico. En la actualidad los más eficaces son los colectores volumétricos y dentro de éstos, el más utilizado en Europa es precisamente el Burkard spore trap. Básicamente consta de una cámara de admisión, que aspira un volumen de aire de 10 litros por minuto (volumen similar al de la respiración humana) a través de una pequeñ
a hendidura de 14 mm de largo por 2 mm de ancho y que está permanentemente orientada frente a la dirección del viento, gracias a la acción de una veleta incorporada en el colector. Las partículas contenidas en el aire succionado, son impactadas en una cinta muy próxima a la hendidura. La cinta consiste en una película transparente de plástico, que se monta sobre un tambor y a continuación se recubre con una capa fina y uniforme de vaselina. El mecanismo de relojería está incorporado en el propio tambor, permitiendo que éste, rote a una velocidad de 2 mm/hora y durante un período de hasta 7 días. Cada semana se desmonta la cinta y se corta en segmentos de 48 mm de longitud, que cada uno corresponde a un día de muestreo. Cada uno de estos segmentos, luego son examinados mediante el microscopio óptico, identificando y cuantificando los diferentes tipos de pólenes en función de sus características morfológicas. Los recuentos obtenidos en esta área de barrido de 48 mm y multiplicados por un factor de conversión nos da la media aritmética del número de granos de polen por m3 de aire de ese día. Las medias diarias son como normalmente se expresan los recuentos. Hay que tener presente que por ej. una media diaria de 20 granos/m3 de aire, puede obtenerse en un día, donde las concentraciones a lo largo del día hayan oscilado entre 0-90 granos/m3. Es posible con el Burkard hacer también los recuentos por hora (2 mm), pudiéndose obtener así curvas circadianas.

Casi siempre heredada
Según los expertos del Comité de Aerobiología de la SEAIC, el riesgo de desarrollar alergia al polen viene dado por la conjunción de una disposición atópica heredada y una exposición a pólenes alergénicos. Así pues, las personas alérgicas pueden transmitir a sus descendientes la predisposición de “hacerse alérgico” lo que, sumado a una favorable exposición ambiental, dará lugar, con mucha probabilidad, a la enfermedad alérgica. Según indican los expertos de este Comité, si uno de los padres es alérgico, el hijo tiene cerca del 40% de probabilidades de serlo también, mientras que si los dos padres presentan esta enfermedad, la cifra se eleva hasta casi el 70%.

Las edades de la alergia
La edad de comienzo suele darse en la infancia y juventud aunque puede aparecer a cualquier edad y ésta tiende en general a persistir indefinidamente una vez que han aparecido los primeros síntomas clínicos, aunque la severidad de estos puede variar de año en año dependiendo de la cantidad de polen liberado y de la exposición del paciente durante la estación polínica específica. No obstante un pequeño porcentaje (8%) pueden presentar remisiones clínicas espontáneas, mientras que por el contrario entre un 7% y 30% de los pacientes (dependiendo de la severidad de sus síntomas) pueden terminar desarrollando asma bronquial.
Finalmente, la mayoría de los pacientes con el paso de tiempo van experimentando una lenta remisión de los síntomas, especialmente a partir de la quinta y sexta década de la vida.

Una respuesta exagerada
La alergia no es otra cosa que una respuesta exagerada del organismo a una sustancia o alergeno que penetra por la vía aérea o conjuntival en nuestro organismo, estimulando, en las personas alérgicas, la producción de anticuerpos (Inmunoglobulina E). La unión del alergeno con el anticuerpo produce una “reacción alérgica” que inflama la mucosa nasal y desencadena las manifestaciones características: estornudos, prurito nasal, rinorrea acuosa y obstrucción nasal, así como prurito o picor en los orificios nasales, los oídos y los ojos. También puede producir dermatitis atópica (eczema), como resultado de la exposición de la piel a los alergenos. Estos síntomas incluyen comezón,  enrojecimiento, y descamación piel.

Síntomas
Los síntomas derivados de una alergia al polen son, en general, aparición de picores oculares o de nariz, lagrimeo, enrojecimiento ocular, moqueo constante, estornudos profusos, etc. e incluso síntomas asmáticos como dificultad para respirar, tos seca pertinaz y opresión y silbidos en el pecho. Es típico que estos síntomas aparezcan ya en los meses de febrero, marzo y abril, haciéndose más intensos en mayo-junio. Típicamente empeoren con las salidas al campo, parques o jardines y los días de viento. Se trata de una patología que produce un deterioro importante en la calidad de vida, al interferir en la concentración, las relaciones sociales y el sueño. La persistencia de la obstrucción nasal a causa de la rinitis persistente puede complicarse con sinusitis, que es una acumulación de moco en los oídos, mucosidad en la garganta, ronquido nocturno por la obstrucción nasal y fatiga crónica.

Cómo se diagnostica
La alergia se diagnostica, entre otras, con unas pruebas cutáneas llamadas Prick test, susceptibles de descubrir los alergenos desencadentantes, ya sean pólenes, epitelio de animales, alimentos, medicamentos, ácaros del polvo u otro tipo de sustancias como el látex. El prick test es un método rápido, sencillo y eficaz, que no debe realizarse en una etapa de agudización de la alergia ni cuando se esté tomando el tratamiento habitual. Se trata de una prueba indolora, que consiste en aplicar en la cara interna del antebrazo unas gotas de diferentes sustancias (los alergenos) previa limpieza de la piel. A continuación, con una lanceta de 1 mm de punta, se realiza una pequeña punción superficial, que no duele, en la piel a través de cada una de las gotas. En pocos minutos puede aparecer picor, enrojecimiento y algún habón (pápula).

Rinoconjuntivitis: factor de riesgo para el asma
La rinoconjuntivitis alérgica se considera un factor de riesgo para la aparición del asma. De hecho, hasta en un 78% de las personas con asma también tienen rinitis alérgica. La obstrucción nasal altera la respiración normal, anulando las funciones de filtración, humidificación y calentamiento que proporciona una respiración por vía nasal y que evita la exposición directa de los bronquios al ambiente externo. Igualmente se puede afirmar que el tratamiento de la rinitis previene la aparición o el  empeoramiento del asma. Así lo ha confirmado el estudio RINAIR, realizado por los doctores José Antonio Castillo Vizuete, neumólogo del Institut Universitari Dexeus y Joaquim Mullol, otorrinolaringólogo del Hospital Clínic de Barcelona, ambos miembros del grupo de trabajo de rinitis del área de asma de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica). Este estudio ha demostrado la estrecha relación entre rinitis y asma y cómo el tratamiento de la rinitis mejora la función pulmonar de los pacientes asmáticos. En este capítulo adquiere especialmente importancia la inmunoterapia, ya que en un 60% de los casos, los niños con rinoconjuntivitis alérgica y que son tratados solo con corticoides y antihistamínicos desarrollan asma pasados cinco años, según aclara el doctor Javier Subiza, coordinador del Comité de Aerobiología de la SEAIC. Según sus palabras, “mientras que la medicación sintomática no evita la evolución de la rinitis hacia el asma, gracias a la vacunación podemos reducir de forma total el uso del a medicación sintomática”. 

Medidas preventivas
1.    Como medida preventiva, los expertos recomiendan que el alérgico acuda al médico antes de adentrarse en pleno periodo de polinización y manifestar los síntomas.
2.    Mantén las ventanas cerradas por la noche y cuando viajes en coche.
3.    Usa humidificadores y acondicionadores de aire con filtro anti-polen, que limpina, enfrían y secan el aire.
< font color="#006400">4.    Instala filtros en el sistema del aire acondicionado del vehículo y revísalos con frecuencia. Si viajas en moto, usa un casco integral.
5.    Disminuye las actividades al aire libre durante las 5-10 de la mañana (emisión de pólenes) y de 7-10 de la tarde (periodo de descenso del polen desde lo alto de la atmósfera, al enfriarse el aire).
6.    Cuando salgas al aire libre, ponte una mascarilla antipolen homologada.
7.    Evita los factores irritantes como el humo, el polvo, los sprays o los insecticidas.
8.  Permanece el mayor tiempo posible dentro de casa durante los días de mayores concentraciones de pólenes. Durante el periodo álgido de polinización evitar salir, sobre todo los días de viento.
9.    Organiza tus vacaciones durante el período álgido de polinización, eligiendo una zona libre de pólenes (por ej. la playa).
10.   Evita cortar el césped o tumbarte sobre él cuando esté recién cortado.
11.   No dejes secar la ropa en el exterior durante los días de recuentos altos. El polen puede quedar atrapado en ella.
12.  Retira alfombras y moquetas. Limpia el polvo con aspiradora y evita los muñecos de peluche. Evitar la presencia de animales de compañía.
13.   Ponte gafas de sol siempre que salgas a la calle.
14.   Sigue los recuentos de pólenes.
15.  Toma de forma regular los medicamentos prescritos por el médico y en la dosis adecuada. No aumentes la dosis con la intención de que disminuyan los síntomas.
16.   Evita el tabaco. El tabaquismo pasivo aumenta la incidencia y la gravedad de las alergias respiratorias.
17.   En los días lluviosos y los días nublados y sin viento los síntomas disminuyen, ya que la lluvia limpia la atmósfera y la ausencia de viento evita el desplazamiento del polen. Por el contrario, el tiempo cálido, seco y con viento favorece una mayor distribución del polen y, en consecuencia, un aumento de los síntomas.

El tratamiento: parte fundamental
a.  Los antihistamínicos son los fármacos más utilizados para tratar algunos de los síntomas alérgicos más molestos. Actúan bloqueando los receptores H1, impidiendo los efectos de la histamina, y aliviando, de esta manera, los síntomas principales de la alergia, como los estornudos, la conjuntivitis, el goteo nasal… Además son efectivos para todo tipo de alergias, debido al bloqueo directo de los receptores.
Los nuevos antihistamínicos de segunda generación no suelen producir efectos secundarios no deseados ni provocan somnolencia. Están disponibles en cápsulas, cremas, sprays nasales, jarabes y colirios.
b.  Descongestionantes nasales: reducen la congestión nasal, abriendo las vías respiratorias y aliviando la presión al interior de los senos paranasales.
c.  Corticoides tópicos: que pueden ser nasales o para inhalación bronquial. En todos los casos deben consultarse al especialista antes de su administración. “Para que este tipo de medicación resulte más eficaz es conveniente tomarla 1-2 semanas antes de que se inicie la primavera”- explica el doctor Javier Subiza. “Cuando hablamos de eficacia en la medicación sintomática simplemente estamos combatiendo los síntomas de la enfermedad. Al dejar de tomarlos, la enfermedad y sus síntomas reaparecen. Diversos estudios han demostrado que este tipo de medicación no altera el curso natural de la enfermedad, mientras que la vacunación sí logra. La inmunoterapia tiene un efecto curativo: se reducen los síntomas durante el tiempo que dura la pauta hasta en un 80% y esa mejoría persiste una vez finalizado el tratamiento por lo menos durante los 5 ó 10 años siguientes”, además la vacuna ha demostrado prevenir la aparición de asma, algo que puede ocurrir hasta en el 60% de los niños con rinitis polínica que no se vacunan, concluye el experto.

La inmunoterapia, un capítulo aparte
La inmunoterapia (vacunación antialérgica) es el único tratamiento capaz de modificar la evolución natural de la enfermedad alérgica por sensibilización a los pólenes, ácaros, epitelio de animales y hongos y de modificar la aparición de nuevas alergias. Sin embargo, sólo uno de cada 10 alérgicos se vacuna, según comenta el doctor Tomás Chivato, Jefe Clínico del Servicio de Alergia del Hospital Cenral de la Defensa “Gómez Ulla” de Madrid y presidente de la SEAIC.

La inmunoterapia consiste en la administración de cantidades gradualmente crecientes de un extracto alergénico a un paciente para mejorar la sintomatología causada por la exposición al agente responsable. Las vacunas se administran bajo un plan establecido, de manera que el cuerpo se acostumbre a estos agentes y no reaccione ante ellos. Según el doctor Monteseirín, está demostrado que si se pone una inmunoterapia a un paciente que sólo tenga rinitis, ésta previene la aparición de un cuadro asmático en estos pacientes. En el caso de los niños con rinoconjuntivitis alérgica la vacunación previene el desarrollo de asma en la edad adulta.

“Por todo ello, la vacunación se engloba en el tratamiento integral de las enfermedades alérgicas respiratorias, que incluye además medidas de control ambiental como evitar el contacto con el alérgeno, el tratamiento sintomático y la educación del paciente”, en palabras del doctor José María Olaguibel, presidente electo de la SEAIC.

7.    Alimentos que nos ayudan
La naturaleza nos ofrece alimentos cuyo consumo en esta época del año nos ayuda a reforzar nuestro sistema inmunológico y contribuye a mitigar los molestos efectos de la alergia al polen:
•  Jalea real: potencia las defensas del organismo. Es recomendable tomarla por la mañana y en ayunas.
•  Llantén y pulmonaria: las infusiones de estas dos plantas herbáceas son también eficaces antes y durante los procesos alérgicos. Vierte dos cucharadas en medio litro de agua y toma la infusión caliente, con miel o jengibre, a lo largo del día.
•   Manzana, cebolla y espinaca: son ricas en quercitina, una sustancia que ayuda a prevenir la congestión y las reacciones alérgicas al polen.
•  Kiwi, naranja y tomate: son ricos en vitamina C, un antihistamínico natural que alivia la congestión.
•  Melocotón, papaya y brócoli: son ricos en betacaroteno, que transformado por nuestro organismo en vitamina A ayuda a reforzar el sistema inmunitario.
•   Aguacate: es rico es magnesio. Ayuda a despejar pulmones y bronquios.

Reacción cruzada entre el polen y los alimentos
Algunos alimentos pueden generar alguna reacción cruzada con determinados pólenes, por lo que habrá que estar atentos a la alimentación:
•  Gramíneas: tomate, kiwi, cítricos, melón, sandía, trigo, melocotón, cereza, ciruela, almendra, cereales.
•   Parietaria: mora, albahaca, ortiga, melón, cereza.
•  Coníferas: achicoria, manzanilla, plátano, apio, perejil, zanahoria, hinojo, aceite de girasol, miel.
•   Abedul: manzana, pera, melocotón, almendra, fresa, ciruela.

No a la automedicación
Tomar medicación sin prescripción médica está completamente desaconsejado. Expertos de GA²LEN, la Red Global Europea de Alergia y Asma y de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica, EAACI, advierten que los viejos antihistamínicos que se venden sin receta y son la forma más común de automedicación para la rinitis alérgica, pueden ser peligrosos para la salud.

Asimismo, los expertos desaconsejan aplicar sin control médico sprays descongestionantes nasales, cuya administración continuada puede empeorar la rinitis o provocar mayor inflamación por efecto del medicamento (rinitis medicamentosa). Aunque producen un alivio local rápido y efectivo, sin embargo, su uso prolongado puede causar una mayor congestión en el momento en que se dejan de utilizar, lo que se conoce como congestión de rebote. También es preciso tener cuidado con otros fármacos que pueden causar retención aguda de orina en pacientes con hipertrofia de próstata o con glaucoma.

Durante el embarazo, además, hay que tomar precauciones con algunos medicamentos porque pueden pasar al feto. Se recomienda evitar los antihistamínicos y especialmente los descongestionantes nasales en las mujeres embarazadas.

En la tercera edad hay que tener en cuenta que algunos fármacos utilizados para otras enfermedades, por ejemplo la hipertensión arterial, etc., (reserpina, metildopa, prazosin, clorpromazina o inhibidores de la ECA) pueden causar rinitis.

OTRAS ALERGIAS
•  A ÁCAROS DEL POLVO: los ácaros son responsables de un gran número de alergias respiratorias. Prefieren los ambientes cálidos y húmedos y se nutren de fragmentos biológicos como por ejemplo las descamaciones microscópicas de nuestra piel. Los ácaros viven y se proliferan en abundancia (y su difusión va en aumento) en nuestras casas, y muy particularmente dentro de cojines y colchones. Para combatirlos es conveniente usar regularmente el aspirador (preferiblemente los dotados con filtro antiácaros). Los sistemas de aire acondicionado deben ser cerrados o estar dotados con un filtro de aire que deberá cambiarse frecuentemente, al menos cuatro veces al año.

•  A ANIMALES: 
las sustancias derivadas del pelo y la piel de los animales pueden provocar importantes alergias. Entre los animales domésticos, los gatos son estadísticamente los que más riesgo conllevan cuando viven en estrecho contacto con los habitantes de la casa. Las reacciones alérgicas pueden comportar los clásicos síntomas respiratorios, aunque a veces también pueden aparecer severas manifestaciones cutáneas como erupciones (eritemas). Además de los gatos, también están los perros, caballos, conejos y hámsters que pueden ser responsables de las alergias. Es aconsejable no dejar entrar al animal en la sala de estar ni en el dormitorio, así como limpiar regularmente el pelo del animal y el lugar que más habita.

• A ALIMENTOS: cerca del 15% de la población manifiesta alergia o intolerancia a determinados alimentos. Alergia e intolerancia alimenticia son conceptos que a menudo se confunden porque la sintomatología es análoga, pero sólo en el primer caso está involucrado el sistema inmunológico. Entre los síntomas y reacciones que puede provocar una alergia a determinados alimentos están picor e inflamación de los labios, diarreas y vómitos y dificultad respiratoria. La clave para distinguir una alergia de una intolerancia, es que los primeros síntomas de la alergia (picor e hinchazón de los labios) suelen aparecer aproximadamente un minuto después de haber estado en contacto con el alimento al que se es alérgico. Las alergias alimenticias más comunes son alergia a la leche de vaca, al huevo, al pescado o marisco, a los frutos secos, en especial a los cacahuetes.

•  A MEDICAMENTOS:
alrededor del 5% de la población sufre este tipo de alergia. Las personas alérgicas deben evitar totalmente los fármacos que les producen alergia e informar al especialista de cualquier otra reacción a medicamentos. Los medicamentos que provocar este tipo de reacciones son los del grupo de los antibióticos, antiinflamatorios no esteroideos (AINE), anestésicos locales o generales, relajantes musculares, medios de contraste iodados, algunas vitaminas, etc.

•  A PICADURAS DE INSECTOS: se debe normalmente a las sustancias tóxicas que se inyectan con el veneno de los himenópteros (avispas y abejas). Aunque no es la alergia más común, afecta al 1% de la población, sí es una de las más graves. Esta alergia da cuadros de anafilaxia en los que existen bastantes riesgos de mayores complicaciones.

•  OTRAS ALERGIAS: últimamente se están observando reacciones alérgicas que hasta el momento eran poco comunes, y que se deben a la introducción en nuestra vida cotidiana de materiales que hasta ahora no eran tan utilizados y extendidos (níquel, látex…). En el caso de alergias a metales, es muy común la  la alergia al sulfato de níquel, uno de los metales más comunes con presencia en el ambiente. Se puede encontrar en los utensilios de cocina, en tijeras, en bisutería, relojes, hebillas, en broches, monturas de gafas, monedas, oro blanco, algunos líquidos industriales y también dentro de algunos alimentos. La reacción más común en las personas alérgicas al níquel es la dermatitis (picor y enrojecimiento de la piel). Excepto en el caso de ingerir alimentos que contengan níquel en este caso, pueden darse otro tipo de síntomas, como inflamación y picor de boca y labios e incluso síntomas de ahogo. Para las personas con alergia al níquel es conveniente utilizar siempre utensilios de aluminio, acero inoxidable y oro amarillo porque son metales generalmente seguros; usar ropa sin cierres metálicos ni cremalleras, utilizar utensilios de cocina, peines u otros objetos metálicos con mangos de plástico o madera; revestir con esmalte de uñas o un material plástico los objetos metálicos que sea difícil evitar el contacto (relojes, llaves, etc.).  El contacto con el látex (presente en guantes quirúrgicos, chupetes, preservativos, adhesivos, gomas de borrar, globos…) puede producir sarpullido con comezón, enrojecimiento, ampollas y descamación o puede causar una anafilaxia (reacción que produce descenso de la presión arterial, dificultad para respirar, hinchazón de la garganta y lengua). Puede ser común la reacción cruzada entre el látex y algunos alimentos como el plátano, la castaña, el aguacate, el apio, y la granada.

•  AL ANISAKIS: el anisakis es un gusano que se encuentra en el pescado crudo. La reacción alérgica se produce a los pocos minutos de haber ingerido el pescado y suele producir inflamación y picor de boca y labios e incluso síntomas de ahogo, en algunos casos puede desencadenar un choque anafiláctico (descenso de la presión arterial, dificultad para respirar, hinchazón general…). Consumir pescado crudo aumenta las posibilidades de que el pescado contenga anisakis (Sushi o sashimi, pescados ahumados o marinados, etc.). La cocción y congelación la previenen.

Qué es la dermatitis atópica
La dermatitis atópica es una enfermedad cutánea inflamatoria, muy pruriginosa, que ocurre generalmente en niños con historia familiar de alergia. Su inicio se produce generalmente en la época de lactante y suele mejorar en la adolescencia. En algunos casos (no en todos) es posible demostrar la existencia de una alergia a uno o varios alimentos o a otros alergenos (ácaros del polvo doméstico, epitelios de animales, etc.).

Qué son la urticaria y el angioedema
La urticaria y el angioedema son afecciones comunes que afectan a alrededor de
un 25% de la población alguna vez en su vida. Se trata de una reacción de la piel consecuencia de distintos procesos inmunológicos e inflamatorios desencadenados por múltiples factores etiológicos. El picor intenso y la rápida evolución de las lesiones (manchas rojas y habones) suele asustar y angustiar a los pacientes. La principal diferencia entre urticaria y angioedema es la localización de la inflamación: en la dermis y en el tejido celular subcutáneo, respectivamente. La urticaria puede verse desencadenada por alimentos, fármacos o picaduras de insectos. Puede ser tratada con antihistamínicos.

Qué es la anafilaxia
La anafilaxia es la más intensa y rara de las reacciones alérgicas. El organismo entero se ve alterado frente a agentes externos a los que previamente se ha sensibilizado. Es un tipo de reacción alérgica inmediata y puede presentar los síntomas típicos de la rinitis, el asma, la urticaria, etc. También puede afectar al sistema cardiocirculatorio con alteración de la presión arterial y del pulso cardíaco. En algunos casos puede producirse una caída de la presión arterial y pérdida de conciencia.
Las causas más frecuentes de anafilaxia son las alergias a medicamentos, a las picaduras de insectos, a algunos alimentos y al látex.