ANOREXIA Y BULIMIA: los casos aumentan en verano

0
897

L’Institut de Trastorns Alimentaris (ITA) ha detectado que una de las épocas más críticas para los enfermos de trastornos de la alimentación (TCA) es el verano y todo lo que este período conlleva. ITA ha contabilizado que a inicios de verano se produce un aumento del 25-30% en las demandas de ayuda e ingresos en los centros especializados. Se trata de la principal institución privada a nivel estatal en la atención integral de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y el primer centro de España por número de plazas y pacientes atendidos.

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos

Además de una predisposición genética, el origen de los TCA se encuentra, entre otras razones, en la obsesión por un cuerpo perfecto, la baja autoestima y en la influencia de los medios de comunicación en marcar unos cánones estéticos. Todo ello constituye un contexto que favorece el desarrollo de costumbres insanas frente a la propia imagen corporal. Por esa razón, la llegada del calor produce un riesgo mayor para padecer o recaer en un trastorno de la conducta alimentaria, ya sea anorexia, bulimia nerviosa o trastorno por atracones.

En verano aumenta la preocupación por la imagen corporal y muchas personas realizan cambios en su alimentación el objetivo de conseguir reducir peso de forma rápida. Muchas de las dietas que se realizan pueden parecer inofensivas pero pueden ser muy perjudiciales para la salud y el cuerpo, ya que en muchos casos no siguen las pautas mínimas de una dieta equilibrada y se realizan sin ningún tipo de control médico.

En personas predispuestas se trata de situaciones que implican un riesgo elevado de padecer un trastorno de la alimentación. Si existe esta vulnerabilidad, es cuando empiezan a aparecer alteraciones en la conducta alimentaria, y es por eso que en verano se detectan un mayor número de casos de TCA.

Es también con la llegada del calor cuando padres, familiares y amigos se dan cuenta de la delgadez de personas allegadas y se empiezan a fijar en algunos síntomas de un posible trastorno de este tipo como pueden ser la obsesión por las dietas, el control exhaustivo de las calorías de todos los alimentos, el mayor consumo de productos dietéticos, el hecho de evitar comidas familiares, realizar ayunos prolongados, etc.

Las personas que ya sufren de anorexia o bulimia es también en verano cuando tienen más posibilidades de recaídas. El hecho de exponer el propio cuerpo puede despertar ansiedades y temores que parecían estar controlados y que pueden repercutir en la aparición de síntomas alimentarios. Desde ITA, se destaca la importancia de prestar una especial atención a estos pacientes en esta época del año, con el fin de prever, anticipar y evitar estas situaciones.