CÁNCER DE PÁNCREAS Mejores expectativas

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Desde hace 20 años apenas si se han producido mejoras significativa en el tratamiento del cáncer de páncreas, uno de los tumores con peor pronóstico. Ahora, un nuevo “cóctel” de medicamentos logra aumentar un 30% la supervivencia de los enfermos.

La estadística es demoledora: en España se diagnostican unos 5.000 casos al año de cáncer de páncreas, de los que 4.900 terminan en fallecimiento. Aunque se prevé una mejoría en las tasas de supervivencia, en la actualidad es uno de los cánceres con peor pronóstico, ya que sólo uno o dos de cada diez pacientes presenta tumores malignos potencialmente curables con cirugía; suelen ser resistentes a la quimio y a la radioterapia, y en más de la mitad de los afectados la enfermedad es detectada cuando ya se ha extendido. “La mayoría de los diagnósticos se hacen ya en fases avanzadas, en estado metastásico de la enfermedad, por lo que la esperanza de vida media cuando se produce el pancreas2diagnóstico es de apenas 5 meses”, advierte el doctor Fernando Rivera, del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

El páncreas es una glándula con forma de pera, de aproximadamente 13 centímetros de longitud, localizada detrás del estómago y con dos funciones principales: la secreción al duodeno de líquidos con enzimas digestivas y la secreción de las hormonas insulina y glucagón, necesarias para metabolizar el azúcar. Los tumores de páncreas pueden ser benignos o malignos. Los primeros se extirpan sin mayor complicación y la mayoría de las veces no vuelven a aparecer. Las células de estas tumoraciones no suelen propagarse más allá de su localización inicial. En el caso de los tumores malignos, la gravedad y el riesgo para la vida del paciente son grandes. Las células malignas pueden llegar a invadir y dañar los tejidos colindantes, llegando a “colarse” en el flujo sanguíneo e incluso en el sistema linfático. Cuando las células enfermas alcanzan los ganglios linfáticos, donde se producen los glóbulos blancos (o células defensivas), es fácil que la enfermedad alcance otros órganos y tejidos, como el hígado o los pulmones (lo que se conoce como metástasis a distancia). En otras ocasiones, la patología se propaga hasta el peritoneo, el tejido que recubre el abdomen.

Se trata en muchos casos de una “enfermedad silenciosa” que no causa síntomas hasta que el tumor ha crecido. Por este motivo, en el momento del diagnóstico y en el 80 por ciento de los casos, el cáncer ya ha hecho metástasis más allá del órgano. Entre los síntomas característicos están el dolor abdominal (generalmente intenso en la parte alta del abdomen, que se irradia a la espalda), pérdida de peso (por lo menos el 10 por ciento del peso ideal), náuseas o ictericia.

Por el momento se desconoce la causa exacta de este tipo de tumores, aunque los especialistas apuntan algunos factores de riesgo como la edad (la mayoría de los casos se registran en personas mayores de 60 años); el tabaco, que aumenta entre dos y tres veces más probabilidades de padecer un tumor en el páncreas; la diabetes (debido a que quien la padece presenta alteraciones en las células pancreáticas); la pancreatitis crónica, una enfermedad que afecta a esta glándula y que podría estar relacionada con una propensión mayor; así como el sexo (el número de casos es más elevado entre los varones) y los antecedentes familiares.

La importancia del estroma
En los últimos tiempos el abordaje del cáncer de páncreas está registrando mayores logros e innovaciones. Por ejemplo, los investigadores están tratando de reducir el estroma, una masa densa y poco vascularizada situada alrededor de las células cancerígenas y que resulta verdaderamente resistente y prácticamente impenetrable para los agentes quimioterápicos e impide que el sistema inmunológico se defienda por sí mismo del cáncer. Al mismo tiempo, cada vez hay más literatura científica que pone de relieve el papel clave de las cascadas de señalización que surgen en el interior de las células para el desarrollo y supervivencia de las células madre del cáncer y del estroma. Estos avances fueron centro de debate durante al celebración del CIOCC Pancreatic Cancer Forum 2013, organizado por HM Hospitales. En este marco, el doctor carratoAlfredo Carrato, director del Departamento de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, insistió en la importancia del estroma como barrera frente a la quimioterapia y en su papel pronóstico y analizó los recientes avances científicos en la comprensión de la biología molecular del cáncer de páncreas, reflexionando sobre cómo surgen estos avances de los estudios genéticos y cómo contribuyen a los mismos, destacando ejemplos de progresos en este área que tienen el potencial de generar nuevos tratamientos o biomarcadores, como la proteína SPARC, expresada en el estroma de las células cancerosas y asociada a albúmina.

Además, los investigadores están trabajando en nuevas fórmulas orientadas a poner en marcha el sistema inmunológico del cuerpo para que actúe sobre las células cancerígenas a través de la inmunoterapia. Las claves para actuar de manera eficaz a través del tratamiento dirigido y la información que llevará a entender cómo los tumores permanecen ocultos por la supresión de la respuesta inmune pueden encontrarse en los biomarcadores de las células de estos tumores.

Una puerta abierta a la esperanza
Afortunadamente, el estudio MPACT, (Metastatic Pancreatic Adenocarcinoma Clinical Trial), publicado en la revista The New England Journal of Medicine y presentado recientemente en Madrid, demuestra que añadir un nuevo medicamento al tratamiento estándar logra aumentar la supervivencia de las personas con cáncer pancreático avanzado en un 30 por ciento. “Se trata del estudio más importante en cáncer de páncreas desarrollado en los últimos 20 años y el primero que pone verdaderamente en manos de los médicos un fármaco que tiene un impacto real y muy conclusivo en la supervivencia de los pacientes. Es un estudio importantísimo”, asegura el doctor Manuel Hidalgo, director del Centro Integral Oncológico Clara Campal (CIOCC), de HM Hospitales, en Madrid, y unos de los investigadores que ha participado en el desarrollo del trabajo.

El MPACT es un ensayo clínico en pacientes con cáncer de páncreas avanzado cuyo objetivo principal de incrementar la supervivencia global. “El objetivo era demostrar que el tratamiento nuevo con nab-paclitaxel y gemcitabina mejora la supervivencia frente a la gemcitabina sola, que era el tratamiento clásico que utilizábamos. El estudio evidencia que el riesgo de muerte disminuye un 30% en aquellos pacientes que reciben el tratamiento experimental frente a los que reciben el tratamiento convencional, lo que supone un incremento de gran magnitud”, continúa el doctor Hidalgo.

En concreto, la investigación mostró que esta combinación de fármacos mejora significativamente la media de supervivencia global (8,5 frente a 6,7 meses, respectivamente), la supervivencia libre de progresión (5,5 frente a 3,7 meses, respectivamente), el tiempo hasta el fracaso del tratamiento (5,1 frente a 3,6 meses, respectivamente) y la tasa de respuesta global basada en una evaluación independiente (23% versus 7%) en comparación con la gemcitabina sola. “El logro de mejorar la supervivencia global es muy importante y, además de cambiar el estándar actual de tratamiento para estos pacientes, abre las puertas de la investigación en cáncer de páncreas, tanto para conocer mejor la biología de este tipo de cáncer como para el diseño de estudios en otras fases de la enfermedad, así como para el análisis de biomarcadores que nos ayuden a seleccionar mejor a los pacientes, y para el diseño y evaluación de nuevas moléculas y de combinaciones de fármacos que nos lleven a vencer esta grave enfermedad”, añade la doctora Carmen Guillén, de la Unidad de Cáncer Familiar del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

Desarrollado entre mayo de 2009 y abril de 2012, se incluyeron en el estudio 861 pacientes, procedentes de 161 centros hospitalarios diferentes, 8 de ellos españoles (Centro Integral Oncológico Clara Campal -CIOCC- y los hospitales 12 de Octubre, Ramón y Cajal y Clínico San Carlos de Madrid; el Valle de Hebrón y el Clínic de Barcelona; el Virgen del Rocío de Sevilla y el Reina Sofía de Córdoba).

 

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