DEPRESIÓN. Come bien para superarla

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A los ya conocidos efectos beneficiosos de la dieta mediterránea en la prevención de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, se suma ahora su papel relevante en la prevención de la depresión. De hecho, en los países mediterráneos como España y Grecia, la incidencia de esta enfermedad es más baja. ¿Sus armas? Aceite de oliva, grasas omega 3, ácido fólico y vitaminas del grupo B.
La ‘Semana Andaluza de Nutrición Práctica’ ha analizado, entre otras cuestiones, el efecto de la dieta mediterránea sobre los estadios depresivos en la ponencia ‘Últimas evidencias sobre el beneficio de la alimentación mediterránea en la prevención de la depresión’. Su autora, la doctora en Medicina Nutricional Julia Wärnberg (Departamento de  Medicina Preventiva y Salud Pública de las Universidades de Navarra y Málaga) puso de manifiesto que la dieta mediterránea asegura un aporte importante en antioxidantes, polifenoles, y un perfil graso característico (rico en grasas monoinsaturadas), a los que se les reconoce un papel protector frente a las enfermedades cardiovasculares. Así, el proyecto de investigación SUN (Seguimiento Universidad de Navarra), uno de los mayores estudios epidemiológicos llevados a cabo en España, analiza los beneficios de la dieta Mediterránea en la prevención de las principales enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión, enfermedades cardiovasculares u obesidad. Pero más allá, hallazgos recientes de este estudio sugieren que las personas que siguen una dieta mediterránea tradicional, rica en frutas, verduras, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y frutos secos, son menos susceptibles de sufrir un episodio depresivo.

¿Qué es la dieta mediterránea?
La Dieta Mediterránea se define como el patrón tradicional de alimentación de los países de la cuenca mediterránea (España, Grecia y Sur de Italia) de finales de la década de los años 50 y principios de los 60, cuando todavía no había influencias derivadas de la industrialización de estos países. Aunque no en todos los países de la cuenca Mediterránea se ingieren los mismos alimentos ni se emplean las mismas técnicas culinarias, sí existe un patrón común a todos ellos basado en:
1. Elevado y variado consumo de alimentos de origen vegetal: verduras, frutas, frutos secos, cereales y legumbres.
2. Utilización del aceite de oliva como principal grasa culinaria.
3. Elevado consumo de pescado.
4. Moderado consumo de carnes blancas y lácteos desnatados.
5. Bajo consumo de carnes rojas y derivados y lácteos enteros.
6. Consumo moderado de alcohol en las comidas principales (preferentemente de vino tinto).

Algo más que tristeza
La enfermedad depresiva es un trastorno psiquiátrico con bases neurofisiológicas cada vez mejor conocidas. Este trastorno está caracterizado por una tristeza vital y profunda que envuelve al sujeto hasta afectar todas las esferas de su relación “intra” e interpersonal, interfiriendo negativa y significativamente en la forma en que un individuo se relaciona con el mundo, consigo mismo y con su círculo social más próximo. La doctora Wärnberg explicó en  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentossu ponencia que la depresión es una enfermedad grave y potencialmente letal que afecta al cuerpo, mente y alma de la persona que queda atrapada bajo su influencia. “Cuando hablamos de depresión –dijo- nos encontramos ante un término que se utiliza inapropiadamente y con excesiva frecuencia, lo que provoca que sea malinterpretado habitualmente. Por ello cabe destacar que la depresión es un estado cualitativamente diferente de la tristeza ocasional y de un estado de ánimo decaído de carácter transitorio y no patológico. Aunque todos experimentamos ocasionalmente momentos de tristeza más o menos intensa, normalmente no llegamos a sufrir los síntomas completos ni con la intensidad de un trastorno depresivo”.

La depresión es la principal causa de incapacidad y pérdida de años de vida en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa la incidencia de la depresión a lo largo de la vida entre la población de países desarrollados en un 15 %. Es decir, aproximadamente una de cada 6 ó 7 personas experimentará alguna  vez un episodio depresivo grave al menos una vez en la vida. Según esta organización, la depresión es la principal causa de morbilidad entre las mujeres y la cuarta entre los hombres, además de ser la segunda causa en personas de entre 15 y 59 años. Las cifras van en aumento y son preocupantes. Asimismo, constituye el principal factor de riesgo para el suicidio.

El estilo de vida como prevención
Estilos de vida con hábitos tóxicos, como el tabaquismo y alcoholismo, se han relacionado con estrés, ansiedad y depresión. Al contrario, un estilo de vida físicamente activo tiene notables efectos beneficiosos sobre nuestro estado de ánimo. En el estudio SUN se siguieron a 10.381 personas durante 6 años, y se demostró que las personas que realizaban ejercicio físico durante su tiempo libre, tenían un riesgo reducido de trastornos de salud mental. Al contrario, en los sujetos que llevaban una vida sedentaria, el riesgo de desarrollar trastornos mentales se veía incrementado en un 31%.

Los países mediterráneos como España y Grecia, ostentan menores tasas de depresión y suicidio en Europa. Sin descartar otras explicaciones, esto podría deberse al estilo de vida Mediterráneo. ¿A qué se debe?
•    Omega 3
La dieta Mediterránea se caracteriza por un consumo moderado de pescado, fuente principal de los ácidos grasos esenciales como el Omega 3. Estos ácidos grasos tienen funciones vitales en el cuerpo, y debemos obtenerlos por medio de la dieta ya que el cuerpo humano no los produce, de ahí que se les llamen esenciales.
En el estudio SUN, también se ha puesto en evidencia que las personas con un consumo moderado de pescado, tuvieron una reducción relativa del riesgo de sufrir trastornos mentales de más del 30%. Estos ácidos grasos pueden actuar sobre los mecanismos de acción de los neurotransmisores implicados en la depresión, como la serotonina. También cumplen un papel importante en la funcionalidad de las membranas de las células nerviosas. El efecto anti-inflamatorio de los omega-3, también puede resultar en una mejoría de trastornos mentales.
•    Vitaminas del grupo B
La capacidad protectora de la dieta mediterránea frente a la depresión podría asociarse con un consumo más elevado de algunas vitaminas del grupo B y de ácido fólico, presentes en los productos de origen vegetal, como frutas, verduras y legumbres. Se ha visto que pacientes con depresión presentan niveles sanguíneos bajos de folatos y vitaminta B12. El estudio SUN ha asociado el bajo consumo de ácido fólico con la depresión en hombres fumadores, y la baja ingesta de vitamina B12 con la depresión entre las mujeres.
•    Un estilo de vida
El Mediterráneo además, favorece una agricultura local; recetas y formas de cocinar propias del lugar; comidas compartidas, celebraciones y tradiciones; así como la práctica de ejercicio físico diario y moderado gracias al clima benigno que completan un excelente modelo de vida saludable. El estudio demostró una importante asociación entre el patrón completo de dieta mediterránea tradicional y el desarrollo de depresión. Quienes mejor seguían este patrón tradicional de dieta presentaban una reducción de entre un 40 y un 50% del riesgo de desarrollar depresión.

Obesidad y depresión, cara a cara
La obesidad y la depresión están íntimamente unidas según revela un estudio publicado en  ‘Archives of General Psychiatry’ que demuestra la existencia de una relación recíproca entre ambos trastornos. “Las personas con sobrepeso tienen un 55% más de riesgo de desarrollar una depresión mientras que las que sufren este trastorno mental tienen un 58% más de posibilidades de convertirse en obesas”, dice el estudio.

En cuanto al porqué, sus autores barajan varias hipótesis. De una parte, los procesos inflamatorios o la resistencia a la insulina asociada a la obesidad podrían tener un papel importante a la hora de desencadenar una depresión. Además influiría de forma importante la presión psicológica que ejercen los modelos de belleza de a sociedad actual en las personas con sobrepeso. De otra, la depresión podría provocar un aumento de peso debido a la aparición de distintas alteraciones neuroendocrinas. También podría afectar el consumo de determinados antidepresivos o el hecho de que las personas con este trastorno son más proclives a llevar hábitos de vida poco saludables.