España, a la cabeza de Europa en afectados por tuberculosis

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A pesar de que su incidencia y mortalidad se ha reducido en los últimos años, nuestro país está a la cabeza de Europa en tuberculosis, la enfermedad infecciosa que causa más muertes después del VIH. Se trata de una enfermedad muy difícil de diagnosticar, dada la variabilidad de los síntomas. No se ha innovado en medicamentos desde hace 40 años ni en vacunas desde hace 90; lo que salvaría millones de vidas y supondría un importante ahorro para los Sistemas Nacionales de Salud.

 

En la actualidad, se estima que un tercio de la población mundial está infectada por el M. Tuberculosis, con aproximadamente 9 millones de casos nuevos anuales y entre 1’5 y 2 millones de muertes. En España, la población pediátrica menor de 14 años infectada representa el 6% del total de casos nuevos, siendo el grupo menor de 4 años el más afectado y el que más formas graves presenta.

 

En el marco del XXIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), especialistas en la materia han abordado la manera de detectar y tratar la tuberculosis en una mesa redonda simultánea sobre Actualización de la infección tuberculosa en la infancia. “La formación de los pediatras de AP españoles en tuberculosis es en general excelente, por lo que podemos afirmar que tenemos los profesionales adecuados para su diagnóstico y tratamiento”, señala el Dr. Santiago Alfayate Miguélez, adjunto de la Sección de Enfermedades Infecciosas Pediátricas del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia), profesor asociado de Pediatría de la Universidad de Murcia y moderador de la mesa.

  
 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosAlgunos datos sobre la tuberculosis

La tuberculosis en la infancia representa a nivel mundial el 11% del total de casos, cerca de 1 millón de casos nuevos anuales, con una mortalidad global del 30%.

                 

En España, la incidencia y mortalidad ha disminuido en los últimos 50 años de forma notable. Actualmente, la tasa de prevalencia es de 18 casos por 100 mil habitantes (según datos del Centro Nacional de Epidemiología-CNE), una de las cifras más altas de Europa. A pesar de esto, la OMS considera estos datos como poco fiables y eleva las tasas a cifras que oscilan entre 25-30 casos/100.000 habitantes.

                 

La población inmigrante en España procede en su mayoría de países en los que la prevalencia de la infección tuberculosa es muy elevada. En muchos casos, además, esta población vive en condiciones sociosanitarias deficientes, lo que favorece el desarrollo de la enfermedad. “En este sentido, los niños son más vulnerables, por lo que las posibilidades de infección son mayores”, señala el Dr. Alfayate.

 

Complejo diagnóstico de la enfermedad

El diagnóstico de la enfermedad tuberculosa es muy difícil, dada la variabilidad de los síntomas, que, además, en su inicio suelen ser larvados y comunes a patologías muy frecuentes, y dependientes, entre otras cosas, de las localizaciones que presente y de la edad, “por lo que la mayor responsabilidad del diagnóstico le corresponde al pediatra.En las formas pulmonares, que son las más frecuentes, lo habitual es que el paciente presente con febrícula, tos, dificultad respiratoria, etc.”, apunta el pediatra.

 

La reacción de la prueba de la tuberculina (Mantoux) es la técnica habitual para el diagnóstico de la infección tuberculosa, si bien existen otras exploraciones complementarias como radiografías, cultivos, etc. que pueden ayudar al pediatra de Atención Primaria en el diagnóstico.

 

Existen otras pruebas, que normalmente son de ámbito hospitalario, que también pueden ayudarnos, como son la detección de la producción de interferón gamma, técnicas de biología molecular (reacción en cadena de polimerasa / PCR) y técnicas de imagen (TAC, RNM)

 

Efectividad del tratamiento

Actualmente, “disponemos de un arsenal terapéutico efectivo que ha permitido obtener la curación de un porcentaje muy elevado de pacientes con enfermedad tuberculosa”, comenta el Dr. Alfayate.

 

En los últimos años, se ha producido un aumento de resistencias del bacilo tuberculoso a los fármacos antituberculosos, por lo que en este momento, en España se preconiza el inicio del tratamiento con cuatro fármacos durante el periodo de inducción (los primeros 2 meses) o hasta conocer la sensibilidad de la cepa infectante. Por otra parte, asegurar la cumplimentación del tratamiento mediante observación directa (DOTS), en los casos en los que sea preciso, es otro de los objetivos de la OMS para la erradicación de la tuberculosis.

 

Con respecto a las posibles consecuencias de la enfermedad, “en las formas pulmonares no suelen quedar secuelas. Estas pueden aparecer en otras presentaciones como en las formas óseas y sobre todo en las formas meníngeas, en las que son frecuentes y extremadamente graves”, explica el pediatra.

 

Futuro de la tuberculosis en España

Según el Dr. Alfayate, “es de esperar que continúe el descenso de la tasa de la enfermedad en nuestro país, hasta quedar relegada, como en otros países desarrollados, a poblaciones marginales”.

 

“Quizás el futuro para la erradicación de la tuberculosis en nuestro país y en el mundo en general, sea la aparición en los próximos años de vacunas seguras y eficaces”. En la actualidad, y desde la publicación del genoma del bacilo, la caracterización de los factores virulentos del M. Tuberculosis y el mayor conocimiento del tipo de respuesta inmune requerida, existe un numeroso grupo de proyectos de desarrollo de nuevas vacunas. “Este proceso es lento y no parece posible que para el 2015 dispongamos de una vacuna segura y eficaz como figura en los objetivos de la OMS”, finaliza el pediatra.

 

Niños adoptados fuera de España, salud más precaria  

También este tema fue objeto de estudio en el XXIII Congreso Nacional de la SEPEAP, en Seminario sobre adopción internacional. La pobreza va unida a mala higiene, infecciones, mala nutrición y retraso de desarrollo, carencia de vacunas que previenen importantes enfermedades, mal control de embarazo y parto, entre otros problemas. Pero, además, a esto se une el factor del abandono afectivo que podría causar problemas emocionales o de relación y falta de estímulo para su desarrollo psico-motor.

“Sin embargo, por otro lado, estos niños sufren un “cribado” antes de ser dados en adopción que limita en general la posibilidad de graves patologías, a diferencia de los niños biológicos” , comenta el Dr. Jesús García Pérez, miembro de SEPEAP, y uno de los participantes en el Seminario.


Según la mayoría de estudios realizados, existen una serie de patologías o desajustes más frecuentes en estos niños:  

Ø      Entre las más frecuentes (25%), están el retraso leve en el desarrollo de peso y talla, la anemia, problemas dermatológicos banales, problemas de alimentación o en el sueño, debido a varias razones entre las que destacan: los lugares donde han vivido, la falta de estímulos afectivos, carencia de vacunas o infestaciones por parásitos

Ø      Mucho menos habituales serían una malnutrición o un retraso de talla de mayor grado, aproximadamente entre un 5 y un 25%. También en este grupo se incluirían los trastornos leves de conducta como falta de atención, impulsividad o deficiente adaptación social, problemas buco-dentales, de oído o infecciones leves.

Ø      Muy raramente, en alrededor del 2%, aparecen problemas de mayor gravedad como la malnutrición o el déficit de talla severos, alteraciones endocrinas, Hepatitis A, B o C, hemoglobinopatías, raquitismo, y más infecciones crónicas o con posible repercusión futura (TBC, sífilis congénita, toxoplasmosis, paludismo, enfermedad de Chagas, parásitos tropicales y en algún caso puntual VIH o malformaciones congénitas).

 

También en este grupo aparecen otro tipo de alteraciones que causan más preocupación en los padres: los trastornos psicopatológicos graves, como el pseudo-autismo o alteraciones graves de conducta o síndrome alcohólico fetal, no detectable al nacer.

 

Visitas de los padres adoptivos al pediatra de AP

Por todo lo explicado, “la visita preadoptiva al pediatra de AP es importante. Por supuesto, los padres deberán encargarse de una traducción fidedigna de los informes, pero una vez solventado ese problema, nos encontramos con que dichos informes preadoptivos son incompletos y no del todo fiables”, apunta el Dr. García Pérez. La realidad es que existen diagnósticos graves en los informes, que en muchas ocasiones no son corroborados en nuestro país, pero que en ocasiones sí son ciertos.


Cuando el niño ha llegado a España, los pediatras recomiendan dejarle unos días de adaptación pero “sin retrasar demasiado la primera evaluación pediátrica tras la llegada por si hubiera alguna infección (se recomienda unas 2 semanas después); y de forma inmediata, si existen signos o síntomas clínicos de enfermedad aguda” , señala el pediatra. Además de la exploración física minuciosa, agudeza visual y audición, el pediatra cuenta con guías específicas para orientar otro tipo de exámenes y de análisis básicos a todos los niños.

En ocasiones, según de dónde proviene el niño y las características y síntomas concretos, “se realizarán otros análisis más específicos como función tiroidea, estudio de hemoglobinas, plomo, u otros, para descartar enfermedades determinadas, e incluso estudiar la edad ósea o dental”, finaliza el Dr. García Pérez.


En esta primera visita, el pediatra tendrá en cuenta aspectos como la medición del crecimiento y nutrición, el calendario vacunal de su país nativo, y la evaluación del desarrollo psico-motor, de la audición, del lenguaje y de la afectividad y adaptación a la nueva forma de vida

 

Signos de alarma

La función del pediatra de AP es estar atento ante la presencia de signos de alarma, evaluarlos adecuadamente, tratar de resolverlos y derivarlos a otros profesionales si fuera necesario. Cabe destacar:

 

Ø      El niño presenta comportamientos que a la familia le resultan intolerables o imposibles de afrontaro que repercuten negativamente en el resto de la familia.

Ø      El niño se muestra triste, deprimido, aislado y detectamos que está sufriendo pasado un tiempo razonable de convivencia.

Ø      El niño presenta problemas con la alimentación: problemas para masticar y tragar alimentos sólidos, apetito desmedido, dificultades para identificar la sensación de saciedad, dificultades para aceptar los nuevos alimentos.

Ø      El niño presenta problemas de sueño: como dificultades para conciliar el sueño, pesadillas, terrores nocturnos, insomnio, hipersomnia o sueno intranquilo.

Ø      El niño tiene dificultades escolares que en el colegio no saben abordar.

 

Por supuesto, en los primeros años, el niño debe realizar subsecuentes visitas de seguimiento donde se controlarán los aspectos patológicos, si los hubiera, tanto físicos como psicológicos, crecimiento, vacunación y adaptación al nuevo hogar. “En ellos el pediatra de Atención Primaria será el actor y coordinador derivando al niño a otros profesionales sólo si fuera necesario”.