Especial PROTECCIÓN SOLAR: garantía de riesgo 0

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Aunque parezca increíble –sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de campañas de concienciación sobre los efectos negativos del sol-, todavía hay muchos mitos, falsas creencias y actitudes irresponsables que son las culpables de que muchas jornadas playeras puedan tener consecuencias nada “festivas” para el organismo.

Algo se está moviendo en el tema de la fotoprotección. Teniendo en cuenta la progresión creciente de los casos de melanoma y otras patologías asociadas a la exposición a las radiaciones solares, los expertos en el tema afinan cada vez más en las recomendaciones que conviene poner siempre en práctica antes de tratar “de tú a tú” al astro rey. Y es que cuando lo que está en juego es la salud de la piel, resulta imprescindible tener las ideas muy claras.

1.    Los árboles protegen más que las sombrillas
Verdadero

Tal y como explica el doctor Julián Conejo-Mir, Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y presidente de la Academia Española de Dermatología, la utilización de la arboleda desde el punto de vista de la fotoprotección ha despertado últimamente gran interés. “Se ha comprobado que su protección es mayor que la sombrilla, llegándose a una gran filtración si los árboles son muy frondosos. Se aconseja en grandes ciudades donde sus habitantes tienen el hábito de tomar sol, pasear o hacer deporte en los parques. No obstante, su factor de protección (siempre superior a10) varía mucho dependiendo de la latitud geográfica, ya que ésta condiciona mucho el tamaño de la sombra”.

2.    Hay que usar los aceleradores de bronceado en cuanto se empiece la exposición al sol
Falso

Actualmente hay un amplio repertorio de aceleradores del bronceado de distinto tipo: cremas, cápsulas orales, parches….. Los componentes que incorporan estos productos permiten activar y acelerar el tono moreno de la piel. Incluyen sustancias naturales como los betacarotenos y vitaminas C y E que ayudan a conseguir un color tostado en la epidermis, además de reforzar las defensas cutáneas frente a los efectos nocivos del sol. “Para conseguir los mejores resultados conviene empezar a aplicar esta sustancias aceleradoras del bronceado un mínimo de quince días antes de la primera exposición al sol o a los rayos UVA”, explica la doctora Natalia Ribé, directora de Institut Dra. Natalia Ribé, de Barcelona

3.    No es igual tomar el sol en el Mediterráneo que en el Caribe
Verdadero

“Muchas personas acuden a la consulta con quemaduras provocadas en lugares exóticos y aseguran que han utilizado protección solar. El problema es que el sol no incide de la misma forma en todos los puntos de la tierra: cuanto más cerca está de la superficie terrestre, peores son las radiaciones, por eso las grandes quemaduras se producen en la montaña. Pero, además, hay que tener en cuenta factores como el color del agua y de la arena. En lugares de  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosaguas claras y cristalinas y de arena blanca, el sol es más peligroso porque se refleja y su incidencia se multiplica”, explica el doctor Fernando Ordás, dermatólogo de la Clínica Ordás, de Madrid.

4.    Si usamos un factor de protección muy alto, no nos ponemos morenos
Falso

Tal y como explica la doctora Ana María Barranco, directora de la Clínica de Medicina Estética Génova 10, de Madrid, “Se trata de un tópico a desterrar, ya que no es cierto. El índice de protección lo que hace es multiplicar el tiempo que nuestra piel tardaría en enrojecer o quemarse, por el número de ese filtro”.  No hay que olvidar que el índice de protección es el coeficiente que se multiplica por el tiempo que la piel tarda en enrojecer. Por ejemplo, si en su estado natural la piel enrojece al cabo de10 minutos de tomar el sol, con una protección 20 no mostrará peligro durante un periodo equivalente a 10 minutos por veinte, esto es, 200 minutos (tres horas 20 minutos).

5.    No hay que bajar la guardia si el día está nublado
Verdadero

Es un error pensar que los días en los que el sol se esconde tras las nubes no son peligrosos desde el punto de vista del daño solar. El doctor Ordás explica por qué no hay que bajar la guardia: “La radiación solar es capaz de traspasar al 40 por ciento las nubes y si nos descuidamos y no nos protegemos adecuadamente podemos terminar quemados en un día nublado. Las nubes pueden ser peligrosas porque crean un efecto lupa con el sol, que incide aún más sobre la piel. Por otro lado, hay que distinguir entre un día nublado o con nubes bajas o altas. Si las nubes están muy altas, el sol quema más; de hecho, si las nubes son cirros (blancas, largas, finas y livianas), el 95 por ciento de la radiación solar pasa a través de ellas”.

6.    Paseando al borde del agua o dentro del mar no te quemas
Falso

Dentro del agua, y hasta un metro por debajo, se reciben el 100 por cien de las radiaciones solares. “Paseando por la orilla del mar, con camiseta, sombrero y gafas de sol, nos podemos quemar. No hay que olvidar que el agua refleja e incrementa los rayos solares, que inciden directamente sobre el rostro. En caso de que el paseo sea por la arena, ésta también refleja un 30 por ciento de las radiaciones que inciden sobre ella”, señala el doctor Conejo-Mir.

7.    La ropa constituye una buena protección frente al sol
Verdadero

Y esto es cierto hasta el punto que, según el presidente de la AEDV, el mensaje “use ropa adecuada” parece que será el protagonista de casi todas las campañas venideras en el siglo XXI. “Se han realizado múltiples estudios para analizar cuál es la ropa más adecuada, dependiendo de la eficacia de su porosidad, peso, espesor y color. Curiosamente, la prenda de mayor índice de protección solar es el vaquero Levi’s 501; por el contrario, un tercio de las camisetas de algodón de verano protegen menos que una crema antisolar de factor 15 y menos aún si están húmedas o mojadas”.

8.    El césped de la piscina no refleja las radiaciones solares
Falso

Las superficies cubiertas de césped, y más si éste está húmedo, se convierten en un gran reflectante, que devuelve directamente sobre la piel el 20 por ciento de las radiaciones. “Otros elementos que ofrecen una falsa protección son los cristales de los coches; no cumplen ninguna función de barrera. Por un cristal convencional pasan el 60 por ciento de las radiaciones solares. En el caso de los cristales tintados, se puede obtener el equivalente a un SPF 70”, afirma el doctor Consejo-Mir.

9.    Todos los filtros solares son iguales; sólo hay que fijarse en el SPF
Falso

Tal y como explica la doctora Natalia Ribé, “La composición de los filtros solares tiene una importancia decisiva en el buen uso de los mismos. Los fotoprotectores formulados con filtros inorgánicos, por ejemplo, suelen tener una mala cosmética y hacen que la piel adquiera cierta tonalidad blanquecina, de ahí que la cantidad aplicada de producto sea mucho menor. Actualmente disponemos de filtros solares que incorporan filtros biológicos, con actividad antioxidante, y fotorreparadores, que aportan protección a nivel celular y potencian la protección de la piel. Lo ideal es combinar filtros solares orgánicos, inorgánicos y biológicos”.

10.    Lo mejor es no exponerse al sol en absoluto
Falso

“Si bien está claro que tomar el sol puede producir cáncer, si no nos exponemos nada a él aumentamos el riesgo de déficit de vitamina D, el cual a su vez puede producir cáncer de mama, colon y próstata”, explica el doctor Conejo-Mir. “Bastan diez minutos al día, sobre todo en el caso de la gente mayor y aquella que pasa la jornada encerrada sin ver la luz solar. Es la única
forma de que se sintetice y ésta pase de provitamina D a vitamina D, la cual, a su vez, es buena para la psoriasis, para infecciones como la tuberculosis y, además, previene el cáncer de piel”.

11.    Toda piel, como mínimo, debería usar un SPF 30
Verdadero

“Aunque los productos con factores de protección solar de 15 a 20 serían suficientes para proteger del eritema solar a una piel sana, el uso real reduce drásticamente estos valores teóricos, siendo recomendables opciones con mayor protección, de 30 como mínimo, para todo tipo de piel. En el caso de personas con fototipos I (piel muy clara) y II (piel clara), los niños, personas sometidas a tratamientos fotosensibilizantes o con presencia de lesiones hipo o hiperpigmentadas, deben usar una protección solar aún más elevada”, explica la doctora Ribé.

12.    No es lo mismo tanorexia que tanatofobia
Verdadero

De hecho, se podría decir que se trata casi de trastornos opuestos. Tal y como explica el doctor Conejo-Mir, “la tanorexia consiste en el deseo compulsivo de estar moreno todo el año caracterizado por síntomas como ansiedad por no perder el tono, la competencia entre amigos y familiares por ver quién está más bronceado y la distorsión de la realidad (se ven blancos). Por su parte, la tanatofobia es una enfermedad más nueva, referida a un miedo irracional al sol y que implica el peligro de una fotoprotección extrema”.

13.    Después del sol, tiene el mismo efecto  utilizar un after sun que una hidratante corporal
Falso

Tal y como explica el doctor Fernando Ordás, estos productos no ejercen el mismo efecto sobre la piel dañada por las radiaciones solares. “Los productos after sun son los más indicados para después del sol porque contienen ingredientes calmantes, antiinflamatorios y reparadores de la piel”.

Fotoprotector: seis consejos a tener en cuenta
La doctora Ana María Barranco nos ofrece unas pautas básicas que nunca hay que perder de vista al elegir el producto solar y al utilizarlo:

•    Aplicarlo 30 minutos antes de la exposición al sol.
•    Extenderlo uniformemente y de forma abundante.
•    Adecuar el factor de protección a las condiciones de la piel (rubias y blancas o morenas) y del tipo y tiempo de exposición.
•    Protegerse, además, con sombrillas, viseras, sombreros y gafas de sol.
•    No olvidar que la piel de la cara, las orejas, la nariz y el escote es particularmente delicada. Insistir en las aplicaciones sobre estas zonas cada dos horas, incluso al final del día, ya que la natación y el viento hacen desaparecer el producto con gran rapidez.
•    Evitar la exposición al sol entre las 12 y las 16 horas, que es cuando los rayos solares son más dañinos.

Agua, radiaciones y niños: un triplete peligroso
Según un informe reciente publicado por la firma Soltan, a pesar de la mayor concienciación acerca de los peligros de la exposición solar, la aplicación de fotoprotectores en los niños sigue sin ser un hábito por parte de los padres. Teniendo en cuenta que varios estudios señalan que entre el 50 y el 89 por ciento de la exposición solar de toda la vida se da antes de los 18 años y que los niños carecen de la capacidad natural para defenderse del sol y pueden desarrollar quemaduras solares graves y de severas consecuencias a largo plazo, la necesidad de una fotoprotección adecuada se hace imperiosa. Los síntomas más habituales causados por una prolongada exposición solar en los niños son insolación, vómitos, dolor de cabeza, llanto, signos de deshidratación, piel roja e hinchada, ampollas y vesículas cutáneas. Para evitar todos estos efectos del sol en los más pequeños, los expertos de Soltan recomiendan tener siempre presentes las siguientes medidas:
-Cubrirlos con un gorro y una camiseta
-Hacerles beber agua regularmente
-Obligarles a descansar en la sombra
-Aplicar un factor de protección adecuado y repetir la aplicación tantas veces como sea necesario.
Así mismo, los autores de este informe recuerdan que los niños pasan mucho tiempo jugando dentro el agua, dónde también penetran los rayos ultravioleta, por lo que es importante el uso de protectores solares resistentes al agua. Una vez fuera, es aconsejable secarlos, ya que las gotas de agua sobre la piel actúan como lupas que intensifican la acción dañina de los rayos solares.

Guía práctica para determinar el fototipo
Básicamente, se puede hablar de cinco tipos de fototipos; cada uno de ellos tiene unas características que lo define y precisa una serie de cuidados específicos:

Fototipo I
-Características: Pieles sensibles y muy claras; extremadamente vulnerables, en las que el bronceado se puede manifestar en forma de irritación, enrojecimiento, deshidratación y sensación de tirantez. Se corresponden con cabellos rubios o rojizos y ojos azules.
-Cuidados que necesita: Este tipo de piel necesita protección máxima (50+) durante todo el día (no sólo cuando está expuesta directamente al sol). Aunque ya esté bronceada, nunca debe bajar del factor de protección 30 o 25.

Fototipo II
-Características: Pieles claras, que suelen ir acompañadas de cabello rubio y ojos claros. Se broncea con dificultad, logrando tan solo un tono de ligero bronceado, aunque no se trata de pieles tan sensibles como las de fototipo I. Suele tratarse de un tipo de piel mixta.
-Cuidados que necesita: También deben utilizar protección máxima, para evitar quemarse, disminuyendo gradualmente hasta una protección 20.

Fototipo III
-Características: Pieles mate y cabello castaño claro. Consiguen un bronceado claro, y sólo deben tomar precauciones durante los primeros días de la exposición al sol, ya que pueden padecer enrojecimiento cutáneo. Suelen tener tendencia a la grasa.
-Cuidados que necesita: Deben empezar con una protección alta para pasar después a un SPF de 10.

Fototipo IV
-Características: Pieles mate, cabello castaño y ojos oscuros. Se ponen morenas con mucha facilidad, pero siempre deben llevar protección, incluso cuando ya hayan alcanzado un moreno intenso. Abundan en este fototipo las pieles grasas.
-Cuidados que necesita: No deberían bajar de un SPF 10. También es importante que opten por productos libres de aceites, que permitan un bronceado gradual.

Fototipo V
-Características: Pelo negro y piel y ojos oscuros. Se ponen morenas con muchísima facilidad y, además, adquieren un tono muy oscuro.
-Cuidados que necesita: Deben llevar siempre protección solar, aunque el índice sea bajo, y buscar fórmulas ricas en ingredientes hidratantes.

Los solares que vienen
El presidente de la Academia Española de Dermatología explica que la llamada protección biológica es ya casi una realidad. “Se trata de una vía de fotoprotección que no combate el sol ni bloquea sus rayos, sino que evita el efecto cancerígeno que posee la radiación solar. Su clave está en la endonucleasa 4, una enzima altamente protectora”.
Otra vía de fotoprotección con muy buenas perspectivas de futuro es la protagonizada por la hormona estimulante de los melanocitos (MSH). “Se tomará por vía oral y protegerá desde el interior”.
Pero tal vez lo más novedoso –de hecho, ha sido recogido en las noticias recientemente- es la utilización de los tejidos transparentes, tratados artificialmente mediante absorbentes de UV gracias a la incorporación de nuevas moléculas, resinas y blanqueadores fluoresecentes.

Ojo con los ojos
La piel no es la única damnificada por una exposición al sol sin las debidas precauciones. Tal y como explica el doctor Umberto Carreras, oftalmólogo y Codirector de la Clínica Eurocanarias Oftalmológica, “hay que utilizar la fotoprotección adecuada para evitar los daños derivados de factores como las radiaciones solares, sobre todo las ultravioleta, que resultan sumamente dañinas para muchos de los tejidos oculares, provocando cataratas y lesiones de córnea o de retina”.

De ahí la necesidad de utilizar siempre gafas de sol, pero no cualquiera: “unas gafas de mala calidad, cuya capacidad de protección llegue tan sólo a reducir la intensidad visible mediante el color oscuro de sus cristales, presenta más riesgos que no llevar nada”.

¿Cuáles son entonces las gafas de sol más adecuadas?: “aquellas que ejercen como filtro protector, absorbiendo la luz azul y la ultravioleta, y cuyo límite de absorción de la luz que nos permite ver no rebase el que se necesita para obtener una buena visibilidad. Deben elegirse siempre con la ayuda de un óptico responsable, capaz de aconsejar cuál es el filtro más adecuado en función del color del iris, el lugar de residencia, la actividad laboral o deportiva, la edad, etc”, señala el experto.