Fibrilación auricular: identifícala en 3 pasos

0
2031

La arritmia es el problema cardiaco más frecuente y entre las arritmias, la fibrilación auricular es la más común. Se caracteriza por generar un ritmo cardiaco rápido e irregular, en el que las cámaras superiores del corazón “vibran” de forma descontrolada pudiendo alcanzar los 300 latidos por minuto.

La fibrilación auricular (FA) debe ser tratada por el alto riesgo de sus complicaciones y se estima que más de un millón de personas la sufren en España, motivo por el cual la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC) han celebrado el taller ‘Encuentra tu ritmo’. En palabras del doctor Ignacio Fernández Lozano, jefe de Sección de la Unidad de Arritmias del Hospital Puerta de Hierro, las causas de la enfermedad “se asocian a factores de riesgo cardiovascular, como la edad, la hipertensión arterial, el colesterol, la diabetes o el tabaquismo entre otros. Sin embargo, hay casos en los que no encontramos causa aparente”. “Aunque el perfil del paciente suele corresponder a una persona de más de 60 años que presenta alguno o algunos de dichos factores de riesgo o una cardiopatía establecida (cardiopatía isquémica, valvular, hipertrófica…), ocasionalmente se presenta en gente joven sin ninguna cardiopatía”, añade el experto.

Síntomas y tratamiento
Si bien pueden variar según el paciente o no llegar a presentarse, los síntomas más frecuentes de la FA son cansancio o falta de energía, pulso más rápido de lo habitual o que alterna entre rápido y lento, falta de aire, palpitaciones, dolor, presión, opresión o molestia en el pecho, mareos, aturdimiento o desmayos, o necesidad de orinar con más frecuencia.

Según explica Fernández Lozano el principal reto del tratamiento “es proteger a los pacientes de sufrir un accidente cerebrovascular, principal causa de muerte en este colectivo”. En este sentido, el objetivo se centra en evitar la formación de coágulos de sangre, revertir el corazón a un ritmo normal, controlar la frecuencia cardiaca y demás factores de riesgo. El tipo de tratamiento, que variará en función de los síntomas, tipo y causa de la FA, pasa por medicamentos antiarrítmicos, medicamentos para el control de la frecuencia cardíaca y anticoagulantes. También se trata mediante la cardioversión o, cuando los fármacos no son eficaces, se recurre a la ablación por catéter, una alternativa no quirúrgica cuyo objetivo es reducir la frecuencia y duración de los síntomas, mejorando la calidad de vida y, que en muchos casos, posibilita la curación.



Conoce tu ritmo cardiaco
1. El pulso en una crisis de fibrilación auricular es irregular (no rítmico). En la mayoría de los casos se vuelve más rápido; pero también puede ser lento o, incluso, mantenerse en el límite normal. También es posible que los latidos sean distintos unos de los otros.

2. En fase estable no es necesario medirse diariamente las pulsaciones. ¡Es importante controlarse, pero no vivir solamente para mirarse la frecuencia cardiaca! Sin embargo, puede ser útil la medición ante cualquier síntoma que puedas identificar como fibrilación auricular.

3. Es muy difícil medir adecuadamente la frecuencia cardiaca durante los episodios, pues se producen latidos muy fuertes y otros muy débiles que, a veces, pasan desapercibidos. Por ello, tomarse el pulso en la muñeca tiene poco valor, lo mismo sucede con los aparatos automáticos de medición. Únicamente puede ser útil el pulso carotídeo, aunque su medición debe ser cuidadosa: la palpación ha de ser suave, sin comprimir, al lado de la traquea y durante 30 segundos (el resultado se multiplica por dos).

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here