-¿Tienen hilo?
-¿Musical…? ¡No! Lo que se oye es un CD.
-Me refiero a hilo… dental.
-¡Ah perdón! Es que yo le llamo seda… seda dental. Porque
he descartado que fuese hilo de coser?¡que todo llegará!
-Quizás lo haya nombrado mal. Es que es la primera vez que lo
voy a usar.
-¿Tiene problemas bucodentales?
-Buco y dentales. He tenido halitosis, y a raíz de ello me
cuido mucho la boca y los dientes.
-¿Y han desaparecido los problemas?
-No exactamente, porque de tanto cepillado, de un tiempo a
esta parte, me dan como escalofrío en las encías.
-Eso se llama hiperestesia dentaria, pero no está causada por
un exceso de cepillado. Todo lo contrario.
-Pues yo creía que de tanto, y tan fuerte, frotar con el
cepillo se descarnaban las encías
-Se descarnan las encías por la existencia de placa dental y
sarro, que hacen que la gingiva se retraiga.
-¿La gingiva es lo de los
dromedarios?
-Gingiba, las acémilas. Con una
giba los dromedarios y los camellos con dos gibas
-Veo que tiene usted sentido del humor.
-¡Y que no falte!… con
consultas tan leves como la suya, claro.
-A todo esto… ¿qué es la gingiva?,
porque lo que me suena es la gingivitis.
-La gingiva es la denominación
técnica y cursi de la encía, y la gingivitis su inflamación.
-Le decía que por eso, por creer que el cepillo descarnaba,
he querido pasarme al hilo… ¡uy perdón!, a la seda
dental.
-Hace bien, pero le sigo advirtiendo que el inicio de todos
los problemas bucodentales es la aparición de la
placa dental.
-¿Y qué es, exactamente, la placa dental?
-Es una placa incolora, ahí está el peligro porque no se ve,
que se produce por los restos de alimentos y se convierte en un medio idóneo
para que crezcan los microorganismos.
-Oído así… ¡qué asco! Por eso quiero la seda, porque yo no
creo que tenga esa placa. Sólo tengo un poco de sarro.
-Pues, joven, el sarro no es otra cosa que el acúmulo de placas dentales no eliminadas.
-¡Vaya por Dios!, ya me estoy dando asco hasta yo.
-No sea exagerada.
-Es que creí que el sarro estaba relacionado con las caries.
-La caries se inicia porque se va disolviendo la parte
externa de los dientes, el esmalte, por culpa de los ácidos.
-¿El vinagre, los cítricos y demás?
-No. Fundamentalmente el pirúvico y
el láctico.
-¿El de la leche?
– Los ácidos a los que me refiero se producen en el
metabolismo de los alimentos. Fundamentalmente el azúcar.
-Entonces y concretando, ¿qué puedo hacer para los
escalofríos dentales?
-Yo le voy a recomendar una pasta dentífrica que lleva una
gran proporción de flúor
-¿Y con eso se me quita?
-Mujer? ¡depende! Tenga en cuenta que en todo tipo de
patologías hay un factor genético importante.
-¡Ah ya! ¿El rechinar los dientes, como mi madre?
-No. Eso es bruxismo.
-¿Brutismo? Mi madre es una señora
muy fina y los rechina sin querer.
-No. Es bruxismo, una palabra fea
pero que suena así? ¡Qué le vamos a hacer!
-Perdone, pero es que suena fatal. ¿Qué me decía de la
genética?
-Que hay esmaltes dentales más propensos a verse atacados por
la acción de los ácidos y no todas las salivas tienen la misma composición.
-¿Y eso?
-Las hay con distintos pH. Dicho de otro modo: más o menos ácidas.
-Bueno pues deme la pasta que me ha
dicho y la seda. ¿Es nylon, verdad?
-Yo le voy a recomendar otro material que, además, no se
deshilacha.
-Pues gracias por todo. Por cierto tiene una bonita
dentadura.
-Es verdad. Pero no son mis dientes originales. Los perdí por
no cuidarme.
-¿Por esto sabe tanto?
-Por esto y por ser farmacéutico.
