El horario de las comidas marca el riesgo de desarrollar diabetes

0
1767

Implicaciones clínicas

A partir de estos conocimientos es posible incluso fijar medidas preventivas y terapéuticas en diabetes que sean más eficaces, gracias a mejor regulación del ritmo circadiano. Como aconseja la Dra. Garaulet, “mediante el orden y la organización de horarios de sueño, actividad física, horarios de comida y de luz, podremos mejorar los ritmos circadianos y hacer al individuo más saludable”; como otro consejo práctico para ayudar a prevenir o controlar la diabetes, se recomienda “tomar los carbohidratos por la mañana, y alejarlos de la hora del sueño, sobre todo en personas con riesgo genético”, apunta la catedrática de la Universidad de Murcia.

Todas estas evidencias tienen importantes implicaciones clínico-asistenciales. En este sentido, el equipo de Marta Garaulet ha desarrollado un score de cronodisrupción, midiendo cortisol en saliva, un cuestionario sobre el cronotipo de la persona y sobre sus horas de sueño, y la utilización de un reloj que mide los ritmos circadianos mediante los cambios de temperatura en el individuo cada 30 segundos. “Con este score se puede diagnosticar quien tiene riesgo de cronodisrupción y, por tanto, de resistencia a la insulina”, afirma esta experta quien recuerda que “al no ser invasivo, puede ser una buena herramienta terapéutica”. Actualmente se está profundizando en esta línea de investigación, y el equipo de la Dra. Garaulet está probando el efecto que tiene la implementación de terapias cronobiológicas en el individuo diabético.

Obesidad y diabetes, amistades peligrosas

En general, en los últimos años se ha logrado demostrar que alteraciones en los ritmos de ingesta de alimentos, de temperatura y de actividad se asocian con la aparición de importantes alteraciones metabólicas, como son el incremento de la resistencia a la insulina, el aumento de lípidos plasmáticos o un mayor grado de obesidad lo que, en definitiva, “da lugar a un mayor riesgo de padecer diabetes”, sentencia la Dra. Garaulet.

Y es que la conexión entre obesidad y diabetes es clara y directa. La diabetes es una enfermedad asociada a fallos en la acción de la insulina, mientras que la obesidad (entendida como un exceso de grasa corporal) produce por sí misma fallos en esta hormona, que comienzan con una resistencia a la acción de la insulina y pueden acabar con déficits en la secreción de insulina por parte del páncreas. En este sentido, recuerda la Dra. Marta Garaulet, “revertir la obesidad implica, en la mayoría de los casos, una mejora de  la sensibilidad de nuestras células a la acción de la insulina y, por tanto, conlleva una disminución del riesgo de padecer diabetes”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here