¿Cómo valoramos los españoles al farmacéutico?
La gran mayoría de los
españoles opina que la información sobre medicamentos está actualmente
?confinada? por los laboratorios (en algunos casos, muy a su pesar) y mal
enseñada por los médicos, quienes por lo general no gozan de muy buenas dotes
comunicativas respecto a sus pacientes. Este espacio se reserva para el
farmacéutico, cuya figura es curiosamente la más valorada por los españoles a
la hora de informar sobre un medicamento. Así al menos lo demuestra la reciente
Encuesta Poblacional sobre Información
sobre Medicamentos de Prescripción dirigida a la población y realizada por
el Grupo Health Outcomes Research Europa, con la colaboración del laboratorio MSD, y
de la que se desprenden algunos datos sumamente elocuentes:
- El 78 % de los encuestados no recibe información
del médico sobre opciones terapéuticas. - El 31 % no recibe información sobre el
medicamento prescrito. - El 82 % declara no recibir ningún material
escrito por parte del médico, y casi la mitad desearía recibirla. - El 45,6 % piensa que debería permitirse a la
industria, que es quien descubre, investiga, desarrolla y fabrica los
medicamentos, que proporcionase a los ciudadanos información comprensible
y fiable sobre éstos, bajo la supervisión de las autoridades sanitarias.
Los farmacéuticos, hombres y mujeres de ley
La Ley General de Sanidad de
1986 reconoce el derecho del paciente a la información, en términos
comprensibles, sobre su diagnóstico y alternativas de tratamiento. Dicho esto,
el farmacéutico es quien mejor cumple la ley. Y la prueba está en que cuando
los españoles tenemos dudas sobre algún medicamento, ¿a quién acudimos? Por
encima del médico o la enfermera, y muy por encima de la información de los
prospectos, la Encuesta Poblacional ha revelado que en primer lugar acudimos al
farmacéutico. Gracias a las dotes comunicadoras que posee, los pacientes conocen
mejor las enfermedades, previenen problemas derivados de la mala utilización de
los medicamentos, aumentan el cuidado de la salud y favorecen el cumplimento
terapéutico.




