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Home artículo La baja percepción de riesgo impide poner freno al sida

La baja percepción de riesgo impide poner freno al sida

por Redacción Consejos

Según un experto, sólo en Madrid, 22.000 personas están infectados por el VIH sin saberlo y muchos de ellos se enterarán cuando la enfermedad esté avanzada. El test es la mejor arma para diagnosticar la infección antes de que el sistema inmune esté demasiado debilitado.

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos

Coincidiendo con el Día Mundial del SIDA que se celebra el día 1 de diciembre se ha difundido un vídeo que parte de esa similitud para recordar a la población los beneficios asociados a la prueba del VIH: por un lado, porque cuanto antes se detecte la infección mejor será el pronóstico del paciente, y por otro, porque de ese modo se impide que el infectado transmita el virus a otras personas. El vídeo es una iniciativa de Bristol-Myers Squibb con la que busca informar a la población sobre las ventajas de hacerse un test que no es sino un simple análisis de sangre. “Es bueno idear fórmulas diferentes capaces de hacer llegar el mensaje al mayor número de personas posible. Y no está de más desdramatizar al asunto siempre y cuando no se banalice”, asegura el doctor Santiago Moreno, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. “Además, del mismo modo que la gente cree que los accidentes de tráfico le pasan siempre a otros, también está convencida de que el VIH es una infección que no va con ellos”, añade.

En estos momentos, cerca de un 30% de los españoles con VIH es diagnosticado cuando la infección ya está en una fase avanzada, cifra que asciende al 40% en Europa. El doctor Moreno no cree que haya un temor generalizado entre la población a hacerse la prueba y aclara que muchas veces es simplemente porque los médicos no la recomiendan lo suficiente. Opina que la escasa percepción del riesgo que tienen los posibles infectados es seguramente la primera causa de que no se la pidan al profesional: “Nadie se acaba de creer que sea portador del virus. Lo cierto es que ante muy pocas enfermedades una persona sana decide por iniciativa propia someterse a un análisis específico. No ocurre casi nunca. En buena medida, si hay tantos diagnósticos tardíos no es tanto porque la población rechace hacerse la prueba como porque los médicos no lo aconsejamos o solicitamos tanto como deberíamos. De hecho, lo habitual es que cuando el facultativo ofrece la prueba no haya oposición alguna por parte del paciente. Ninguna embarazada suele negarse, por ejemplo”.

Universalizar el test

La prueba del VIH siempre aporta un beneficio al que se la hace y al resto de la sociedad, aunque hayan pasado meses o años desde que se realizó alguna práctica de riesgo. “Tenemos que tratar de vencer todas las barreras para universalizar el test y eso se consigue informando a la población. Los ciudadanos deben saber que hablamos de una prueba que no tiene par en medicina en términos de sensibilidad: cuando es positiva te dice la infección que tienes y cuando es negativa te garantiza con total seguridad que no estás infectado”, subraya el doctor Moreno.

Y añade otras ventajas: “cuando alguien se somete a un procedimiento exploratorio para saber si sufre un cáncer, recibe un resultado y al cabo de un tiempo nadie le puede asegurar que el tumor que no tenía haya empezado a desarrollarse. En el caso del VIH, cuando uno da un negativo sale siempre de la consulta sabiendo lo que tiene que hacer para no infectarse nunca; si el resultado es positivo saldrá sabiendo lo que debe hacer para no infectar a su novia, esposa, marido o amante. Si todos supiéramos que la diferencia entre un positivo a tiempo y uno demasiado tarde puede ser la vida, en ese caso sería difícil creer que alguien encontrara razones para rechazar la prueba”.

El perfil del paciente con VIH

Varón, con más de 50 años y heterosexual es el perfil de paciente con VIH al que se le diagnostica la enfermedad en fase avanzada. Ahora mismo, según el doctor Moreno, en Madrid hay tres infectados por cada mil personas que ignoran que llevan el virus en la sangre. “Eso significa que hay entre 20.000 y 22.000 madrileños que desconocen su condición de VIH-positivo y que a muchos de ellos los veremos tardíamente”, alerta este experto.

Para el doctor José A. Pérez Molina, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, la manifestación tardía de la infección por VIH es más frecuente en los varones, ya que en las mujeres se suele detectar antes, porque la prueba se hace de manera rutinaria durante el embarazo. “También es común en la madurez, aunque tiende a creerse que esta infección es algo asociado a la gente joven y homosexual. El no detectar a tiempo la enfermedad no sólo tiene un impacto negativo sobre el propio paciente, también sobre el resto de la población. En el primer caso porque se beneficiarán menos del tratamiento y, en el segundo, porque es más probable que transmitan el virus a otras personas”.

Manifestación en fase avanzada

Un diagnóstico tardío suele traducirse en mayores dificultades para obtener buenos resultados terapéuticos, en una mayor morbi-mortalidad y en una peor calidad de vida. Aunque no existe una definición estándar de manifestación tardía, en la literatura clínica a estos pacientes se les suele definir bien como aquellos que presentan un bajo número de CD4 (menos de 200/mm3) o bien como aquellos casos detectados tres meses antes del diagnóstico de SIDA. Algunos estudios también incluyen dentro de este grupo a los que presentan un recuento de CD4 inferior a 3501; en este grupo también se engloba a pacientes en los que transcurren más de seis meses entre su primera prueba del VIH y la necesidad de ser tratados, o a aquellos que nada más ser diagnosticados son potenciales candidatos a beneficiarse de un tratamiento inmediato.

No obstante, el doctor Moreno asegura que para todos los casos existen tratamientos capaces de revertir la situación. “En la mayor parte de los afectados se consigue reducir la carga viral a niveles indetectables, pero siempre hay un grupo de pacientes en los que este objetivo no se consigue. Este último grupo siempre es más numeroso entre aquellos que no se beneficiaron de un diagnóstico precoz”, comenta este especialista.

Los pacientes con diagnóstico tardío tienen un mayor riesgo de adquirir infecciones oportunistas y desarrollar diferentes enfermedades en un corto periodo de tiempo. Asimismo, pueden tener una peor respuesta al tratamiento cuando empiezan la Terapia AntiRretroviral de Gran Actividad (TARGA)3. La aparición de resistencias es otro problema a tener en cuenta en este grupo de pacientes, ya que las interacciones entre medicamentos (los que se administran para controlar las enfermedades oportunistas y los fármacos para el VIH) pueden motivar una exposición del virus a un tratamiento antirretroviral insuficiente que acabará favoreciendo la aparición de resistencia al virus y/o nuevos efectos adversos.

Desde el momento en que alguien se infecta su sistema inmune empieza a luchar contra el virus, hasta que llega un momento en que empieza a deteriorarse. Eso explica, según el doctor Pérez Molina, que el infectado pueda permanecer asintomático y encontrarse bien durante bastante tiempo. “Cuando su sistema inmune fracasa es cuando hay riesgo de que aparezcan enfermedades oportunistas. En los últimos años se ha visto la relación del VIH con algunos tipos de cáncer, como es el de pulmón, el de colon o el de piel, y con los problemas cardiovasculares, algo que está directamente relacionado con la inmunidad de estos pacientes. Por eso es importante detectar y actuar cuanto antes, porque de ese modo será más probable que podamos prevenir esas enfermedades no infecciosas, no típicamente asociadas al SIDA”.          

Prueba confidencial

La prueba del VIH se debería ofrecer de manera rutinaria a personas con conductas de alto riesgo; en pacientes con el sistema inmune deteriorado y en los que viven en áreas de alta incidencia de infección por VIH. En España, la prueba es confidencial y está disponible para toda la población en los centros de salud, hospitales y en centros de enfermedades de transmisión sexual, en los que también se ofrece apoyo y asesoramiento. 


 

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