Las niñas de tus OJOS, cuídalas con mimo

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Rinoconjuntivitis alérgica, conjuntivitis, irritación, fatiga ocular, insuficiencia lacrimal… son problemas que aunque raramente suponen una amenaza para la visión, contienen una gran carga de molestias ¿Cómo curarlas?



Ciertas patologías oculares se caracterizan por una irritación más o menos intensa, que afecta a uno o ambos ojos, muchas de las cuales se agravan en primavera. Un ojo rojo, dolorido, fotófobo (que no soporta mucho la luz), asociado a una neta disminución de la visión, hace pensar en una enfermedad seria. En estos casos la consulta al oftalmólogo debe realizarse cuanto antes, a fin de preservar la integridad del ojo. Sin embargo, la mayoría de las afecciones del ojo que conllevan rojez son benignas, aunque algunas de ellas deban ser vistas preferentemente por un médico. Estos casos a menudo responden a una irritación o fatiga ocular cuyos síntomas desaparecen rápidamente después de la instalación de un colirio adecuado que podrás encontrar fácilmente en la farmacia. La gravedad de una afección ocular no es siempre fácil de determinar, por lo que la utilización del colirio debe ir siempre precedida por el consejo de tu farmacéutico o de tu médico.

Una mancha de sangre
La conjuntiva, membrana fina y transparente, recubre la superficie posterior de los párpados y la superficie anterior del globo ocular. Bajo esta conjuntiva y a raíz de un esfuerzo físico, de un ataque de tos o de un estornudo, puede aparecer una mancha de sangre bien delimitada. Nada de pánico. Se trata simplemente de una hemorragia local, llamada hemorragia subconjuntival. Indolora y sin secreciones, esta hemorragia no entraña problemas de visión. Aunque espectacular, se trata de una hemorragia benigna, excepto cuando se forma a consecuencia de un traumatismo (un pelotazo, por ejemplo), por mínimo que sea. Esta mancha de sangre denota una fragilidad vascular, que si remite, debe ser sometida a un examen complementario. Normalmente se reabsorbe sin tratamiento particular, en unos diez días.

Arenilla en los ojos
1.    En la llamada conjuntivitis aguda, esta misma membrana conjuntiva se ve afectada por agentes muy diversos: bacterias, virus, alérgenos o algún agente irritante. Este tipo de conjuntivitis es más desagradable que dolorosa y en ella, la visión no se ve amenazada. Ante la sospecha de una conjuntivitis bacteriana o viral es recomendable consultar al médico. Los síntomas son idénticos cualquiera que sea el tipo de conjuntivitis. La rojez conjuntival o hiperemia es difusa, a la que se añade la desagradable sensación de tener arena en los ojos y  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentospicores. La hipersecreción conjuntival que la acompaña es muy reveladora de este tipo de afección. Cuando existe una sobreinfección, ésta hace que los párpados y las pestañas aparezcan pegados por las mañanas al despertarnos.

2.    Respecto a la conjuntivitis alérgica, ésta se distingue de antemano por un picor y un lagrimeo intenso en los ojos. Entre los alérgenos implicados caben citarse los alérgenos “clásicos” como el polen, aunque también suelen ser frecuentes las alergias producidas por algunos colirios o productos de mantenimiento de las lentillas de contacto.

3.    La conjuntivitis irritativa es provocada por numerosos factores como el humo, el polvo, el viento, los vapores químicos, el sol, el maquillaje, las lentillas de contacto, el agua de mar o de las piscinas, etc. A fin de eliminar eventuales impurezas, los lavados oculares y los colirios descongestivos y antisépticos resultan muy aconsejables y alivian la irritación. De todas formas, la primera medida a realizar ante una conjuntivitis de este tipo es erradicar la causa que la provocó, lo que no siempre es fácil. Hay que tener especial cuidado cuando la irritación viene del agua de las piscinas, causa frecuente de conjuntivitis vírica. En aquellos que utilicen lentillas y productos de mantenimiento, la irritación del ojo puede ser la consecuencia de una intolerancia al material, pero también la manifestación de una infección importante que debe ser vista inmediatamente por un oftalmólogo. El uso de lentillas debe posponerse durante todo el tiempo que dure la rojez conjuntival.

La hiperemia puede estar también ligada a una fatiga ocular producida a  consecuencia de una tensión visual prolongada, como la que sentimos al conducir o al leer durante mucho tiempo. Por último, la luz artificial y las pantallas de ordenadores sin filtros pueden ser también causantes de una irritación propia de este tipo de conjuntivitis.

El ojo seco
Un ojo rojo asociado a una impresión de molestia ocular, de quemazón y/o de picor, que preferentemente aparece por las mañanas y que nos lleva a pestañear con mayor frecuencia, puede revelar una insuficiencia lacrimal. Estas manifestaciones son muy parecidas a los síntomas de conjuntivitis, aunque no responden a las mismas causas. El responsable: el sistema productor de lágrimas.

Las lágrimas son secretadas por las glándulas lacrimales y expandidas uniformemente  sobre la conjuntiva y la córnea cada vez que pestañeamos. El líquido lacrimal constituye una capa protectora que protege frente a los agentes externos. La insuficiencia lacrimal provoca sequedad del ojo y conduce a la formación de pequeñas ulceraciones superficiales (queratoconjuntivitis). Una atmósfera seca y el aire acondicionado son las causas más frecuentes, aunque también puede producirse por la ingesta de algún medicamento, por lo que es mejor consultar a tu farmacéutico. Una sequedad ocular menor no pone en peligro la agudeza visual, si bien deben instalarse regularmente en el ojo lágrimas artificiales.

COLIRIOS: MODO DE EMPLEO
La instilación
•    Lava cuidadosamente tus manos antes de manipular un colirio.
•    Coge el colirio por la parte posterior del frasco o aplicador, a fin de evitar tocar el orificio por donde sale con los dedos. Esto evitará que los gérmenes que viven en la piel de forma natural se traspasen al ojo.
•    Inclina la cabeza hacia atrás, aparta la pupila inferior con el índice e instala las gotas en el hueco.
•    Un colirio conservado en la nevera permite distinguir claramente el número de gotas introducidas en el ojo: se sienten mejor las gotas que caen cuando éstas están frías.
El tratamiento aconsejado por tu farmacéutico es un tratamiento de corta duración. Si no sientes mejoría alguna transcurridos más de dos días bajo el tratamiento correcto, e incluso si los síntomas se agravan durante este período, debes consultarlo al oftalmólogo.

Su conservación
Un colirio debe conservarse en un lugar fresco, al abrigo de la luz. Es una solución cuyo tiempo de utilización no debe prolongarse más de 15 días tras su apertura, pudiendo correr el riesgo de estar contaminado. Por este motivo es mejor apuntar la fecha de la primera utilización en el frasco.