La garganta es objeto de gran parte de las consultas
al otorrino durante el invierno. Te enseñamos cómo
aliviar sus afecciones
Además de por infecciones sin
importancia de tipo viral (gripes y resfriados), las molestias de garganta
pueden estar desencadenadas por otros factores puntuales: el aire seco del
invierno; ser fumador o estar en continuo contacto con el humo del tabaco;
manipular o inhalar ciertas sustancias irritantes… De igual manera, el dolor
de garganta puede deberse a una infección de tipo bacteriano (estreptococo, haemophillus), en cuyo caso (y
sólo en este caso) deben recetarse antibióticos. Los síntomas suelen iniciarse con una sensación molesta en la garganta
que causa dolor al respirar, tragar o hablar; enrojecimiento, fiebre, ganglios
hinchados y sensibles en el cuello, presencia de puntos de pus y dolor de oídos.
Así puedes librarte de él
- Lávate las manos con frecuencia y no compartas
vasos, servilletas u otros utensilios. - Evita en lo posible el contacto con otras
personas que tengan dolor de garganta. - No fumes y restringe el contacto con fumadores y con
zonas con mucho humo. - Procura quedarte el mayor tiempo posible dentro
de casa o en la oficina los días en que los niveles de contaminación sean
muy altos. - Evita tocar los teléfonos públicos o las fuentes
de agua potable con la nariz o la boca. - Lleva bufanda a fin de abrigar correctamente la
garganta y tápate la boca para protegerte de la polución, el humo y las
toses y estornudos de los demás.
Remedios que calman el ?ardor?
- Toma varias veces al día un vaso de agua
templada con zumo de limón y una cucharadita de miel. Este nutriente tiene
una acción antitusígena, sedante y suavizante
de las mucosas de las vías respiratorias. - Chupa caramelos duros o pastillas para la
garganta de venta en farmacia. Alivian la sequedad, refrescan y aumentan
la producción de saliva. - Prueba a hacer gárgaras con enjuagues bucales
específicos o con agua tibia salada, varias veces al día. - Aumenta la ingesta de líquidos para hidratar la
zona y usa un humidificador para evitar que el ambiente se reseque en
exceso. - Prueba a tomar un caldo caliente de verduras.
Fármacos: cuándo y cuáles
- En el caso de las inflamaciones (faringitis), si no hay fiebre o ésta es
moderada y va acompañada de síntomas típicos de gripe y resfriado
(mucosidad, lagrimeo, congestión nasal…), el tratamiento es meramente
sintomático y se realiza mediante la administración de analgésicos
comunes, antiinflamatorios, antihistamínicos con
vitamina C, pastillas para la garganta y remedios caseros. El cuadro
mejora por sí solo al cabo de 5-7 días. - Si el dolor va acompañado de fiebre leve o
moderada y hay presencia de pus, puede tratarse de una infección bacteriana, en cuyo caso el médico prescribirá
antibióticos. También se tratan con antibioterapia
las amigdalitis causadas por estreptococos, caracterizadas por una
inflamación de las amígdalas, las cuales adoptan un color rojo intenso,
con presencia de pus y una membrana blanca y delgada.
Cultivos: ¿son necesarios?
Siempre que un dolor de
garganta sea severo, dure más tiempo de lo habitual (5-7 días) y no esté
asociado a una alergia o irritación, hay que consultar con el médico, y lo mismo si se presentan algunos de los
siguientes síntomas: dificultad para respirar, tragar o abrir la boca; dolor en
las articulaciones o en el oído, erupción, fiebre alta, bulto en el cuello o
ronquera que dure más de dos semanas.
Los cultivos obtenidos de cepillados faríngeos (muestra de pus o moco
extraída de la parte posterior de la garganta con un bastoncito con punta de
algodón) se realizan en aquellos casos en los que se sospecha que la infección
tiene un origen bacteriano. Esta muestra se envía al laboratorio, dónde se
determina si hay o no presencia de bacterias y, en caso afirmativo, éstas se
cultivan y se determina qué antibióticos son eficaces.





