Balance energético, equilibrio emocional, actividad física y una cocina más saludable

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Son los ejes de la nueva pirámide de alimentación que propone la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) 

El balance energético, la búsqueda del equilibrio emocional, la práctica de actividad física diaria y la puesta en práctica de técnicas culinarias más saludables son los cuatro ejes fundamentales de la nueva Pirámide de la Alimentación que propone la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y de sus recomendaciones complementarias que estará disponible a lo largo de 2015.

Así lo ha plasmado el profesor Javier Aranceta, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y vicepresidente de la Academia Española de Nutrición y de la real Academia de Medicina del País Vasco, durante la sesión científica ‘Guías alimentarias, equilibrio nutricional y balance energético’ celebrada en la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) y que ha contado con la colaboración de Coca-Cola en España. Los coordinadores de la Jornada han sido los profesores Manuel Díaz-Rubio, presidente de Honor de la RANM, y Lluìs Serra-Majem, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública y Titular de la Cátedra UNESCO de Sistemas de Salud de la Universidad de Las Palmas.

“A lo largo de los últimos 25 años la Pirámide de la Alimentación ha tenido tres revisiones para adaptarse tanto a la evidencia científica como a los cambios en los distintos grupos de población”, comenta Aranceta. “La elección de los alimentos es, sin duda, una materia compleja en la que entran a formar parte varios aspectos, tanto biológicos, como pulsiones instintivas, palatabilidad, nivel de educación sanitaria, comodidad e incluso la capacitación culinaria de cada persona”.

La nueva revisión que prepara la SENC incorpora conceptos novedosos como sostenibilidad, convivialidad o alimentación confortable, variada, moderada y equilibrada en el marco de unos estilos de vida saludables. “Además, se ha insistido en la promoción de frutas, verduras y hortalizas de temporada en nuestra dieta diaria, pero también se hace hincapié en reforzar la presencia de legumbres, cereales de grano entero, frutos secos sin sal, aceite de oliva virgen extra, pescados de temporada, lácteos bajos en grasa y carnes magras, además de contar con un perfil de hidratación suficiente y adecuado“. Estas recomendaciones han sido diseñadas con el objetivo de mejorar el nivel de salud de la mayor parte de la población, continúa apuntando el Prof. Aranceta.

“La actualización de la Pirámide de la Alimentación Saludable de la SENC supone disponer de una herramienta útil en las acciones de planificación nutricional, educación para la salud, programas de intervención nutricional e incluso en la formulación e información nutricional de productos por parte de la industria alimentaria” ha subrayado el Prof. Lluìs Serra Majem, presidente de la Academia Española de Nutrición y Ciencias de la Alimentación y moderador junto con el Prof. Manuel Diaz Rubio de la sesión científica en la Real Academia.

El organismo de referencia para la elaboración tanto de los objetivos nutricionales como de las guías alimentarias para la población española es la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), que ha sido la sociedad científica encargada de este nuevo modelo de pirámide.

Pautas alimentarias personalizadas para mantener la salud
“Aunque la importancia de la nutrición ha sido evidente en toda la evolución del ser humano, no ha sido hasta el siglo pasado cuando instituciones médicas y científicas, así como los gobiernos han decidido crear guías dietéticas para informar a la población de las pautas alimentarias más adecuadas, que han ido variando con el avance de la ciencia”, subraya el Prof. José María Ordovás, Director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts.

Durante los últimos años se ha incrementado la prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas relacionadas con una nutrición inadecuada, pero también debidas al aumento de la esperanza de vida. “Este hecho, unido a que cada persona responde de forma diferente a los alimentos consumidos pone sobre la mesa que la clave de esta variabilidad está en nuestro genoma y que su estudio nos proporcionará la posibilidad de predecir el riesgo de enfermedad”, incide el Prof. Ordovás.

En este sentido, concluye el Prof. Ordovás, “es de esperar que el uso de la nutrigenética sea capaz de poner orden en el caos sobre qué alimentos son más o menos buenos para la salud, puesto que se dispondrá de una base científica con la que poder identificar qué alimentos y pautas son idóneos para cada individuo”.

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