Home Belleza Contra el melanoma, ¡no agotes tu capital solar!

Contra el melanoma, ¡no agotes tu capital solar!

por Paula Rivero

El capital solar es la cantidad de luz ultravioleta que la piel puede tolerar antes de resultar dañada. Constituye algo así como una “reserva” para la lucha contra la radiación solar, principal responsable del cáncer de piel y no es igual para todos, ya que viene determinado genéticamente por el fototipo de piel que tenga cada uno.

Según los expertos, este capital solar disminuye proporcionalmente a la cantidad de radiación ultravioleta que vamos acumulando a lo largo de los años, y ya a los 20 años habremos agotado el 50% de nuestras reservas defensivas.

Antecedentes familiares o personales de melanoma, haber sufrido quemaduras solares durante la infancia y juventud, haber hecho uso continuado de lámparas UVA, tener la piel clara, los ojos claros, el cabello rubio o pelirrojo y contar con 50 o más lunares atípicos es sinónimo de “gasto anticipado”, ya que, a menor fototipo, menor protección a la radiación y mayor gasto de capital solar tendremos si no nos protegemos adecuadamente.

4 cuatro formas clínicas de melanoma

  1. Melanoma de extensión superficial: según la doctora Marta González, dermatóloga del centro dermatológico de vanguardia IMR, “es el más frecuente y suele aparecer en zonas expuestas de manera ocasional al sol, como, por ejemplo, las piernas, en el caso de las mujeres o la espalda, en el caso de los hombres. Al principio crece de manera horizontal, pero pasado un tiempo puede crecer también verticalmente e invadir capas más profundas de la piel”.
  2. Melanoma nodular: es el segundo tipo de melanoma más frecuente y tiene un crecimiento vertical, que se caracteriza por invadir las capas más profundas de la piel. “Por ese motivo, se considera más agresivo que el melanoma de extensión superficial”, explica la experta.
  3. Lentigo maligno-melanoma: según la doctora González, “suele presentarse sobre piel expuesta al sol durante años. Es más habitual que aparezca en la cara o cuello en personas de edad avanzada y tiene un crecimiento muy lento”.
  4. Melanoma lentiginoso acral: “es el tipo menos frecuente y suele presentar en pacientes de piel negra, localizándose en las plantas y palmas de las manos, así como las uñas”, concluye la experta.

Autoexploración temprana: el ABCDE de los lunares

Algunos tipos de melanoma se diagnostican en pacientes muy jóvenes, por lo que desde la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recomiendan enseñarles a hacer una autoexploración de manera temprana para detectar cambios y nuevas lesiones y acudir al dermatólogo ante la menor sospecha.

Lo mejor es realizarla ante un espejo y con la ayuda de otro espejo de mano sin olvidar zonas como los pies, las manos o la zona genital donde también pueden aparecer lesiones. En el cuero cabelludo se puede observar con la ayuda de un secador y un espejo. Para la observación de lunares podemos poner en práctica la regla ABCDE, cinco indicadores de riesgo de padecer lesiones cancerígenas:

  1. Asimetría: la mitad de un lunar se ve diferente de la otra.
  2. Bordes: los bordes irregulares, mal definidos o borrosos.
  3. Color: lunares particularmente oscuros o multicolores.
  4. Diámetro: mancha mayor de más de cinco milímetros de diámetro.
  5. Evolución: lunar que modifica su tamaño, forma o color y pica, se inflama o sangra.

Hábitos a interiorizar desde la infancia

  1. Para evitar las quemaduras solares es muy importante exponerse al sol de manera gradual para facilitar la adaptación de la piel y que puedan actuar gradualmente los mecanismos naturales de defensa.
  2. Hay que evitar exponerse al sol durante las horas centrales del día (de 12:00 h a 16:00 h), momento en el que los rayos del sol inciden de manera más perpendicular al suelo y se reflejan con más intensidad.  
  3. Algunas superficies como la arena, el agua, la nieve o hierba hacen un efecto multiplicador de la radiación solar, reflejándola como si fuera un espejo, aumentando la intensidad de la radiación que recibe nuestra piel.
  4. Es fundamental utilizar cremas de protección solar de amplio espectro (FPS mínimo de 50 y con protección frente a los rayos UVA media hora antes de salir al aire libre) en las zonas que vamos a exponer y repetir su aplicación, sobre todo durante las primeras exposiciones solares del verano. Además, se recomienda la aplicación de cantidades generosas de fotoprotector, así como replicarlo periódicamente cada dos horas o después del baño.
  5. Deben evitarse a toda costa las cabinas de bronceado.
  6. Recurrir a los espacios de sombra y a las medidas físicas de barrera, utilizando prendas que ejerzan un efecto protector testado que se incluye en el etiquetado. Es fundamental utilizar sombrero y gafas de sol homologadas, así como sombrillas que tengan también con FPS.

El metaverso y la inteligencia artificial, una oportunidad

“El metaverso, ese espacio virtual colectivo que fusiona realidad física y digital y en el que los usuarios interactúan a través de sus ‘avatares’, puede significar un paso hacia delante en tele dermatología y una oportunidad en el manejo de los pacientes dermatológicos”, ha explicado la doctora Miriam Fernández-Parrado, dermatóloga del Hospital Universitario de Navarra. De hecho, se estima que los casos potencialmente manejables a distancia podrían superar el 70%. “Esto es particularmente efectivo en dermatología pediátrica, ya que los ambientes inmersivos de la realidad virtual pueden contribuir a la relajación de los niños”, explica la doctora.

Por su parte, la Inteligencia Artificial (IA), una rama de las ciencias de la computación que trata de diseñar herramientas informáticas que simulen procesos de inteligencia humana, se ha convertido en los últimos diez años en una gran aliada de la dermatología, al facilitar el diagnóstico y tratamiento de los pacientes. Por ejemplo, en dermatología oncológica, la IA ha contribuido a automatizar el diagnóstico de los tumores cutáneos, al permitir diferenciar entre lesiones melanocíticas y no melanocíticas, favorecer el diagnóstico temprano y ayudar a generar sistemas de cribado capaces de priorizar los casos en función de su gravedad.

También te puede gustar