Conduce sin sustos
Presta atención a los límites legales de alcohol en sangre y aire espirado, su equivalencia en unidades de alcohol, los efectos que estos consumos producen en nuestro organismo y el nivel de riesgo en que incurrimos:


Sabías que…
· Cuanto más rápido se bebe, más rápida es la absorción y más cantidad de alcohol llega la sangre.
· Las bebidas fermentadas (cerveza o vino) se absorben más lentamente que las destiladas (ron o ginebra).
· Acompañar el alcohol de bebidas gaseosas (refrescos o tónica) o beberlo caliente acelera los niveles de alcoholemia.
· Los menores de 18 años y los mayores de 65 son más sensibles al consumo de alcohol.
· En conductores con poca experiencia, los efectos del alcohol en la conducción son mayores.
· La eliminación del alcohol es más lenta si se duerme.
· Con la misma cantidad de alcohol, las personas más delgadas alcanzan una tasa mayor de alcoholemia que las más gruesas.
· Las mujeres alcanzan niveles más elevadas de alcohol en sangre, bebiendo lo mismo, que un hombre. El alcohol se distribuye por el cuerpo de forma distinta en hombres y en mujeres. Por ello, las mujeres pueden presentar tasas de alcoholemia más altas con la misma cantidad de bebida, especialmente si son jóvenes.
· La fatiga, la somnolencia, la ansiedad o el estrés afectan sobre el grado de alcoholemia.
· El alcohol empieza a detectarse en la sangre a los 5 minutos de consumirlo y alcanza sus máximos entre los 30 y 90 minutos siguientes.
¡Que no te engañen!
Ninguna de las siguientes estrategias ha demostrado ser eficaz para reducir nuestra tasa de alcoholemia: hacer ejercicio; tomar chicles, caramelos balsámicos, menta u otras hierbas; tomar caramelos u otros productos con azúcar; masticar granos de café; beber aceite; fumar abundantemente; consumir cocaína; usar determinados sprays bucales; beber mucha agua después de tomar alcohol; tomar clara de huevo.





