Home BienestarHábitos saludables  ¿Qué es el pterigión? Molesto pero inofensivo

 ¿Qué es el pterigión? Molesto pero inofensivo

Aunque es benigno, puede comprometer la visión si no se trata adecuadamente.

por Redacción Consejos

Se trata de un crecimiento anómalo de la conjuntiva (tejido fino y transparente que cubre el ojo) de forma triangular y color rojo y blanquecino, que avanza desde la parte blanca del ojo hasta invadir la córnea. Aunque es benigno, puede comprometer la visión si no se trata adecuadamente.

Aunque la causa exacta no está completamente definida, se ha observado una clara relación entre el pterigión y la exposición prolongada a los rayos ultravioleta (UV), así como a ambientes con polvo, viento o contaminantes. También se ha relacionado con la sequedad ocular, ya que ésta debilita la película lagrimal y deja desprotegido el ojo frente a agresiones externas. Estas condiciones explican por qué el pterigión, también llamado carnosidad en el ojo, es más común en personas que viven en climas cálidos, secos y soleados.

¿Pinguécula o pterigión?

La pinguécula es otra lesión benigna de la conjuntiva muy similar al pterigión. La diferencia principal radica en su localización: mientras la primera es una pequeña masa amarillenta que no invade la córnea, el pterigión sí lo hace y puede afectar seriamente a la superficie ocular. Ambas lesiones suelen presentarse en las posiciones horarias 3 y 9 del globo ocular, más habitual en el lado más cercano a la nariz y pueden afectar a ambos ojos. 

Síntomas frecuentes

Inicialmente, el pterigión puede no causar molestias. Sin embargo, a medida que avanza, suele generar:

  • Sensación de cuerpo extraño
  • Irritación o ardor
  • Ojo seco o lagrimeo excesivo
  • Enrojecimiento
  • Dificultades para parpadear o molestias estéticas
  • En casos avanzados, distorsión visual causada por astigmatismo
  • El crecimiento del tejido puede llegar a cubrir el eje visual afectando a la visión.

Prevención, tratamiento y cuidados

La mejor forma de prevenir esta alteración ocular es proteger los ojos de la radiación solar utilizando gafas de sol con filtros UV certificados y gorras con visera. Además, es recomendable usar lágrimas artificiales para mantener la superficie ocular hidratada, especialmente en personas con ojo seco.

Cuando el pterigión es pequeño y no causa síntomas relevantes, el tratamiento suele ser conservador, con colirios lubricantes o antiinflamatorios. Sin embargo, si el crecimiento compromete la visión o resulta muy molesto, puede indicarse su extirpación quirúrgica. Aunque se logre una extracción exitosa, existe riesgo de recurrencia, especialmente en casos avanzados. 

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