SEPTIEMBRE, MES DEL CORAZÓN. Objetivo: mujeres y niños

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Debido a que la enfermedad cardiovascular puede afectar a personas de todas las edades y grupos de población, este año el Día Mundial está dedicado al corazón de mujeres y niños.

Bajo el lema ‘Toma el camino hacia un corazón sano’, el Día Mundial del Corazón, que se celebra el 29 de septiembre a instancias de la Federación Mundial del Corazón, se dirige en primer lugar a las mujeres para que conozcan su riesgo de enfermedad cardiovascular y tomen medidas “para protegerse y proteger a su familia”. El segundo foco de atención se pone en los niños, también vulnerables: el riesgo en ellos puede comenzar antes del nacimiento durante el desarrollo fetal, y aumentar durante la infancia con la exposición a dietas poco saludables, falta de ejercicio y al tabaquismo.

Sin título-2 copiarEn España, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de fallecimiento en las mujeres por encima del cáncer y de las enfermedades del sistema respiratorio. La Fundación Española del Corazón (FEC) pone de relieve sólo el 15% de las féminas con problemas cardíacos recibe el tratamiento adecuado, frente al 56% de los hombres, aumentando los fallecimientos por problemas de salud cardiovascular un 9% en el caso de las mujeres respecto a los hombres. La doctora Milagros Pedreira, coordinadora del Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares en la Mujer de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), comenta que “este cierto grado de discriminación en el tratamiento de enfermedades cardíacas se debe, entre otras razones, a que la sintomatología de las mujeres suele estar más enmascarada con manifestaciones más atípicas. También es relevante señalar que la cardiopatía isquémica suele aparecer más tardíamente en mujeres que en hombres y con más factores de riesgo cardiovascular” y añade que “las mujeres suelen dirigirse al hospital en general más tarde que los hombres, de hecho, no acuden al médico hasta el momento en que los síntomas son muy intensos o limitantes. Por este motivo, la mortalidad tras sufrir eventos cardiacos graves como el infarto agudo de miocardio -situación en la que es fundamental recibir atención lo más rápidamente posible- es mayor en el caso del sexo femenino”.

Diferente a los hombres
Los factores de riesgo cardiovascular en las mujeres son de distinta índole a los de los hombres. Por un lado existen las causas biológicas: durante su época fértil, las hormonas sexuales femeninas las protegen de tener enfermedades cardíacas, pero, una vez superada la menopausia, con la bajada de estrógenos, el riesgo aumenta de forma exponencial.

Por todo ello, las mujeres suelen padecer enfermedades cardiovasculares más tarde que los varones, asociadas a mayores factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes o la insuficiencia renal y, por tanto, a un peor estado de salud general. La doctora Pedreira explica que “la menopausia supone un punto de inflexión en el ciclo de vida de las mujeres, pero no todos los eventos coronarios cardiovasculares aparecen en la primera década tras este período. De hecho, la tasa de infarto de miocardio o angina inestable suele aparecer más tarde y acompañada de otros factores de riesgo”. Por esta razón, la FEC aconseja abandonar el hábito de fumar, controlar la hipertensión y el colesterol, realizar al menos 30 minutos de ejercicio tres veces a la semana, no abusar el alcohol y evitar el estrés.

Sin título-1 copiarEl corazón del niño
En la infancia, el acento se debe poner en la prevención para evitar futuros problemas cardiovasculares. “Los hábitos de vida se adquieren a una edad muy temprana, es por ello que desde la FEC luchamos para educar a los más pequeños del hogar, ya que los últimos datos de la Encuesta Nacional de Salud muestran que el 19% de los niños españoles tiene sobrepeso, el 9% obesidad, y el 18% de los niños y el 22% de las niñas son sedentarios. Estas cifras tan elevadas auguran un aumento de la prevalencia de la enfermedad cardiovascular en el futuro”, avisa el doctor Leandro Plaza, presidente de la FEC.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que los niños los niños obesos y con sobrepeso suelen seguir siéndolo en la edad adulta y “tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares”. En este sentido, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford ha encontrado que los niños y adolescentes obesos presentan más factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (presión arterial elevada, el colesterol y los niveles de azúcar en la sangre y engrosamiento del músculo cardiaco) que aquellos niños que tiene un peso normal.

Ejercicio durante el embarazo

Las madres que practican ejercicio durante el embarazo hacen más fuerte el corazón de su bebé. Así lo demuestra una investigación de la Kansas City University of Medicine and Biosciences en la que se observó que el ritmo cardiaco de los bebés cuyas madres habían realizado ejercicio era más bajo que el de los bebés cuyas madres no practicaban actividades aeróbicas constantes.
El trabajo muestra como este hecho afecta directamente a la salud cardiovascular del feto. “La taquicardia del bebé durante el parto es signo de sufrimiento fetal, por lo que si el ritmo cardiaco del bebé se mantiene bajo, dentro de los parámetros establecidos, el riesgo de sufrir taquicardias durante el parto es menor, lo que beneficia al recién nacido y evita complicaciones. Por esta razón, un ritmo cardiaco fetal bajo es señal de un corazón más sano”, destaca el doctor José Luis Palma, vicepresidente de la FEC.

Sin título-2 copiarCómo combatir el riesgo cardiovascular
La Fundación Española del Corazón (FEC) recuerda que el 90% de los infartos se asocia a factores de riesgo clásicos conocidos y fácilmente modificables y prevenibles, como son la hipertensión, el colesterol elevado, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad. Ocho de cada diez infartos se podrían evitar dejando de fumar, practicando ejercicio físico regular y manteniendo una dieta sana. Estos hábitos saludables reducen la hipertensión arterial, el nivel de lípidos (colesterol y triglicéridos) y previenen la diabetes o en su defecto mejoran su control si el individuo ya la padece.

Según el doctor Enrique Galve, presidente de la sección de ‘Riesgo vascular y rehabilitación cardíaca’ de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), “los factores de riesgo más preocupantes son la diabetes y la obesidad, factores estrechamente relacionados con la mala nutrición” y añade que “nuestra sociedad ha pasado de un modelo de alimentación basado en los productos naturales a la comida rápida y los productos precocinados”.

Otro de los factores de riesgo cardiovascular más preocupantes es el hábito tabáquico. “Aunque se ha producido una situación de contención, especialmente en el caso de los hombres, sigue siendo un factor a tener en cuenta. Durante los últimos 30 años, la mujer ha incrementado el consumo de tabaco, en parte porque ésta se ha incorporado mucho más tarde al hábito de fumar. Este hecho provocará a la larga un incremento de enfermedades coronarias en el caso del género femenino” explica el experto.

El sedentarismo, junto a la mala alimentación, puede conducir a la alteración de las cifras de la presión arterial, el colesterol, los lípidos en sangre, la obesidad y la diabetes. El doctor Galve afirma que “a pesar de que las campañas para promover la actividad física entre la población han sido muy bien recibidas por el público en general, son precisamente las personas que más necesitan la actividad deportiva, las que llevan una vida más sedentaria”.

A tener en cuenta…
Desde la óptica de la salud cardiovascular, el tipo de obesidad más peligrosa es la obesidad abdominal u obesidad central, es decir, el exceso de grasa que se acumula en torno a la cintura y que favorece la acumulación de grasa alrededor de distintos órganos como el hígado (obesidad visceral). En los hombres, la medida de la cintura no debe exceder de los 102 centímetros, mientras que las mujeres no deben tener más de 88 cm de cintura.

La mayoría de las veces, el riesgo cardiovascular de una persona no se debe a un solo factor, sino a varios. De hecho, cada vez son más los casos de pacientes que presentan el perfil clínico llamado “síndrome metabólico”, que es la existencia en un mismo individuo de varios factores de riesgo junto a la obesidad abdominal.

Además de los ya conocidos, el estilo de vida actual está muy relacionado con la aparición de nuevos factores de riesgo como la apnea del sueño, el estrés o el consumo de drogas.

Los tres “Ases de corazones”
La SEC recomienda:
1. Seguir una dieta sana y cardiosaludable para prevenir el sobrepeso, la obesidad y, en particular, la obesidad abdominal. Para combatir la obesidad en general, hay que mantener el índice de masa corporal (IMC), por debajo de 24,9. El IMC se obtiene a partir del peso y la altura de cada individuo e indica si una persona tiene un peso insuficiente, normal, sobrepeso u obesidad en distintos grados.
2. Practicar ejercicio físico de intensidad moderada regularmente. Una buena opción es pasear a buen ritmo entre 30 y 60 minutos diarios, al menos cinco días por semana.
3. No fumar.
4. Acudir al médico cada cierto tiempo para conocer los factores de riesgo de cada uno. Con la medida de la presión arterial y un análisis de sangre se puede saber si la presión arterial, los lípidos y la glucosa (azúcar) en sangre se encuentran dentro de los parámetros de la normalidad. Los resultados de esta analítica, combinados con la edad del individuo y el IMC, así como la medida del perímetro abdominal, o circunferencia de la cintura, permiten estimar el riesgo cardiovascular de cada persona
Además, según el doctor Galve, “en el caso de las personas que ya padecen alguna enfermedad cardiovascular y han sido diagnosticadas es imprescindible seguir de manera constante y estricta el tratamiento médico prescrito, habitualmente farmacológico, así como realizar los controles regulares que el especialista ha designado”.

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