El paciente crónico con enfermedad cardiovascular

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Los buenos hábitos de vida son claves en la mejora del paciente crónico con enfermedades cardiovasculares

El aumento de la esperanza de vida y la generalización de malos hábitos (tabaquismo, sedentarismo, etc.) sitúan a enfermedades crónicas como la hipertensión, la hipercolesterolemia y la hiperglucemia, en el patrón epidemiológico dominante en España. De hecho, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre las causas de muerte en nuestro país1, un total de 12.153 personas murieron en 2018 a causa de enfermedades hipertensivas.

Aunque estas patologías no disponen de un tratamiento que las cure de manera definitiva, sí se puede trabajar en su prevención y aplicar terapias que puedan retrasar su evolución o bien reducir el número de brotes agudos. En este sentido, es fundamental llevar a cabo un control periódico médico de las enfermedades crónicas, especialmente en las patologías que afectan al correcto funcionamiento del corazón.

Para frenar sus posibles complicaciones, existen cambios de rutinas que pueden conllevar a una mejora en la salud del paciente crónico. En primer lugar, el seguimiento a largo plazo del tratamiento garantiza, en la mayoría de los casos, la adecuada utilización de la medicación. Esto combinado con una dieta saludable, reduciendo al máximo los niveles de sal en la sangre, genera una mayor calidad cardiovascular. Asimismo, realizar frecuentemente ejercicio físico de forma moderada, como andar una hora todos los días, mejora la calidad de vida del paciente. También resulta muy conveniente reducir al máximo el consumo de alcohol y dejar el tabaco.

La adherencia al medicamento, fundamental en la prevención de las enfermedades crónicas

Uno de los puntos claves para el éxito de la prevención de cualquier enfermedad crónica es la adherencia al tratamiento. Para ello, es importante una comunicación fluida con los especialistas y tener acceso a un equipo multidisciplinar que incluya personal de enfermería, farmacéuticos hospitalarios y psicólogos clínicos, puesto que todos ellos ayudan al paciente en alguno de los aspectos de la patología.

No obstante, no todas las enfermedades crónicas tienen el mismo grado de cumplimiento de adherencia farmacológica. Tal y como indica el Estudio Nacional de Adherencia en patologías crónicas2, realizado por el Grupo OAT, los pacientes cumplen mejor los tratamientos en materia de enfermedades cardíacas (56,7 %), diabetes (54 %) e hipertensión (53,1 %). Unos porcentajes que, a pesar de ser los más destacados de la investigación, siguen siendo muy bajos. Con el fin de mejorar la adherencia en pacientes crónicos, sería muy efectivo identificar iniciativas y acciones que potencien el proceso de prescripción, dispensación y seguimiento del tratamiento por parte de los profesionales sanitarios responsables.

Referencias:

  1. (2018). Defunciones por causas (lista reducida) por sexo y grupos de edad. Instituto Nacional de Estadística (INE). https://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=7947
  2. (2019). Estudio Nacional de Adherencia en patologías crónicas. Grupo OAT: Observatorio de la Salud. https://www.oatobservatorio.com/wp-content/uploads/2019/11/02.PPT-Ernesto-Cort%C3%A9s.pdf

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