El eccema o dermatitis de contacto es una afección dermatológica frecuente, una inflamación de la piel provocada por el contacto directo con determinadas sustancias.
Según explica la Sociedad Española de Alergología, “la palabra eccema se reserva para la reacción más lenta, más crónica y prolongada, que suele ser de sequedad y descamación”, mientras que la dermatitis “se refiere a un proceso más agudo y rápido, que cursa con enrojecimiento e inflamación, o incluso grietas y secreciones”. Eso sí, ambas son dos fases del mismo proceso y, aunque los síntomas suelen localizarse en la zona de contacto, en ocasiones pueden extenderse o incluso aparecer a distancia.
Existen dos formas principales de eccema de contacto: irritativo y alérgico. Comparten síntomas similares, pero tienen orígenes distintos. La dermatitis de contacto irritativa es la más común y no implica al sistema inmune, sino que se produce por el contacto de una sustancia irritante (detergentes, ácidos, disolventes o abrasivos) con la piel. La dermatitis de contacto alérgica sí implica una respuesta inmunológica. En este caso, el sistema inmunitario reconoce una sustancia como nociva y responde generando inflamación.
¿Cómo se manifiesta?
Las zonas más afectadas suelen ser las manos, muñecas, pies, cuello y rostro al estar más expuestas al contacto con productos químicos o alérgenos. Los síntomas más comunes incluyen:
- Enrojecimiento (eritema) de la piel.
- Inflamación o hinchazón.
- Picor o sensación de quemazón.
- Ampollas, vesículas o descamación.
- Formación de costras y fisuras dolorosas.
- Aumento de la sensibilidad en la zona afectada.
Tratamiento y cuidados
El tratamiento se basa principalmente en evitar el contacto con la sustancia desencadenante. Durante los brotes agudos se recurre al uso de corticoides tópicos para controlar la inflamación y, en casos más persistentes, pueden utilizarse inmunomoduladores como tacrolimus o pimecrolimus. Si hay signos de infección, puede ser necesario añadir un antibiótico. Es recomendable el uso habitual de cremas emolientes o hidratantes para fortalecer la barrera cutánea. El empleo de guantes protectores, ropa adecuada, así como evitar ambientes hostiles (frío extremo, humedad, contacto prolongado con agua) son medidas clave en la prevención.
Sustancias implicadas más comunes
Entre los agentes que provocan eccema de contacto se encuentran:
- Níquel, presente en bisutería y ropa.
- Cromo, usado en cementos y calzado.
- Perfumes y fragancias, incluidas las que no requieren declaración obligatoria.
- Parafenilendiamina (PPD), utilizada en tintes capilares y tatuajes temporales.
- Acrilatos, empleados en uñas artificiales.
- Conservantes cosméticos como metilisotiazolinona.
En muchos casos, la dermatitis de contacto no desaparece y la sensibilidad se mantiene durante años, aunque algunos pacientes experimentan mejoría con la eliminación prolongada del agente causante.





