Esta innovadora técnica de neuroestimulación ha ganado terreno en el ámbito médico debido a sus efectos positivos en diversos trastornos mentales y neurológicos. A través de pulsos magnéticos modula la actividad de áreas específicas del cerebro, ayudando a mejorar condiciones como la depresión resistente, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o la ansiedad.
La estimulación magnética transcraneal (EMT) consiste en aplicar pulsos magnéticos a través de una bobina electromagnética colocada en el cuero cabelludo, lo que genera estímulos eléctricos que modifican la actividad neuronal en zonas cerebrales específicas. Al no requerir cirugía ni intervención invasiva, se considera una alternativa segura y bien tolerada por los pacientes. “Al utilizar pulsos electromagnéticos de baja intensidad para estimular la actividad cerebral, es muy bien tolerada por el paciente, no requiere anestesia ni provoca déficits cognitivos”, afirma la Dra. Pino Alonso, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Bellvitge.
Depresión y otros trastornos
- Esta técnica se ha consolidado especialmente en el tratamiento de trastornos psiquiátricos como la depresión resistente al tratamiento, que afecta a entre el 20% y el 40% de los pacientes, según estudios recientes. Con un impacto positivo en la mejoría de los síntomas en alrededor del 50% de los afectados tratados, los buenos resultados se han corroborado en numerosos ensayos clínicos, arrojando además altos índices de seguridad y eficacia.
- También se utiliza para tratar el TOC, la ansiedad, y los trastornos de la personalidad, ya que actúa sobre la corteza prefrontal, una zona del cerebro involucrada en el control emocional.
- Se ha empleado con éxito en trastornos neurológicos como el párkinson, la distonía, los tics, el dolor neuropático y las migrañas. Además, la estimulación de áreas cerebrales específicas favorece la plasticidad neuronal y facilita la rehabilitación en pacientes con secuelas de accidentes cerebrovasculares o lesiones cerebrales.
En la consulta
El tratamiento se realiza en sesiones ambulatorias, no requiere anestesia y es completamente indoloro. Generalmente, las sesiones duran entre 20 y 30 minutos, y no se ven afectadas las funciones cognitivas, lo que permite que los pacientes retomen sus actividades diarias inmediatamente después del tratamiento. Una de las ventajas de la EMT es que no se asocia con efectos secundarios graves. Sin embargo, algunos pacientes pueden experimentar molestias leves como dolor de cabeza, rigidez en el cuello o espasmos musculares faciales. Estos efectos suelen ser temporales y disminuyen con el tiempo. En casos raros, pueden ocurrir crisis epilépticas, pero la tasa de incidencia es extremadamente baja.
Eso sí, las personas con implantes metálicos o dispositivos electrónicos en áreas cercanas a la zona de estimulación, como un implante coclear, no deben someterse al tratamiento.

