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Desde su Salamanca natal, el camino que ha recorrido Silvia Alonso ha sido raudo y exitoso. Tierra de lobos, Amar es para siempre, Velvet, La que se avecina o Instinto, su última incursión junto a Mario Casas, son sólo algunos de sus más conocidos trabajos en series de televisión españolas. El cine llegó también pronto a su vida profesional: Musarañas, Perdiendo el norte, La corona partida, Es por tu bien o Señor, dame paciencia, forman parte de su taquillera filmografía.

Aunque programada para su estreno en mayo de este año, La Lista de los Deseos ha tenido que estrenarse en julio, tras pasar por el BCN Film Fest, debido a la crisis sanitaria resultado del Covid19. Silvia Alonso es una de las tres protagonistas de esta película veraniega y fresca, que tiene como telón de fondo el cáncer, otra enfermedad que infelizmente es también pandémica. A pesar de que esta enfermedad se integra en esta road movie, La Lista de los Deseos es una inyección de optimismo y esperanza, y precisamente el personaje de Silvia, una profesora con poca suerte en el amor, funciona como el justo equilibrio entre sus otras dos compañeras de viaje, encarnadas por María León y Victoria Abril. Un trío cómico y terapéutico con mucha química.

En La Lista de los Deseos, que por fin se ha podido estrenar, su personaje actúa como un contrapunto del trío que conforman las otras tres protagonistas, María León y Victoria Abril. Ellas han pasado por una enfermedad y usted tiene otro tipo de problemas, relacionados con el corazón ¿le ayudó este trabajo a comprender cómo se siente o puede sentirse un enfermo de cáncer?
Desgraciadamente casi todos tenemos alguien cercano que ha sufrido cáncer, no es algo que me resulte ajeno. Mi personaje se convierte en el pilar de Eva (María León) cuando ella descubre que tiene cáncer. Es esa persona que está ahí, intentando ayudar en lo que se necesite sin desmoronarse, aunque esté muerta de miedo. Aún así, en la película se habla de no dejarse vencer por el miedo, aunque a veces te derrumbes…, de sacarle lo positivo a una situación tan complicada y de perseguir y disfrutar aquello que te haga feliz, incluso en esta situación.

¿Si pudiera elaborar una lista de los deseos, para cumplirlos, aunque no estuviese en la misma situación que plantea la película, cuáles le gustaría cumplir ahora, en estos momentos?
Me gustaría viajar durante un año por todo el mundo, aprender a bailar de todo, y quizá, montar un negocio ajeno a mi profesión.

¿Cómo ha sido trabajar con dos compañeras (Victoria Abril y María León) tan presentes en cada plano del rodaje?
Tanto los personajes como nosotras teníamos energías muy diferentes, y al juntar esas energías en las situaciones que se dan en la película, salían cosas muy divertidas. Con María teníamos que crear una amistad de esas de toda la vida, y fue muy fácil, queríamos contar lo mismo y de una manera muy honesta. Victoria tiene un control completo de la situación, sabe qué objetivo se tiene que usar, cómo hay que iluminarla… no se le escapa absolutamente nada.  

Silvia Alonso: «Me gustaría viajar durante un año por todo el mundo, aprender a bailar de todo, y quizá, montar un negocio ajeno a mi profesión».

Ha dicho en alguna entrevista que no le gusta cocinar. En cambio, a su nuevo amor en la película lo conoce mientras él trabaja en un restaurante ¿Qué es lo que no le gusta de la cocina y qué clase de alimentación sigue, es más de comer cualquier cosa, le gusta la dieta mediterránea, o es más de alimentos biológicos?
Soy muy impaciente, me cuesta dedicarle tiempo a la cocina y sobre todo si sólo cocino para mí. Además, como no le pongo mimo, muchas veces está incomible, y eso me frustra. Pero si algo he aprendido en el confinamiento, es a cocinar. Como de todo, pero intento no abusar de harinas blancas y de azúcares y comprar alimentos ecológicos. Aunque también suelo comer mucho fuera de casa, y ahí es más difícil de controlar. 

Acaba de cumplir 30 años y se encuentra en un momento muy bueno de su carrera como actriz, aunque seguro que ya sabe lo duro que es el trabajo que ha elegido en ocasiones. Basta escuchar lo que está pasando con el mundo del teatro y la cultura como consecuencia del Covid-19. ¿Se plantea dedicarse a otras actividades alguna vez, o lo de ser actriz no tiene comparación con nada que pudiera hacer en su lugar?  
A día de hoy, me gustaría trabajar como actriz toda mi vida, siendo consciente de que habrá momentos buenos y malos, parones más cortos y más largos. Ahora mismo estoy enfocada en esto al 100%. Aun así, no descarto dedicarme a otras cosas, pero siempre sería algo que pudiese conciliar con mi carrera como actriz.

Tiene una trayectoria sólida y consolidada en series de televisión, ¿vamos a poder verla pronto en alguna próxima entrega que se esté preparando?  
Pues ojalá, pero ahora mismo con la situación del coronavirus está todo bastante parado.

¿Se sentiría cómoda en una serie de esas interminables, que por su gran éxito pueden durar años en la parrilla de la televisión, como es el caso de Aquí no hay quien viva, en la que ya ha participado, o preferiría ir cambiando de personaje en series distintas?  
Creo que esto depende mucho del tipo de proyecto y de la evolución de tu personaje. También de que, al mismo tiempo, te permitan realizar otros proyectos. Al final, creo que a todos los actores nos gusta cambiar de registro y enfrentarnos a nuevos retos, pero si de repente tienes un personaje bonito con un recorrido increíble… quién sabe. De momento, no me he visto en la situación.  

En general, las mujeres que se dedican a la interpretación han tenido una gran participación en el movimiento Me too. Nos hemos quedado horrorizados con el historial de Weinstein y hemos leído o escuchado muchas polémicas dentro del mundo del espectáculo. Tal vez se pueda percibir que son situaciones propias del cine y la televisión, como si otras profesiones estuviesen al margen de todo esto, como si entre políticos, mecánicos, jueces, dependientes, abogados, policías o panaderos estas cosas fuesen menos comunes.  ¿Tiene esa sensación? ¿Piensa que ha servido de algo toda esta reivindicación?      
No lo veo de esa forma para nada. Tengo la suerte de no haber vivido situaciones desagradables o de abuso en mi trabajo, pero sí las he sufrido en otros aspectos de mi vida que nada tienen que ver con la profesión. Al final cuando trabajamos en esto no dejamos de tener un altavoz desde el cual nuestras denuncias llegan a mucha gente, supongo que esa es la razón por la que pueda parecer que es algo más típico en nuestra profesión. Me parece fundamental que se denuncie, sea en el ámbito que sea. Visibilizarlo, porque incluso yo, estando ahora bastante concienciada, he normalizado situaciones en mi vida que para nada eran normales. Y el hecho de leer o escuchar a otras mujeres hablando sobre sus experiencias me ha ayudado a darme cuenta de ello, a entender la tradición de la que venimos, a hacer autocrítica y sobre todo a quitarme culpa o dejar de hacerme responsable de situaciones en las que la responsable para nada era yo.

Ser actriz le ofrece la oportunidad de trabajar con mucha gente diferente, en lugares muy distintos, con personalidades muy opuestas a su manera de ver las cosas. ¿Le resulta fácil adaptarse a tantos cambios? ¿Forma parte de la idiosincrasia del actor, o es un ejercicio de práctica y experiencia que se va ganando con los años?
Creo que a lo largo de los años he ido desarrollado una resiliencia a los cambios. De hecho, me gusta. Me gusta que todo sea nuevo en cada proyecto, a veces es mejor y a veces es peor, pero de todo nuevo estímulo se aprende. Aun así, cuando llego a un nuevo rodaje, si conozco a alguien de algún proyecto anterior, ya sea del equipo técnico o artístico, me llevo una alegría. Te sientes más arropado desde el principio.

¿Ha echado de menos los rodajes durante el encierro por la pandemia o ha dedicado el tiempo a otras cosas que tenía abandonadas? ¿Cree que va a cambiar tanto todo, tal y como pronostican en el futuro?
Terminé el último rodaje una semana antes de declararse el estado de alarma, esto tiene su parte buena y su parte mala. La buena es que me lo he tomado un tiempo de descanso, he visto mucho cine, he meditado, he entrenado, he pintando… La mala es que la mayoría de los rodajes que se están retomando son los que estaban en curso antes de la cuarentena. Los nuevos proyectos se están retrasando, y ahora no tengo muy claro cuándo volveré a trabajar. Pero me repito todo el rato que es una situación excepcional y que poco a poco todo se irá normalizando, aunque sea con cambios y protocolos. Sobre si va a cambiar todo o no, no lo sabe nadie. Pensaba que esto nos cambiaría mucho como sociedad… Ahora ya no lo tengo tan claro. 

Son frecuentes las voces que claman que el cine ya no es lo que era, que ahora se trabaja de otra forma y que las películas hoy no son como se hacían antes, tanto por las técnicas digitales que se usan como por el modo de abordar las ideas o los guiones ¿está de acuerdo con esta idea, es fan del cine clásico y las películas de antes?
He empezado a trabajar hace diez años y no conozco cómo eran antes los rodajes, pero el mundo cambia, nosotros también y el cine se tiene que ir adaptando a esos cambios. Tengo que decir que esta cuarentena me he metido un atracón de cine clásico y me lo he pasado como una enana. Hay que ver el cine clásico teniendo en cuenta el marco sociocultural del momento, hay algunas películas cuyos conflictos podrían seguir vigentes a día de hoy, pero otras en cambio no tendrían sentido.

Por Xoán Luaces Fandiño

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