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Uña encarnada: prevención, tratamiento y cuidados

por Redacción Consejos

La uña encarnada, científicamente onicocriptosis o popularmente uñero, es una afección frecuente que afecta principalmente a los pies, aunque en ocasiones aparece en las manos. Se produce cuando la uña penetra en la piel circundante, provocando dolor, inflamación y, en algunos casos, infección.

La causa más habitual es un mal corte de uñas, especialmente si se recortan demasiado o se les da forma redondeada. Esto favorece que los extremos se claven en la piel al crecer. También influyen factores como el uso de calzado estrecho, traumatismos repetitivos (por ejemplo, al correr o practicar deporte), alteraciones en la forma de la uña o del pie, una higiene deficiente, sudoración excesiva, o enfermedades sistémicas como la diabetes o la artritis. Aunque en principio es un problema menor, si no se atiende adecuadamente puede complicarse.

¿Cómo se manifiesta?

El dedo gordo del pie es el más afectado y los síntomas iniciales incluyen enrojecimiento, dolor al tacto, inflamación y sensibilidad en el área donde la uña penetra en la piel, generalmente cerca de la cutícula. Si no se trata a tiempo, puede desarrollarse una infección, caracterizada por la presencia de pus, aumento del dolor, cambio de color en la uña e incluso fiebre.

Las personas con diabetes deben extremar las precauciones, ya que una simple uña encarnada puede derivar en complicaciones graves como úlceras o infecciones de difícil curación debido a la mala circulación.

Prevención: la mejor estrategia

Para evitar este problema, es importante adoptar buenos hábitos de cuidado de las uñas:

  • Córtalas siempre de forma recta, sin redondear los bordes, y no apures demasiado, deben quedar a nivel del borde del dedo.
  • Usa zapatos que se ajusten bien, sin apretar los dedos.
  • Si realizas actividades de riesgo, emplea calzado de seguridad.
  • Revisa tus pies con regularidad, especialmente si tienes alguna enfermedad crónica.

Tratamiento y cuidados

Los casos leves se pueden tratar en casa: se recomienda sumergir el pie en agua tibia con sal de tres a cuatro veces al día durante unos 15 minutos y después, secarlo bien. Hay que mantener el pie limpio y aplicar antisépticos como povidona yodada para evitar infecciones. No cortes la parte de la uña encarnada, ya que podría empeorar la lesión y utiliza calzado abierto o amplio.

Si tras dos o tres días no mejora, el dolor aumenta o aparecen signos de infección, hay que consultar al médico. En algunos casos, se requerirá eliminar la espícula (el fragmento de uña que se ha incrustado en la piel) o realizar una pequeña intervención quirúrgica ambulatoria para retirar la parte afectada. En situaciones más graves, puede ser necesario retirar un fragmento del tejido blando o incluso la totalidad de la uña, (volverá a crecer entre dos y cuatro meses después).

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