Infección de orina estival, bajo control

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¿Sabías que el uso de diafragma aumenta el riesgo de infección de orina o cistitis en la mujer? ¿Y que las relaciones sexuales incrementan de por sí hasta 40 veces el riesgo de padecerla? Aprende de la mano del doctor Santiago Palacios lo que debes y no debes hacer para evitar que haga acto de presencia este verano.

Cuando nos acomete una infección de orina o cistitis, es fácil reconocerla. Según explica el doctor Santiago Palacios, director del Instituto Palacios de Salud de la Mujer, ginecólogo y especialista en Menopausia y Salud de la Mujer, durante el webinar Cistitis en Verano y Salud de la Mujer, organizado por laboratoríos Arkofarma, la mayoría de los síntomas están relacionados con molestias antes, durante y después de la micción: disuria o dolor, polaquiuria o aumento de la frecuencia, urgencia miccional… Otros síntomas son dolor suprapúbico, fiebre y dolor lumbar, aunque la fiebre no siempre hace acto de presencia.

Todas esas molestias surgen de la proliferación de bacterias vaginales o intestinales malas que se mueven hacia la vejiga subiendo por la uretra, produciendo una inflamación de la mucosa de la vejiga y concentraciones de bacterias en la orina.

Bacterias que se vuelven en nuestra contra

Esta infección se debe con mayor frecuencia a la presencia de la bacteria Escherichia coli (hasta mas del 80% de los casos), que forma parte de la microbiota del tracto gastrointestinal del ser humano y junto con otros microorganismos es esencial para el funcionamiento correcto del proceso digestivo. Si la bacteria no adquiere factores virulentos, permanece en una relación de mutuo beneficio, ayudando así a la absorción de nutrientes. Sin embargo, debido a procesos de patoadaptación, estas bacterias pueden adquirir elementos genéticos o mutaciones que funcionan como factores de virulencia, convirtiéndose en patopatógenos. Así, cuando estas cepas patógenas de E. coli colonizan un huésped sano, pueden producir infecciones de diversa severidad en el intestino (cuadros gastrointestinales como la diarrea del viajero), y cuadros extradigestivos como infecciones del tracto urinario, meningitis y sepsis, sobre todo en pacientes inmunodeprimidos o con un estado bajo de defensas. Además, Escherichia coli se caracteriza por ser muy ubicua y resistente, por lo que a menudo se vuelve resistente a los antibióticos.

El 80% de las veces que contraemos una infección de orina proviene de las heces y tener relaciones sexuales aumenta hasta en 40 veces la probabilidad de contraer una infección.

Mujer, cistitis estival: un clásico

Según ha explicado Santiago Palacios, también presidente honorífico de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), el riesgo de cistitis se incrementa durante los meses de verano y las mujeres son las más vulnerables a sufrirla. Los datos confirman que el 40-50% de las mujeres tendrán al menos una infección del tracto urinario en su vida y el 20-30% de ellas tendrá un nuevo episodio. Los dos picos de edad son al comienzo de la actividad sexual y después de la menopausia. En episodios agudos, el tratamiento para la cistitis incluye siempre antibióticos (fosfomicina, nitrofurantoína, trimetoprim-sulfametoxazol y ciprofloxacino, etc).

En prevención, cuando existen infecciones del tracto urinario recurrentes en la mujer, es decir 2 episodios en 6 meses o 3 episodios en 12 meses, se recomienda tomar preparados farmacéuticos con activos naturales, que deben tomase solos ante los primeros síntomas, o como complemento al tratamiento con antibióticos:

  1. Entre ellos, destacan el arándano rojo americano, cuyos principales componentes activos, las proantocianidinas (PAC) de tipo A, la quercitina y vitamina C ejercen su efecto antiadhesivo sobre los uropatógenos, impidiendo que las bacterias patógenas de la E. coli se adhieran a las mucosas del tracto urinario.
  2. La D-manosa es un azúcar simple o monosacárido presente en muchas plantas y frutas en pequeñas cantidades. Sus propiedades para prevenir la cistitis de repetición parecen estar en su capacidad para fijarse a los uropatógenos causantes de la infección, evitando la adhesión de los mismos a las paredes del tracto urinario. La D-manosa y el arándano rojo americano combinados actúan de forma complementaria evitando la adherencia bacteriana.
  3. El ácido láctico, el lactobacillus acidophillus y otros lactobacillus son algunos de los buenos microorganismos probióticos que ayudan a mantener saludable el tracto urinario manteniendo el equilibrio de la flora bacteriana.
  4. Seguir una dieta prebiótica ayuda a mantener el buen estado y composición de la flora intestinal favoreciendo el crecimiento de las bacterias amigas. Consume alimentos ricos en fibra no fermentable, grasa saludable y polifenoles (fruta hortalizas, cereales integrales, legumbres, alimentos fermentados), y evita alimentos que dañen la pared intestinal y la inflamen, como los azúcares simples y alimentos ultraprocesados.

Decálogo de la prevención

En cuanto la profilaxis, hay que observar siempre una serie de medidas higiénico-dietéticas.

  1. Bebe un mínimo de 2 litros de líquido al día, para eliminar más rápido las bacterias del aparato urinario.
  2. Evita excitantes como alcohol, la cafeína y el tabaco, así como las bebidas carbonatadas.
  3. Orina cada 2-3 horas, ya que el crecimiento bacteriano es mayor cuando la orina permanece en la vejiga.
  4. Orina sobre todo antes y después de haber mantenido relaciones sexuales. La actividad sexual incrementa de por sí el riesgo de infección hasta 40 veces.
  5. Lávate con jabones neutros, de delante hacia atrás, para evitar la contaminación.
  6. Sécate en la misma dirección. El 80% de las bacterias que provocan infecciones urinarias provienen de las heces.
  7. No se recomiendan las duchas vaginales.
  8. Cámbiate siempre el bañador después del baño.
  9. Utiliza ropa interior de algodón y evita prendas ajustadas.
  10. Combate el estreñimiento y no pospongas la evacuación, para que los gérmenes no puedan colonizar los tejidos cercanos al tracto urinario.
  11. En la higiene diaria elige siempre la ducha en lugar de baño.
  12. No utilices esponjas.
  13. Reconsidera el uso de diafragma, ya que presiona la uretra y dificulta el vaciado de la vejiga. Su uso está asociado a mayor frecuencia de infección.
  14. Lo mismo ocurre con los tampones si las infecciones urinarias suelen aparecen en el período premenstrual.

Cuidado con el uso de tampones antes del período premenstrual: está asociado a mayor frecuencia de infección.

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