GLUTEN Su huella no celíaca

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Parece ser que el gluten no deja indiferente solo los celíacos. Según acaba de descubrir la Asociación Holandesa de Gastroenterología (NVGE), se puede ser sensible a esta sustancia presente en muchos cereales sin ser celíaco. Sin embargo, los expertos alertan de la necesidad de abordarlo con seriedad y haciendo caso omiso a la información que circula por la red.

Hasta hace bien poco, el trastorno más conocido asociado a la sensibilidad al gluten era la enfermedad celíaca. La causa de esta dolencia es la respuesta inmunitaria a la proteína del gluten de algunos cereales que experimentan personas predispuestas, y el único tratamiento posible es mantener una dieta sin gluten de por vida. Sin embargo, hoy día está ampliamente aceptado que esa sensibilidad al gluten no es exclusiva de las personas que padecen celiaquía, aunque los conocimientos que se tienen de este recientemente aparecido cuadro clínico continúan dando quebraderos de cabeza a gastroenterólogos y otros profesionales de la salud, mientras científicos y médicos se esfuerzan por comprender la enfermedad y cómo abordarla. Tal y como sugiere un reciente estudio realizado en el Reino Unido, parece que la prevalencia de la SGNC es muy superior a la de la EC, como que indica que de cada 100 pacientes con sensibilidad al gluten derivados a la investigación especializada, 10 serán diagnosticados de EC y el 90 restante de SGNC.

Las primeras referencias sobre el NCGS datan de finales de 1980, aunque solo en los últimos años ha despertado un interés científico, tras constatar la sensibilidad al gluten de algunos individuos que no presentaban signos clínicos, histológicos ni serológicos de enfermedad celíaca. Eso sí, la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) está asociada a una serie de síntomas agudos muy parecidos a los de la enfermedad celíaca (EC), lo que hace difícil realizar un diagnóstico diferencial simplemente por los síntomas. La SGNC se diagnostica por un proceso de exclusión, ya que actualmente no existen biomarcadores que permitan detectarla.

Sin embargo, según el profesor Chris Mulder, experto en la enfermedad celíaca y director del departamento de Gastroenterología y Hepatología del VU Medical Center de Ámsterdam en los Países Bajos, además de presidente de la Asociación holandesa de Gastroenterología (NVGE) y miembro de la Unión Europea de Gastroenterología (UEG), “aunque el debate sobre el síndrome NCGS inunda Internet, el síndrome aún no está ni siquiera definido y menos aún sabemos cómo abordarlo”, comenta. “Tenemos que fomentar un enfoque más comedido sobre este tema para evitar que esta preocupación se convierta en una convicción general de que el gluten es tóxico para la mayoría”, afirma.

El desafío del gluten
El gluten es el principal complejo proteínico estructural del trigo y se encuentra en otros cereales como la cebada y el centeno. En algunas personas, la exposición a fragmentos de la proteína del gluten denominados gliadinas causa una reacción complejo inmune que puede ayudar al desarrollo de inflamaciones, dolores abdominales, diarrea, así como de dolores musculares, óseos y artralgias. La dolencia asociada a la intolerancia al gluten mejor conocida es la enfermedad celíaca, que afecta a aproximadamente a un 1% de la población general, y que lleva asociada con frecuencia la pérdida de peso debido a la alteración intestinal y a la mala absorción de nutrientes. Según el profesor Mulder, el único tratamiento existente a día de hoy para la gente que padece esta dolencia consiste seguir una dieta estricta sin gluten de por vida. “Para los pacientes sintomáticos de la enfermedad celíaca, el seguimiento de una dieta alimenticia sin gluten supone un claro beneficio”, afirma. “Además de aliviar los síntomas, la dieta sin gluten parece reducir las complicaciones a largo plazo, ya sea la osteoporosis, la celiaquía rebelde o los tumores malignos del intestino delgado”.

Síntomas
Eso sí, la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) está asociada a una serie de síntomas agudos muy parecidos a los de la enfermedad celíaca (EC), lo que hace difícil realizar un diagnóstico diferencial simplemente por los síntomas. Los síntomas gastrointestinales de la celiaquía abarcan dolor abdominal, distensión, gases o indigestión, estreñimiento, disminución del apetito (también puede aumentar o permanecer inalterable), diarrea, sea constante o intermitente, intolerancia a la lactosa (común cuando a la persona se le hace el diagnóstico y generalmente desaparece con tratamiento), náuseas y vómitos, heces flotantes, con sangre, fétidas o “grasosas”, pérdida de peso inexplicable (aunque las personas pueden tener sobrepeso o peso normal).

Debido a que los intestinos no absorben muchas vitaminas, minerales y otras partes importantes de los alimentos, los siguientes síntomas pueden ir apareciendo con el tiempo en la persona celíaca: propensión a la formación de hematomas, depresión o ansiedad, fatiga, retraso en el crecimiento de los niños, pérdida del cabello, picazón en la piel (dermatitis herpetiforme), ausencia de períodos menstruales, úlceras bucales, calambres musculares y dolor articular, sangrado nasal, convulsiones, entumecimiento u hormigueo en manos o pies, corta estatura sin explicación.

Los niños con celiaquía puede tener defectos en el esmalte dental y cambio de color en los dientes, retraso en la pubertad, diarrea, estreñimiento, heces fétidas o grasas, náuseas o vómitos, comportamiento irritable o melindroso, aumento deficiente de peso, crecimiento lento y estatura por debajo de lo normal para su edad.

Emergencia del NCGS
Apesar de los esfuerzos realizados para definir el NCGS, los síntomas típicos de esta dolencia son similares a los de la celiaquía, lo que dificulta su identificación en la práctica médica. “Aunque los centros de investigación celíaca están realizando esfuerzos para definir este síndrome”, afirma el profesor Mulder, “en este momento, solo podemos identificar el NCGS en pacientes con síntomas intestinales y otros típicos de la celiaquía que han respondido positivamente a la dieta sin gluten, una vez descartada la enfermedad celíaca con las pruebas diagnósticas adecuadas. Necesitamos criterios más precisos para incorporar el NCGS a la práctica médica, y sobre todo debemos ser cautos a la hora de fomentar la dieta sin gluten para otros grupos en estos momentos, ya que cualquier enfermo celíaco puede corroborar que el seguimiento de la dieta sin gluten puede resultar muy complicado, caro y estresante. “En el caso del NCGS”, alega el profesor, “simplemente no tenemos suficientes conocimientos como para recomendar un enfoque de tratamiento específico, incluido el de la dieta sin gluten”.

En la curva de aprendizaje
Por su parte, el doctor David Sanders, profesor titular de los hospitales clínicos de la Universidad de Sheffield (Sheffield Teaching Hospitals) en el Reino Unido y director del Comité de Expertos en Salud de la reputada organización benéfica británica Coeliac UK, afirma que factores como un diagnóstico preciso de exclusión de la enfermedad celíaca, la buena formación del paciente y el uso prudente de una dieta sin gluten pueden ser claves para el control eficaz de los síntomas de esta afección. “La consciencia social sobre la relación de síntomas con el gluten está aumentando o mejor dicho, está experimentando un crecimiento vertiginoso”, afirma. “Pero no deberíamos precipitarnos en prescribir dietas sin gluten a todos aquellos que muestran sensibilidad al gluten. Aún estamos nosotros mismos en una curva de aprendizaje sobre esta enfermedad y su evolución natural, y los pacientes deben saberlo”.

“Creo que debemos aclarar a los pacientes que no padecen celiaquía y que por tanto su riesgo de complicaciones es inferior”, señalaba. “Deberíamos explicarles que nosotros, como médicos, aún estamos estudiando esta dolencia, antes de discutir sobre la posibilidad de adoptar una dieta sin gluten en el futuro. En función de la evolución de los síntomas tras el diagnóstico, los pacientes podrán optar por recomenzar una dieta sin gluten más adelante o ir aumentando su ingesta de forma gradual”.

“A pesar de que la frecuencia de la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) en la población general aún no está completamente definida, los datos epidemiológicos y conocimientos recogidos en el artículo publicado en Nutrients son de gran importancia, ya que han permitido obtener una estimación más precisa de la dimensión de la enfermedad“, comenta el Profesor Carlo Catassi de la Universidad Politécnica delle Marche de Ancona, Italia, y coordinador del Comité Científico de Dr. Schär Institute. “En este sentido, el análisis de los progresivos ensayos clínicos nos ha permitido definir el perfil del paciente con SGNC y su posible correlación con otros síndromes como el de intestino irritable.

Por último, aunque desconocemos qué alteraciones biológicas se producen exactamente y ello supone un importante factor limitante, se puede decir que se está avanzando en la posibilidad de hallar un marcador serológico de la SGNC, lo que sería sin lugar a dudas un gran paso para el estudio de este trastorno”. Según la Doctora Gemma Castillejo, Especialista en Gastroenterología Pediátrica, gastroenteróloga responsable de la Unidad de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Sant Joan de Reus (Tarragona) y parte del Comité Científico de Dr. Schär en España, “a pesar de no existir datos concretos sobre la prevalencia de los trastornos relacionados con el gluten en nuestro país, nada hace pensar que no sea similar a la del resto de países occidentales”.De acuerdo con los resultados del estudio, la sensibilidad al gluten no celíaca es una enfermedad que afecta preferentemente a mujeres de entre 25 y 45 años.

Asimismo, los expertos presentan una nueva y más precisa definición de lo que es la sensibilidad al gluten no celíaca, señalando que puede manifestarse con síntomas tanto intestinales como extra-intestinales y que para su diagnóstico, dada la ausencia de marcadores biológicos específicos, siempre es necesario excluir la enfermedad celíaca y la alergia al trigo. Por otro lado, el estudio también hace especial hincapié en la dieta sin gluten como tratamiento de la sensibilidad al gluten no celíaca. “La dieta libre de gluten es un factor decisivo en el tratamiento de los trastornos relacionados con el gluten”, explica el Profesor Fasano, Director del Centro para la Investigación sobre la Enfermedad Celíaca (CFRC) de la Universidad de Boston y miembro de Dr. Schär Institute. Del mismo modo, el profesor subraya que “la dieta sin gluten no es una dieta que sirva para perder peso, por lo que no debe utilizarse por este motivo y a pesar de lo que comentan algunos deportistas, no existe evidencia científica de que aporte ventajas a nivel competitivo. La dieta libre de gluten debe llevarse a cabo tras una indicación médica, preferentemente con el asesoramiento de un especialista en nutrición, tras el diagnóstico de un trastorno relacionado con el gluten, como la enfermedad celíaca o la sensibilidad al gluten, entre otros.

Por otro lado, seguir una dieta sin gluten, si ésta se incluye dentro de una dieta equilibrada, no supone ningún perjuicio para el paciente ya que existen en el mercado una amplia variedad de productos sin gluten, además de los que se encuentran libres de gluten por naturaleza”. Sensibilidad al gluten no celíaca: ¿es necesaria una dieta estricta sin gluten? Si bien es cierto que para tratar la enfermedad celíaca es necesario excluir de forma permanente de la alimentación todos los alimentos que contengan gluten y de esta forma garantizar a los celíacos un perfecto estado de salud, en el caso de la SGNC el tratamiento puede ser más flexible y se estudia caso por caso identificado. En este sentido, la Doctora Gemma Castillejo afirma que “es posible que algunas personas diagnosticadas con SGNC no necesiten adoptar una dieta sin gluten tan estricta, o tener que excluir el gluten de por vida, pero esto deberá ser confirmado con más estudios. En cualquier caso, es muy importante realizar todas las pruebas necesarias para descartar la enfermedad celíaca, que sí requerirá seguir la dieta de manera estricta y de por vida”. Sensibilidad al gluten no celíaca y síndrome del intestino irritable (SII) Las últimas evidencias científicas desvelan la existencia de una fuerte correlación con el síndrome del intestino irritable; se ha demostrado que en un número importante de casos con SII, la dieta sin gluten es capaz de mejorar la sintomatología de estos pacientes.

Un nuevo elemento en la definición de la patogénesis de la SGNC Por último, de acuerdo con Detlef Shuppan, Profesor de Medicina Molecular y Traslacional en la Universidad de Mainz, Alemania, se ha demostrado que además de la gliadina, las ATI (proteínas inhibidoras de la amilasa-tripsina, que son uno de los desencadenantes de la alergia al trigo) podrían jugar un papel fundamental en este tipo de trastorno. En este sentido, las ATI estimularían la inmunidad innata del intestino, provocando las reacciones que conducirían a la aparición de la sensibilidad al gluten no celíaca.

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