El inflammaging, término derivado de las palabras inglesas inflammation (inflamación) y aging (envejecimiento), está detrás de muchas alteraciones cutáneas y, también, de acúmulos y retenciones corporales muy difíciles de eliminar. Las hormonas, el entorno medioambiental o la microbiota son algunos de los factores implicados en este proceso “silencioso”, que se desactiva con una estrategia “total”, combinando cosmética, cuidados específicos y cambios en el estilo de vida.
Es uno de los conceptos “de moda”, que arroja luz sobre muchos signos prematuros de envejecimiento y otros problemas de la piel sin explicación aparente. Estamos hablando de la inflamación y, más específicamente, del “inflammaging”, esto es “el proceso de inflamación crónica y de bajo grado que ocurre con la edad y que acelera el envejecimiento”, según explican los doctores Esther Ristori y Antonio J. Fustes, médicos estéticos de Clínicas Dorsia.
Este término, de hecho, es uno de los que “capitanea” el cambio de paradigma que están experimentando las tendencias de cuidados de belleza, de acuerdo con ambos expertos: “Actualmente, el objetivo es mejorar la calidad de la piel de forma progresiva, natural y sostenible, centrando la atención no sólo en su aspecto sino también en su comportamiento. Así, y según este enfoque, una piel de calidad es aquella que mantiene una buena densidad y elasticidad, con una estructura firme que sostenga el rostro de forma natural; una vascularización equilibrada, que aporte oxígeno sin provocar rojeces; una barrera cutánea fuerte, capaz de proteger, hidratar y mantener la estabilidad frente a las agresiones externas; y, de forma especial, una inflamación basal baja, clave para frenar el inflammaging”.
Un “nuevo frente” con el que lidiar
En la misma línea, Pedro Catalá, cosmetólogo, doctor en Farmacia y fundador de Twelve Beauty, destaca que esta palabra pone nombre a los procesos inflamatorios asociados al envejecimiento cutáneo prematuro: “En la práctica, el inflammaging vendría a ser un enemigo cutáneo más, que se suma a los clásicos y ya conocidos. Esto significa que, además del envejecimiento cronológico o el fotoenvejecimiento, hay que tener muy en cuenta este proceso, que está directamente relacionado con el estrés epidérmico, y tratar de frenarlo. La buena noticia es que es evitable”, apunta Pedro Catalá. El experto describe cuáles son las principales señas de identidad que presentan las pieles que sufren este problema:
- Además de estar inflamada, tiene más arrugas y líneas de expresión.
- Es más propensa a perder la firmeza y la elasticidad antes de tiempo.
- A simple vista, se pueden apreciar manchas, falta de luminosidad y un tono poco uniforme.
- Al tacto, presenta una textura áspera y rugosa.
En busca de la inmunidad cutánea
Directamente relacionado con el inflammaging está otro concepto que también ocupa un lugar prioritario en el ámbito de los cuidados médico-cosméticos: la inmunidad cutánea.
La farmacéutica Karla Pires, responsable de calidad de Planet Skin, comenta al respecto que, aunque todavía no hay estudios que lo avalen, se cree que el equilibrio de la piel depende tanto de su película hidrolipídica que la recubre como del eje intestino-piel. “De acuerdo con este planteamiento, la inmunidad cutánea es una red compleja de células inmunitarias residentes y barreras físicas, químicas y microbiológicas. Todo ello forma un extraordinario sistema inmunitario que permite a la piel llevar a cabo su misión principal: defenderse y repararse lo más rápido posible en caso de ataque, protegiendo así todo el cuerpo (no hay que olvidar que es el órgano corporal más grande)”.
Es conocida la estrecha relación que existe entre una microbiota alterada y la inflamación crónica que sufren muchas personas, una relación que cobra aún más sentido si se confirma el eje intestino-piel. “En este caso, se sabe que la inflamación crónica agota las células madre de la piel (que son las encargadas de producir nuevas células), favoreciendo que el sistema inmunitario cutáneo flaquee. Esto hace que la piel esté a la defensiva (mostrándose tirante, sensible y apagada), priorizando la protección sobre la regeneración”, afirma Karla Pires, quien describe que esto pone en marcha una “reacción en cadena” con consecuencias muy visibles: “Cuando los mecanismos de regeneración cutánea se ralentizan, la epidermis se vuelve más reactiva; la renovación cutánea es más lenta, dando lugar a una tez apagada y desigual; y la falta de colágeno y elastina compromete a la elasticidad, favoreciendo la aparición de arrugas. Además, se dificulta la cicatrización”, añade la experta.
Ventajas del “reset primaveral”…
La primavera puede empeorar aún más la inflamación cutánea, ya que esta estación se acompaña del aumento de las temperaturas, más horas de sol y la “explosión” de alergenos ambientales. “El cambio medioambiental hace que la piel intente acomodarse a su nuevo entorno, pero se trata de un proceso gradual que puede provocar pequeños efectos como la aparición de rojeces debido a la mayor sensibilidad cutánea”, apunta Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.
En algunos casos, el efecto ambiental puede hacer que algunas pieles “broten”, se descamen y/o se irriten, alteraciones que suelen estar relacionadas con el proceso de inflammaging, un cambio de escenario que no se puede obviar en la rutina de skin care, en la que se deben incluir fórmulas que equilibren estos síntomas y reduzcan la inflamación. Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, recomienda utilizar productos muy hidratantes, “con ingredientes como el ácido hialurónico y la glicerina, y con agentes calmantes como la niacinamida”.
“También es importante -añade la experta- fijarse en las texturas. Por lo general, en este momento, ha desaparecido el frío intenso, pero hay más humedad (debido a las lluvias frecuentes), por lo que la piel ya no necesita texturas tan ricas ni emolientes (como la manteca de karité o el aceite de jojoba). Las fórmulas con ácido hialurónico y las texturas más livianas son la mejor elección, ya que pesan menos en la piel”. Raquel González hace hincapié en que el cambio de clima, las alergias y seguir usando los productos con texturas más ricas del invierno puede dar pie a una sobrecarga de lípidos en la piel que favorece la inflamación “y desembocará, casi con toda seguridad, en brotes de granitos. Una fórmula sencilla a recordar en el skin care primaveral sería: exfoliar más y usar cremas más ligeras”.
…Y riesgos del “spring detox”
Aunque la inflamación en general y el inflammaging en particular están ahí durante todo el año, parece ser que sólo nos fijamos en ellos en cuanto empieza a hacer buen tiempo y se hace más intensa la sensación de pesadez o notamos que la ropa del año anterior nos aprieta. La farmacéutica y nutricionista Diana Vitoria Martín, de la Farmacia López de Hoyos 7 (Madrid) y asesora de Naturadika, aclara qué hay que saber sobre esta cuestión y cómo plantarle cara: “En la farmacia lo vemos cada año: muchas personas creen que necesitan un detox cuando en realidad lo que notan es una retención de líquidos típica del final del invierno. Son dos cosas distintas. Durante los meses fríos, tendemos a movernos menos, consumir alimentos más densos y beber menos agua. Esta combinación favorece la retención de sodio y líquidos, y ralentiza los procesos naturales de eliminación del organismo”.
Sin embargo, esto no significa que cuando cambia la estación haya que empezar a comer menos o someterse sí o sí a alguna estrategia detox ya que, como recuerda la experta, nuestro organismo tiene todos los recursos necesarios para reajustarse por sí mismo: “La clave está en no obstaculizar este proceso con restricciones que generen más estrés metabólico del que resuelven: el cuerpo ya sabe eliminar; lo que necesita es que no lo bloqueemos. Si un detox te deja sin energía o con hambre constante, no es detox, es estrés metabólico, una situación que no depura, bloquea”, advierte la farmacéutica.
Reajustar para “deshinchar”
- Eliminar líquidos antes que calorías. “Gran parte de la sensación de pesadez en primavera responde a la retención de sodio y agua, no de grasa acumulada. Por eso, favorecer una eliminación de líquidos suave alivia la hinchazón de forma mucho más rápida que reducir la ingesta”, explica la experta.
- “Rescate” hepático. Diana Vitoria Martín recuerda que el hígado es el principal órgano metabólico. “Ingredientes como la alcachofa o el cardo mariano se utilizan tradicionalmente para favorecer la digestión de las grasas y reducir la sensación de saturación digestiva”.
- Glucosa bajo control. “Después de periodos de excesos o restricción, los picos de insulina generan más hambre y más cansancio. Tener niveles de energía estables ayuda al organismo a usar mejor sus reservas. Un reajuste bien planteado debería hacernos sentir con más energía y menos hinchazón”, apunta la experta. Como estrategia eficaz para llevar a cabo este reajuste, la farmacéutica recomienda recurrir a la fitoterapia y ofrece una selección de cuáles son las plantas más recomendables en este caso: “El higo chumbo o nopal destaca por su efecto drenante suave, sin provocar pérdidas bruscas de minerales. Suele combinarse con cola de caballo (favorece la eliminación de líquidos) y cardo mariano (vinculada al bienestar digestivo y hepático)”.
Plan de acción integral (beauty y mucho más)
- Rutinas adaptadas. En cuanto al cuidado de la piel, la máxima es: proteger y fortalecer la barrera cutánea al máximo, “algo que se logra con una limpieza suave, para eliminar las impurezas sin alterar el microbioma, y eligiendo productos adecuados para cada tipo de piel”, señala Karla Pires. También es necesario incluir en las rutinas productos especialmente formulados como “cosmética anti-inflammaging”, en los que, además de otros ingredientes (como los antioxidantes o la centella asiática), siempre figuran dos activos imprescindibles: el ácido hialurónico y la niacinamida.
- Impresicindible: la fotoprotección. Todos lo hemos experimentado: cuando tomamos el sol en exceso o, en el peor de los casos, nos quemamos, notamos la piel (y a veces también el resto del cuerpo) como “inflamado”. Como explica Karla Pires: “Los rayos UV dañan las células de Langerhans (responsables de la inmunidad) y los linfocitos efectores (una especie de ‘miniradares’ que detectan células intrusas o tumorales). De ahí la recomendación de aplicar un protector solar de amplio espectro (protección UVA+UVB), que puede ayudar a prevenir parte de esta inmunosupresión”.
- Descanso y relax. “Es muy importante conseguir un sueño reparador (la falta de sueño actúa como un agresor de la piel) y controlar, en la medida de lo posible, el estrés”, dice Karla Pires. En la misma línea, Lucía Garriz-Santamarina ofrece un dato clave: “hay que saber que el cortisol tiene un ritmo circadiano, por lo que, si el sueño es deficiente, el pico de la mañana de esta hormona (responsable del estrés) se mantiene alto todo el día, con las consecuencias negativas que de ello se derivan”.
- Dieta: más importante de lo que parece. “Se aconseja una alimentación rica en cítricos (vitamina C), pescado azul (vitamina D y omega 3), frutos secos y semillas (zinc, vitamina E) y verduras de hoja verde. Todo ello favorece la capacidad de defensa de la piel. Y en la misma línea actúa la suplementación con probióticos y prebióticos”, apunta Karla Pires.


-Productos:
1-Splendor Sensiderm, de Bella Aurora. Fórmula que combina dos potentes activos (centella asiática y mandarina de quíos) que han demostrado combatir el inflammaging de manera eficaz.
2-Peptide (Reti-V), de Sensilis. Tratamiento nocturno que regenera, repara y reduce el cortisol y corrige los efectos del envejecimiento durante las horas de sueño
3-Prebiotic Serum Biodefense, de Primaderm. Formulado con un prebiótico (AenomeTM), clave en la restauración de la barrera cutánea y en la protección de la piel.
4-Magrifit Detox, de Naturadika. Complemento a base de activos que favorecen la eliminación de líquidos, ayudando a reducir la sensación de hinchazón.
5-Reductor Vientre y Caderas Crema Efecto Calor, de Somatoline. Fórmula salina termoactiva que trabaja sobre la adiposidad localizada, acelera el metabolismo y evita el envejecimiento corporal cutáneo prematuro.
6-Trofolastín Aceite Reafirmante Toque Seco, de Stada. Especialmente formulado para recuperar la firmeza de la piel, contrarrestando la inflamación y otros efectos del envejecimiento cutáneo asociado a la menopausia.





