Antes de subirse a los escenarios y emocionar con las letras de sus canciones, Polo Nández soñaba con ser futbolista. Pero a los ocho años, la Enfermedad de Perthes cambió por completo el rumbo de su vida. Sin embargo, lo que pudo convertirse en un límite, terminó siendo el inicio de una pasión artística capaz de transformar emociones en canciones que hoy conectan con muchas personas. Algo que aprendió durante su recuperación, su formación como dentista y una carrera musical en constante crecimiento. En esta conversación hablamos con él sobre salud física y emocional, sus hábitos diarios y sobre cómo la música ha sido siempre un refugio y una herramienta de sanación que se ha materializado en este primer LP que ha salido a la luz y que ha titulado Ni Ruido. ¿Será una declaración de intenciones?
¿Qué nos puede contar de este primer LP que acaba de lanzar este año? ¿Por qué ahora, después de tanto tiempo?
Porque no había logrado mi esencia única. Un disco me parece que tiene que ser coherente, y aún no había encontrado mis propios sonidos. Como te digo, hasta 2022 no empiezo a saber dónde me siento realmente cómodo. Al principio me subía al escenario a cantar temas como Me voy contigo -de 2017, más cercano al reggaetón pop- y pensaba: “Es que yo no puedo defender esto, porque no bailo” (entre risas). Fue en 2022 cuando empecé a conectar con lo que de verdad me gusta hacer. Y ahora siento que estoy todavía más cerca de mi identidad artística. Por fin puedo reunir canciones que tengan un sentido y formen un proyecto más personal que reflejan mi identidad.
¿Y por qué la canción Tú confías como carta de presentación?
Bueno, porque me gusta mucho motivar a los grupos. Tú Confía es una canción que, en cierto modo, le habla a mi yo más pequeño, pero que también ha conectado con muchas personas que han pasado por situaciones similares a la mía, ya sea por el problema que tuve en la pierna o por otras dificultades. Además, es un tema que gusta mucho a los niños, y eso a mí me encanta.
Ni Ruido se ha llamado este primer gran trabajo… ¿Por qué ese título para este trabajo tan especial?
Porque creo que, al final, soy un chico de León, odontólogo, hijo de médicos, que ha llegado hasta aquí sin padrinos ni grandes apoyos detrás. Evidentemente, todavía quedan muchos escalones por subir, pero también soy consciente de todo lo recorrido. Y siento que lo he conseguido sin hacer mucho ruido. Por eso me gustó ese título: Ni ruido.
La Enfermedad de Perthes cambió su vida cuando era niño. ¿En qué consiste?
Es una enfermedad infantil en la que se interrumpe temporalmente el riego sanguíneo de la cabeza del fémur (la parte redondeada que encaja en la cadera). Al no recibir suficiente sangre, el hueso se debilita y puede deformarse antes de volver a regenerarse. Suele aparecer entre los 4 y 10 años y es más frecuente en niños que en niñas. Habitualmente afecta a una sola cadera, aunque en algunos casos puede afectar a ambas y los síntomas son: una cojera que aparece gradualmente, dolor en la cadera, la ingle, el muslo o incluso la rodilla, y que empeora tras la actividad física, además de rigidez y disminución de la movilidad de la cadera. Si la cabeza del fémur queda deformada, puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas de cadera o artrosis en la edad adulta.
Mirando atrás, ¿qué cree que le enseñó emocionalmente aquella etapa?
Me enseñó muchísimo, tanto para bien como para mal. Tuve que dejar de jugar al fútbol, que era lo que más me gustaba. Aquellos años fueron un poco duros porque no podía bajar al recreo y tenía que quedarme en clase. Además, muchos compañeros me llamaban “enchufado” porque a veces el profesor me ayudaba o me acompañaba, y claro, a esa edad… Pero también me enseñó algo importante: aprender a renunciar a cosas que quieres cuando todavía eres muy pequeño para ello. Con el tiempo, creo que todo eso me hizo más fuerte. También provocó que mi madre y mi entorno fueran más protectores conmigo, pero, sobre todo, me enseñó a ser perseverante. Cuando quiero algo, voy a por ello y no me rindo, aunque me digan que no.
Así que pasó de soñar con ser futbolista a encontrar su camino en la música. ¿Cómo recuerda ese cambio de identidad o rumbo?
Bueno, aunque es una enfermedad que, en algunos casos, desaparece sin dejar secuelas, en mi caso tuvieron que operarme porque era un poco “burrito” (entre risas). El caso es que tuve que pasar por quirófano y, con el tiempo ha ido degenerando un poco. Al final he aprendido a convivir con el dolor, y aunque pueda parecer una pequeña faena, creo que también ha sido una enseñanza importante.
¿Entonces, cree que el dolor o la frustración pueden convertirse en motores creativos?
Me hace más fuerte. He aprendido a vivir y a hacer las mismas cosas que los demás, aunque sea con un poco más de dolor. Y creo que eso me ha convertido en una persona más perseverante, alguien que no se rinde ni cede fácilmente.
Muchas de sus canciones nacen de emociones reales. ¿Cree que la música es la mejor terapia para paliar tanta tecnología, tanta prisa en las ciudades?
Es algo que me acompaña desde pequeño. Todos tenemos esa cosa que nos evade y nos hace desconectar; cada uno encuentra la suya. Hay quien lo consigue nadando o haciendo deporte. En esos momentos dejas de pensar y entras como en una burbuja. A mí la música me provoca exactamente eso: me teletransporta a un lugar de felicidad.
¿Qué hace para mantener el equilibrio entre la persona y el artista?
Creo que una de mis claves es que soy el mismo todo el rato. Soy muy natural. No hay ningún límite entre uno y otro.
Entre la música y su formación sanitaria como odontólogo ha vivido dos mundos muy distintos, ¿qué tienen en común?
Al final, ambas facetas se han ido integrando poco a poco. En la consulta puedo tener sonando mi propio vinilo mientras trabajo. Sigo ejerciendo como dentista tres días a la semana, y muchos pacientes, cuando terminan, incluso compran el disco allí mismo porque les gusta lo que escuchan. Creo que una cosa no invalida la otra: cantar no me hace peor dentista, igual que ser dentista no me hace peor cantante.
¿Se considera una persona disciplinada respecto a sus hábitos de salud?
Hay algo en mí -el hecho de ser odontólogo, cantante y, además, ser Virgo (entre risas)-, que me hace ser muy perfeccionista con todo lo que hago. Y eso también ha provocado que, últimamente, haya descuidado un poco esa parcela personal a la que antes dedicaba más tiempo: cuidarme más, hacer más deporte o incluso pequeñas cosas relacionadas con la estética, ya que no tengo tiempo para todo.
¿Cree que las redes sociales ayudan al bienestar emocional o generan más ansiedad hoy en día?
En mi caso creo que, como intento ser muy natural, las redes sociales no me afectan demasiado. Pero sí pienso que mucha gente acaba construyendo un personaje o proyectando cómo le gustaría ser, en lugar de mostrarse tal y como es. Intentan impostar una versión idealizada de sí mismos, y creo que ahí está el error: al final, lo importante es ser coherente contigo mismo. Yo, por ejemplo, cuando veo a alguien que me gusta o me llama la atención -ya sea un influencer o un cantante-, siempre intento entender por qué conecta conmigo. Y casi siempre llego a la misma conclusión: porque es una persona natural.
¿Y qué hábitos saludables intenta mantener, aunque esté viajando o trabajando?
Bueno… No bebo habitualmente. Puedo beber tres veces al año. Lo que tengo es un poco desatendido el deporte y el descanso. Dormir también duermo poco.
¿Cuál ha sido la conversación más importante que ha tenido consigo mismo en los últimos años?
Pues, fíjate, que siempre tengo muchas conversaciones conmigo mismo. No sabría decirte cuál. No las verbalizo (entre risas). Pero las tengo. Y sobre todo el día que me volví a operar, que era como cerrar un círculo de todo lo anterior, ese día reflexioné mucho.
¿Qué le gustaría que la gente sintiera al escuchar su música?
Pues me gustaría que, aunque no me conozcan, pensaran: ¡Qué tío con tanta personalidad! Te guste más o te guste menos, pero que digan: ¡Ese es Polo Nández!
Si pudiera darle un consejo sobre bienestar emocional al niño que fue, ¿qué le diría hoy?
Va a parecer un tópico, pero le diría que luche por sus sueños.
PARA CONOCERLE MEJOR
¿Cuál ha sido el mejor consejo que le han dado? Sé tú mismo.
¿Dónde se ve de aquí a 10 años? Me gusta marcarme objetivos difíciles. De hecho, me he propuesto uno a dos años vista: actuar en el WiZink Center, aunque sea en su formato de sala (entre risas). No sé si lo conseguiré o no, pero es una meta que me motiva. En el fondo, se trata de seguir creciendo y de ir acercándome cada vez más a mi esencia.
Si pudiera viajar al pasado o al futuro, ahora mismo, ¿qué elegiría? Al pasado.
¿Un libro que le haya marcado? Pues fíjate, te diré que no soy muy de leer libros, aunque pueda parecer lo contrario. En realidad, estoy todo el tiempo leyendo, pero más bien cosas técnicas: sobre la voz, producción y odontología. No tanto literatura o libros de imaginación. Eso sí, mi pareja ha escrito un libro que se llama La isla de Taurus, y lo recomiendo mucho. Es muy bonito.
¿Y una canción a la que siempre vuelves? ¿Y si fuera ella?, de Alejandro Sanz.
