El inicio del curso suele ser el pistoletazo de salida de dietas, gimnasios, suplementos, época de implementar nuevas rutinas o tendencias en la alimentación. “Después del verano, más que hacer una ‘dieta detox’ o realizar cambios drásticos, es mucho más importante recuperar una estructura alimentaria equilibrada, suficiente y sostenible”, asegura Tzeitel Calle, nutricionista terapéutica y miembro del Instituto de Nutrición Holística de Madrid.
En este sentido, esta experta recomienda volver a priorizar alimentos reales, de buena calidad y lo más próximos posible a su estado natural: verduras y frutas variadas, proteínas de calidad, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas y grasas saludables. También es fundamental recuperar una buena hidratación y unos horarios regulares de comidas.
No obstante, la especialista asegura que si hay algo fundamental es que la alimentación debe adaptarse a cada persona. “No podemos recomendar exactamente lo mismo a todo el mundo. Tenemos que tener en cuenta la edad, el nivel de actividad física, la composición corporal, las circunstancias personales, los objetivos, el estado fisiológico, la localización geográfica y la estación del año”, añade.
“La base siempre debe ser una dieta equilibrada y personalizada”, afirma. El vivir en una sociedad moderna, con estilos que en muchos casos están bastante alejados de aquellos hábitos más conectados con la naturaleza, hacen que no siempre sea sencillo conseguir una ingesta óptima de todos los nutrientes únicamente a través de la alimentación. “Ahí es donde los nutracénicos y la suplementación, utilizados de manera responsable y con criterio profesional, pueden tener un papel interesante”, indica Tzeitel Calle.
El glutatión, un aliado del equilibrio antioxidante
En este contexto de vuelta a la rutina, el interés por la suplementación también ha evolucionado hacia fórmulas que buscan apoyar procesos fisiológicos concretos. Es el caso del glutatión, una molécula presente de forma natural en el organismo y considerada uno de los principales sistemas antioxidantes endógenos, que participa en el mantenimiento del equilibrio redox y en distintos procesos relacionados con la función celular.
A diferencia de algunas de las tendencias más recientes vinculadas al bienestar, el glutatión no es una molécula nueva para la ciencia. Su papel en el organismo se estudia desde hace décadas y, en los últimos años, ha despertado un creciente interés también en el ámbito de la nutrición y los nutracénicos.
El organismo puede sintetizar glutatión a partir de tres aminoácidos: cisteína, glicina y glutamato. En este proceso, la disponibilidad de cisteína puede adquirir especial relevancia, por lo que una de las vías de investigación y desarrollo dentro de la suplementación nutricional se centra precisamente en proporcionar al organismo los precursores necesarios para su síntesis.
Para Tzeitel Calle, este enfoque resulta especialmente interesante porque permite entender la suplementación desde una perspectiva más amplia. “Cuando hablamos de nutracéutica, no deberíamos pensar únicamente en una molécula aislada. Hay que entender las rutas metabólicas, las posibles sinergias entre nutrientes y, sobre todo, valorar qué necesita realmente cada persona”, explica.
De hecho, el objetivo de una estrategia nutricional personalizada no debería ser añadir suplementos de forma indiscriminada, sino identificar posibles necesidades y valorar, cuando corresponda, qué herramientas pueden contribuir a cubrirlas. “Como nutricionistas, buscamos entender dónde puede estar el desequilibrio y cuál es el eslabón que está faltando en la estrategia nutricional de cada persona. En ocasiones, ese eslabón puede complementarse mediante una suplementación adecuada”, señala.
En paralelo, el mercado de los nutracénicos ha desarrollado distintas fórmulas orientadas a aportar precursores del glutatión, entre ellas Immunocal, que se incorpora a este ámbito como una opción basada en el aporte de estos nutrientes. Su utilización, como ocurre con cualquier estrategia de suplementación, debe enmarcarse en las necesidades y características de cada persona.
Así, el interés por el glutatión encaja con una tendencia más amplia en nutrición: pasar de la búsqueda de soluciones universales a estrategias cada vez más personalizadas, en las que alimentación, estilo de vida y, cuando sea necesario, suplementación puedan complementarse de forma coherente y con criterio profesional.
“La nutrición del siglo XXI tiene que ser capaz de combinar lo mejor de nuestra alimentación tradicional con las herramientas que nos ofrece la ciencia y la nutrición moderna, siempre desde la personalización, la evidencia y la seguridad”, concluye la especialista.
La proteína es mucho más que un número de gramos
Sobre las “tendencias” en torno a los superalimentos, los alimentos proteicos y los suplementos, la especialista indica que “algunas de ellas responden a necesidades nutricionales reales, pero el mercado las ha convertido rápidamente en una categoría de consumo y, en algunos casos, en una moda”. Al respecto, advierte que “debemos alejarnos de los mensajes absolutos del tipo “esto es bueno para todos” o “esto es malo para todos” y avanzar hacia una nutrición mucho más personalizada.
En relación a los alimentos proteicos, Tzeitel Calle explica que “la proteína es mucho más que un número de gramos”. La experta apunta que es importante saber de dónde procede, cuál es su perfil de aminoácidos, qué cantidad puede digerir y utilizar realmente el organismo y cómo encaja dentro de la alimentación global de esa persona. En este sentido, es importante tener en cuenta la biodisponibilidad. Según explica Tzeitel Calle, “no todo lo que consumimos se absorbe o se utiliza de la misma manera. La calidad de la fuente, la digestibilidad, la matriz alimentaria y la combinación con otros nutrientes pueden influir en cuánto de ese nutriente está realmente disponible para nuestro organismo”, aclara.
Con los “superalimentos” ocurre algo parecido. “No existe un alimento mágico que compense una alimentación desequilibrada”, asegura. Muchos de estos alimentos pueden ser perfectamente interesantes y nutritivos, pero lo realmente importante, recuerda, es la variedad y la calidad del patrón alimentario en su conjunto.
Sobre la tendencia hacia dietas más vegetales, la experta explica que una alimentación vegetal bien planificada puede ser perfectamente adecuada, pero cuando una persona elimina o reduce de manera importante determinados alimentos sin saber cómo sustituir correctamente sus nutrientes, sí puede aparecer un desequilibrio en su ingesta de proteína o de determinados aminoácidos y micronutrientes.
