Home Bienestar Garrapatas y cambio climático: tras los paseos, revisa bien a tu perro

Garrapatas y cambio climático: tras los paseos, revisa bien a tu perro

por Redacción Consejos

El cambio climático multiplica la amenaza de garrapatas, que afectan sobre todo a las razas de pelo largo, como el Pastor Alemán o el Golden Retriever, cuya densidad de pelaje dificulta su detección y eliminación. La Real Sociedad Canina de España (RSCE) recomienda extremar la prevención ante un problema que ya no es estacional y alerta de su posible impacto en la salud pública

Desde la Comisión Científica de la Real Sociedad Canina de España advierten que los inviernos más suaves y los veranos cada vez más largos han favorecido la proliferación de garrapatas, unos parásitos arácnidos que se alimentan de la sangre de los animales, pudiendo transmitirles infecciones que comprometan su sistema inmunológico y provocarles desde irritaciones cutáneas hasta patologías graves. Los síntomas que produce en el perro son fiebre, pérdida de apetito, letargo, cojera o inflamación articular.

La presencia de estos parásitos es especialmente alta en zonas verdes y rurales, donde los perros de caza o los que pasan más tiempo al aire libre corren mayor riesgo de infestación. Las razas de pelo largo, como el Pastor Alemán o el Golden Retriever, también son más vulnerables, ya que la densidad del pelaje dificulta su detección y eliminación.

Crece la preocupación por las zoonosis

A ello se añade el riesgo potencial que supone para los humanos la transmisión de enfermedades, lo que se conoce como zoonosis. Es el caso de la llamada Enfermedad de Lyme, una infección bacteriana que se contrae por la picadura de una garrapata infectada y que, al transmitirse a los humanos, provoca un sarpullido en la piel, fiebre, dolor de cabeza y fatiga. Las consecuencias de la enfermedad de Lyme no tratada o crónica incluyen artritis grave, problemas neurológicos como parálisis facial, dolores de cabeza, confusión y pérdida de memoria y complicaciones cardíacas como latidos irregulares o bloqueo cardíaco. Si la infección no se controla, puede causar daños permanentes en las articulaciones, el corazón y el sistema nervioso, llevando a síntomas persistentes como cansancio crónico y dolor corporal. 

¿Cómo eliminarla?

Utilizando unas pinzas, agarrar la garrapata lo más cerca posible de la piel y tirar hacia arriba, en línea recta y con un movimiento suave y constante y sin darle tirones bruscos. Es importante eliminar la garrapata en una sola pieza, ya que si se rompe y parte de la garrapata permanece en la piel, puede ser peligroso. A continuación, hay que limpiar a fondo el área de la picadura y las manos con alcohol o agua y jabón, desechando la garrapata en alcohol o quemándola.

Prevenir antes que curar

Para evitar este escenario, la RSCE recomienda mantener una rutina preventiva durante todo el año, que incluya:

  1. El uso regular de collares o pipetas antiparasitarias.
  2. Revisiones tras los paseos en zonas de riesgo.
  3. Consultas veterinarias periódicas. 
  4. También aconseja reforzar la higiene en el hogar, aspirando sofás y alfombras y lavando la cama del perro a más de 60 °C.
  5. Mantener los jardines limpios que puedan servir de refugio a estos arácnidos.
  6. Antes de viajar a zonas rurales, costeras o al extranjero, reforzar la protección, ya que el veterinario puede recomendar combinaciones de productos según el destino. 

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