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Órtesis de farmacia: cuándo y cómo usarlas

por Paula Rivero

Las muñequeras, rodilleras o tobilleras de farmacia pueden ser herramientas valiosas en muchas situaciones. Sin embargo, no siempre son la solución a todos los problemas y, en ocasiones, pueden producir más perjuicio que beneficio. ¿Cuándo es realmente necesario emplear una órtesis?

Igual que en el mundo del cine hay actores que todos conocemos, en el “Hollywood ortopédico” también hay tres famosas estrellas a las que queremos acudir rápidamente sin pararnos a pensar mucho en el tipo de lesión a la que nos enfrentemos: son las muñequeras, las rodilleras y las tobilleras, conocidas como órtesis compresivas sencillas sin férulas, que se colocan externamente en una zona del cuerpo para corregir o ayudar en el proceso de curación de afectaciones en el aparato locomotor. Su principal función es sostener, alinear y corregir deformidades para facilitar la ejecución de movimientos. 

Lo primero, identificar y reconocer la lesión 

A menudo, sentir un dolor y asociarlo a un golpe o a un exceso en el deporte e inmediatamente echar mano de una órtesis, es todo uno. Sin embargo, la cosa no es tan sencilla, ya que existen diferentes tipos de muñequeras, tobilleras o rodilleras, y sus indicaciones son distintas según sea la lesión que se haya producido. Por tanto, lo más importante es identificar primero qué tipo de lesión tengo, ya que no tiene el mismo tratamiento un síndrome de túnel carpiano (aplastamiento de un nervio que va por el centro de la muñeca) que una rizartrosis de pulgar (desgaste de las estructuras de la base del pulgar). 

¿Qué tipos de órtesis existen?

  1. Las órtesis se pueden clasificar en distintos grupos, según la zona en la que se tiene que colocar: mano, muñeca, rodilla, tobillo, abdomen, codo, hombro, etc.
  2. Según la función que desempeñan: correctivas de deformidades, de soporte/estabilización, inmovilización, sustitutivas de una parte del cuerpo, etc.
  3. Según la rigidez: blandas, rígidas o semirrígidas.
  4. Según permitan el movimiento o no: activas o pasivas.
  5. Según el material de fabricación: metales como el aluminio o acero, cerámica, termoplástico, neopreno, tejidos elásticos compresivos, nylon, etc. 

La farmacia, una solución temporal 

Ante una lesión leve reciente, acudir a la farmacia puede suponer una solución temporal hasta que el médico diga exactamente qué ocurre ahí. No hay que olvidar que el uso inadecuado de este tipo de dispositivos puede debilitar los músculos y/o retrasar la recuperación de una lesión por no “haber ido directamente al grano”. O incluso pueden generar dependencia psicológica si se emplean más tiempo del necesario ya que, a la hora de dejar de utilizarla, podemos sentir “inseguridad”.  

Sin embargo, aunque lo más idóneo es acudir a un médico especialista para que realice un correcto diagnóstico de la lesión y para descartar situaciones más graves, cuando se trata de lesiones leves, desde la farmacia podemos dar soluciones temporales en caso de: 

  1. Torceduras o golpes leves que permiten el movimiento con una leve molestia.
  2. Fase inicial de un esguince leve (grado 1).
  3. Dolor cuya intensidad haya bajado en las primeras 24 horas y haya ido remitiendo progresivamente. 

Incompatibilidades que exigen una intervención médica

  1. Si el paciente está bajo algún tratamiento farmacológico que pueda ser incompatible con el uso de una órtesis, estas no deben usarse. Por ejemplo, no es recomendable el uso de una tobillera compresiva en una persona adulta con problemas graves de coagulación o con edemas localizados sin consulta médica previa. 
  2. También es incompatible en el caso de pacientes que sigan algún tipo de tratamiento farmacológico crónico con diuréticos, anticoagulantes, antiagregantes plaquetarios, algunos antihipertensivos, antidiabéticos o corticoides, entre otros.  
  3. Otras situaciones de incompatibilidad son: sospecha de fractura, dolor moderado o intenso que no remite, sospecha de esguince grave (II o III), presencia de edema y/o inflamación moderada/severa y en pacientes en proceso de recuperación postoperatoria o fractura.

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