Vareniclina y Bupropión: cómo se recetarán, en 7 claves

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Vareniclina y bupropión

Si eres un fumador arrepentido, estás de enhorabuena. A partir del 1 de enero, Sanidad financia dos medicamentos para dejar de fumar: vareniclina y bupropion. La condición para ser candidatos: tener “voluntad real” de dejar de fumar, haber hecho un intento en el último año, fumar 10 cigarrillos o más al día y tener un alto nivel de dependencia.

Dos medicamentos para dejar de fumar serán financiados a partir del 1 de enero por el SNS. Tras los últimos acuerdos alcanzados en la Comisión Interministerial de Precios de Medicamentos del Ministerio de Sanidad a finales de año, la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo anunciaba que a partir del año 2020 van a estar disponibles en la prestación farmacéutica dos medicamentos para dejar de fumar: bupropion y vareniclina (registrada con el nombre de Champix y que hasta la fecha únicamente estaba financiado en Navarra). Se estima que ambos fármacos pueden beneficiar a alrededor de 83.800 personas con un impacto presupuestario estimado de 7,9 millones de euros el primer año.

Voluntad “real”

Tener “voluntad real” de dejar de fumar será un “requisito” para que la Seguridad Social financie el tratamiento. Esto quiere decir que los pacientes deberán tener “motivación expresa” de dejar de fumar, con al menos un intento de cesación tabáquica “que se pueda constatar” en el último año. Además, solo se incluirá a personas que fumen 10 cigarrillos o más al día, y que tengan un nivel de dependencia nivel 7 calificado por el test de Fagerström, que mide la adicción a la nicotina.

Vareniclina

Según explica Iván Espada, farmacéutico colaborador del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), la vareniclina actúa en nuestro cerebro de forma similar a como lo hace la nicotina, simulando sus efectos y disminuyendo el nerviosismo y la ansiedad que pueden aparecer en personas que están intentando dejar de fumar. Igualmente se ha comprobado que la vareniclina se opone a los efectos gratificantes del tabaco, por lo que va a favorecer la disminución de la dependencia y a aliviar el síndrome de abstinencia. Se trata de un medicamento que necesita receta para su dispensación en la farmacia y cuya dosis debe aumentarse de forma gradual.

Al contrario de otros tratamientos como pueden ser los parches de nicotina, vareniclina se empieza a utilizar antes de abandonar el tabaco. Es muy importante seleccionar cuidadosamente el día que vas a dejar de fumar y comenzar a tomar vareniclina 1 o 2 semanas antes de dejarlo. Durante los tres primeros días de tratamiento, se aconseja administrar un comprimido diario de 0.5 mg, Preferiblemente por la mañana, y a continuación, entre los días 4 y 7, aumentar la dosis a un comprimido de 0.5 mg dos veces al día, por la mañana y por la noche. Finalmente, a partir de la segunda semana de tratamiento y hasta su finalización, debe tomarse un comprimido de 1 mg dos veces al día. El tratamiento tiene una duración habitual de 12 semanas que en casos excepcionales se podría prolongar 24 semanas.

En general, la vareniclina es un medicamento muy bien tolerado y las reacciones adversas normalmente se reducen a síntomas como náuseas, insomnio o dolor de cabeza. Aunque la depresión no es típica de la vareniclina, es recomendable consultar con el médico o farmacéutico si se producen síntomas como cambios de humor, irritabilidad o cualquier otro síntoma de depresión. Continuar con el tratamiento hasta 12 semanas multiplica por 11 las probabilidades de dejar de fumar de manera exitosa. Champix costará entre 80 y 86 euros dependiendo del tipo de tratamiento, y solo podrá ser recetado a los pacientes una vez al año.

Bupropion: también para la depresión mayor

El otro medicamento que financiará la Seguridad Social, bupropion, ya se financia para el tratamiento de la depresión mayor. Se trata de un antidepresivo que actúa sobre las estructuras cerebrales donde se produce la adicción, consiguiendo reducir los síntomas del síndrome de abstinencia y el deseo de fumar. Aunque es menos eficaz que la vareniclina, habrá algunos pacientes que no puedan tomar esta última, por lo que el médico será el encargado de decidir recetar un fármaco u otro. Al igual que la vareniclina, se recetará a pacientes que estén incluidos en un programa de apoyo individual y/o grupal y tengan una motivación expresa de dejar de fumar con, al menos, un intento en el último año, que fumen 10 cigarrillos o más al día y tengan un alto nivel de dependencia. Este medicamento puede producir efectos secundarios como boca seca y problemas para dormir. En el caso de que se produzcan cambios en el comportamiento (hostilidad, agitación, estado de ánimo deprimido, pensamientos suicidas…), hay que dejar de tomar el medicamento inmediatamente. Se presenta en forma de comprimidos y la duración del tratamiento suele oscilar entre las 7 y las 9 semanas. El coste del tratamiento al día será de aproximadamente 0,66 euros por persona, algo más bajo que la vareniclina, estipulado en 2,9 euros.

Cómo se recetarán, en 7 claves

• En ambos casos, el SNS financiará UN INTENTO POR PACIENTE para dejar de fumar.
• Los beneficiarios deben estar incluidos en un programa de apoyo (individual y/o grupal) contra el tabaco que esté implementado en su comunidad autónoma, INGESA o mutua. Estos programas de deshabituación tabáquica forman parte de una estrategia integral para disminuir el consumo del tabaco en España impulsado por la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del SNS.
• El tratamiento sólo será prescrito por médicos de los programas de deshabituación.
• Cada prescripción se realizará por un envase, lo que equivale a un mes de tratamiento. Antes de la siguiente receta, los médicos valorarán la evolución de la efectividad del tratamiento con carácter previo a la emisión de la siguiente receta.
• Como ocurre en el resto de medicamentos, su precio se revisará anualmente para “asegurar que se encuentran en los parámetros establecidos legalmente, y en caso contrario, proceder a su adecuación mediante la rebaja correspondiente”.
• El papel reforzado que jugará el farmacéutico en la dispensación y seguimiento farmacoterapéutico lo convierte en el agente más idóneo para el control de las personas que desean abandonar el hábito tabáquico, por su cercanía, accesibilidad y relación de confianza.

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