Home Bienestar Imanol Arias: “No tengo cirugías, pero he desarrollado mi propia forma de entender la vida”

Imanol Arias: “No tengo cirugías, pero he desarrollado mi propia forma de entender la vida”

El actor regresa a los escenarios con la comedia "Mejor no Decirlo", junto a María Barranco.

por Redacción Consejos
imanol arias

A sus 69 años, Imanol Arias sigue siendo una figura fundamental del panorama artístico español. Desde su papel en Anillos de Oro hasta su inolvidable Antonio Alcántara en Cuéntame cómo pasó, ha formado parte de la vida de varias generaciones de espectadores. Actor de cine, televisión y teatro, es también un hombre que ha aprendido a reinventarse, y ahora regresa a los escenarios con la comedia «Mejor no Decirlo», escrita por Salomé Lelouch, dirigida por Claudio Tolcachir, y con producción de Pablo Kompel y Pentación Espectáculos. Lo acompaña en escena nada menos que María Barranco, en su primer trabajo conjunto. 
De sus muchos reconocimientos destacan, entre otros, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes de España, la Concha de Plata al Mejor Actor en el Festival de Cine de San Sebastián, Premio Latino de Oro al Mejor Actor Iberoamericano, 9 TP de Oro al mejor actor de televisión o 5 Fotogramas de Plata al mejor actor. Fuera de España, 2 Premios A.C.E. (Críticos de Nueva York) y Mejor Actor revelación en el Festival de Berlín.
Nos recibe con esa mezcla de serenidad y carisma que lo caracteriza. Le brillan los ojos cuando habla de teatro, pero también se detiene con calma cuando se tocan temas como la salud emocional, la madurez y el aprendizaje que trae el paso del tiempo.

¿Imanol, qué le atrajo de “Mejor no Decirlo”?

La propuesta viene de un teatro en Buenos Aires, en el que yo estuve un año. Es una ciudad en la que empecé a trabajar hace 40 años y a la que he tenido mucho cariño siempre. Si hay un sitio que me ha sorprendido es ese. La actriz que había hecho esa adaptación es maravillosa, Mercedes Morán. Nos conocíamos de siempre, pero no habíamos podido trabajar juntos. Me propuso esta obra y me apetecía mucho estar allí. Por eso acepté la propuesta. Es una obra deliciosa, de la que se puede decir humor con palabras, ensamblando frases, creando situaciones de la vida cotidiana, desde un lado más inteligente. Solo en Buenos Aires entraron 97.000 espectadores a verla y pensé ¿y si la intento producir en España? Me hacía mucha ilusión poder estar de nuevo aquí y poder estar un año entero de gira: Barcelona, Valencia, Zaragoza…Se ha representado en Uruguay, Chile y Paraguay…En cada sitio donde ha estado no cambia la obra, sino la luz y el hacerla con alguien con brillo.

Esta historia habla de silencios y verdades, ¿con qué mensaje se queda?

Con que hay que contar siempre la verdad y, eso sí, saber cómo hacerlo. Contar es un arte. Se puede esperar al viernes, al informe semanal, a la revista mensual… Habla de la forma en que las palabras nos transforman, en un momento en el que estamos transformados por la multi imagen, porque todo se fracciona.

El teatro es salud…. 

El teatro lleva 4.500 años esperando a ver si alguien le da la carta de defunción y aún sigue muy vivo. Es de las pocas cosas, junto con los conciertos, en las que un grupo de personas se reúnen para escuchar algo y todas lo ven de manera diferente. Haciendo lo mismo, ven y aprenden algo diferente. 

Lleva décadas de trayectoria, ¿cómo elige sus proyectos ahora?

En cada etapa hay circunstancias diferentes. Incluso alguien que haya tenido mucha suerte, como yo, solo ha tenido una o dos importantes en la que haya podido tomar decisiones sobre ellas. Hay veces que optas por un proyecto frente a otro, pero no todos tienen éxito, y de aquellas obras que no se olvidan, te quedan con dos. La capacidad de elección depende también de la capacidad que tengas de vivir en la incertidumbre. Si eres capaz de eso no trabajas más de lo que necesitas y, cuando llegas a mi edad, incluso te llegas a plantear: Tengo la enorme fortuna de haber dedicado toda mi vida a lo que me gustaba y pertenezco al 0.7 % al que le ha ido realmente bien… Entonces digo ¿ha merecido la pena lo que he dejado de hacer y vivir, el tiempo que me ha quitado de otras cosas? Ahora opto por hacer lo que quiero, pero que me deje mucho tiempo. Pero precisamente el saber que a las 7 de la tarde tengo que tener el mejor momento del día en una función, hace que desde que me levanto a las 5 aproveche mejor el tiempo y medito, corro, leo, cocino, amo… todo eso me da una enorme posibilidad de tiempo.

¿Cómo cuida hoy su salud, su energía para seguir actuando?

Tengo muchas rutinas. Nunca he tenido enfermedades crónicas, salvo el Helicobacter pylori, que me afectó desde pequeño. Por eso, comía con mucho cuidado, y curiosamente, gracias a ello, empecé a disfrutar realmente de la comida. A partir de ahí entendí que había muchas formas de cuidarse. Tampoco me he hecho cirugías, pero he desarrollado mi propia forma de entender la vida. Por ejemplo, descubrí la medicina ortomolecular, que te permite conocer tus niveles estables y ver qué necesita tu cuerpo realmente. Así, aprendí que la vitamina C pura puede ser maravillosa, o qué tipo de magnesio es mejor tomar… todo según tu perfil personal, no por moda. Además, ahora también hago fuerza —entreno— porque descubrí que tiene un impacto muy positivo en el cerebro. Por otro lado, en otra época, la medicina y la farmacopea funcionaban muy bien como sistema de asistencia, porque lo que la sociedad necesitaba era gente que trabajara manualmente. Por lo tanto, todos tenían que estar sanos. Hoy en día es distinto: alguien puede pesar 120 kilos y ser una de las personas más eficaces en diseño, por ejemplo. La relación entre cuerpo, salud y productividad ha cambiado. Con eso, la farmacopea ha pasado de ser una herramienta preventiva a convertirse en un remedio para el dolor. Y como eso ya no basta, ha surgido todo un mundo de suplementos. Yo, de hecho, soy el rey de los suplementos: tomo 18 al día (entre risas).

Y qué le ha enseñado su oficio a la hora de cuidarse

En general, este oficio, el de actor, puede ser muy traicionero si no aprendes a convivir con él con el tiempo. ¿Sabes? Una persona muy importante del mundo farmacéutico me dijo una vez que el futuro girará en torno a dos grandes temas que debemos resolver: la alimentación y el entretenimiento. Pero esas dos palabras tienen truco. Alimentación no es solo comer: también incluye todo lo que la industria farmacéutica puede aportar, que será clave para nuestra salud. Y, al mismo tiempo, aún hay millones de personas que siguen pasando hambre. Entretenimiento, por otro lado, no son solo películas o series. Hoy también son las pantallas, que nos exponen a un pensamiento único. Nos ofrecen muchas cosas, pero en el fondo buscan robarnos dos: nuestros datos y nuestro tiempo. Y para mí, ahora, mi gran medicina es el tiempo. Eso es lo que más cuido.

¿Cómo cuida de la salud emocional un actor que ha vivido tantas vidas a través de sus personajes?

La salud es muy sostenible. Yo hago los personajes desde los zapatos, los creo desde cómo se calzan. Ahora he hecho para Netflix un trabajo de un personaje que sale de la cárcel después de 20 años, un bombero psicópata de nivel 1. Ha sido muy interesante hablar con psiquiatras de todo eso. Durante el rodaje ha habido una transformación en mí, pero no he tenido ni que beber ni nada de eso. Entender los mecanismos es muy atractivo. Enfrentarte a muchas presiones cuando eres joven es tener mucha suerte. Ser rebelde cuando eres joven es necesario y aprendes de las equivocaciones. Yo ahora vivo en la rebeldía de la madurez, que es que no te puedes equivocar porque lo sabes todo (entre risas). Es mucho menos activista, pero no dejo de tener mis ideas y soy muy curioso, porque me he tenido que formarme en la vida por mí mismo.

¿Algún consejo que le haya dado el farmacéutico?

A mí el farmacéutico me da consejos continuamente. El último: había una prenda que se había teñido en Argentina, que me daba una alergia tremenda, pero cuando fui al médico nadie sabía decirme nada, aunque me descartaron cosas graves. Cuando dejé de hacer la función allí y de ponerme la prenda, se fue. Pero ahora de nuevo ha llegado la ropa y me ha vuelto. Al descubrirlo, en la farmacia me han dado un antihistamínico y una crema que me alivia. Ese ha sido el último gran consejo que me ha dado el farmacéutico.

PARA CONOCERLE MEJOR:

¿Es feliz? Trabajo mucho para ser feliz.

¿Un libro de cabecera? Mi libro de cabecera siempre es lo último que estoy haciendo. No tengo especiales.

¿Cuál ha sido el mejor consejo que le han dado?  Ocúpate de ti y sé feliz porque la vida pasa muy rápido.

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