Botiquín de vacaciones, ¡actualízalo!

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Cuando llega la hora de hacer las maletas, a menudo “echamos mano” del mismo botiquín de un año para otro. Sin embargo, aunque es raro que un medicamento caducado pueda resultar tóxico, pueden perder toda su efectividad, sobre todo en el caso de medicamentos menos estables, como los colirios y/o jarabes reconstituidos. No te confíes y cada año ¡pásale revista!

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de componer un botiquín es la fecha de caducidad. Esta indica el fin del periodo durante el cual se garantiza su eficacia y su seguridad, siempre que se haya almacenado en condiciones adecuadas de temperatura, luz y humedad. Aunque pueda parecer que no, una vez sobrepasada, los medicamentos, e incluso la crema solar, pierden eficacia y dejar de servir a su cometido. Por este motivo cada medicamento presenta una fecha de caducidad diferente, que puede oscilar entre los 12 y los 60 meses. Según explican en la web de la Generalitat de Cataluña, a partir de información elaborada con la participación del Consejo Consultivo de Pacientes de esta comunidad, es el laboratorio fabricante el que determina la fecha de caducidad a partir de los resultados de estudios llamados de estabilidad, que someten a los medicamentos a condiciones ambientales extremas durante 6-12 meses.

¡Pon tu botiquín de vacaciones a salvo!

  1. En lugar fresco y seco. Los expertos recomiendan almacenar los medicamentos en un lugar fresco y seco, fuera de la luz directa del sol, y en el caso de algunos tipos de medicamentos como las vacunas o las insulinas, seguir las instrucciones concretas de mantenerlos en la nevera.
  2. Mantenlo en orden y siempre fuera del alcance de los niños.
  3. Revisa la fecha de caducidad. En general, los medicamentos sólidos, como los comprimidos o las cápsulas, son los más estables. Las formas líquidas como los jarabes, especialmente los reconstituidos, los colirios o los inyectables presentan más problemas de estabilidad. Nunca debe inyectarse una solución turbia, esté o no caducada.
  4. Especial cuidado hay que tener con no sobrepasar nunca la fecha de caducidad de aquellos medicamentos esenciales para el tratamiento de enfermedades crónicas como la insulina para la diabetes o los inhaladores de rescate para el asma. Igualmente hay que revisar periódicamente la fecha de los medicamentos que, aunque no se usan a diario, son esenciales en una emergencia médica, como la nitroglicerina para la angina de pecho o los medicamentos empleados para el choque anafiláctico (reacción alérgica súbita y grave).
  5. Además, deben respetarse las condiciones de uso que tienen algunos medicamentos, como los colirios o los jarabes reconstituidos, una vez se ha abierto el envase.

Que un medicamento preserve su eficacia una vez caducado depende de varios factores como el tipo de principio activo, la presencia de conservantes, las fluctuaciones de temperatura, la luz y la humedad.

El “pack básico”

Carlos Fernández Moriano, farmacéutico colaborador del CGCOF, nos orienta a la hora de organizar nuestro botiquín de verano y nos recuerda que, en términos generales, no necesita de cambios sustanciales frente al coronavirus, a excepción de las mascarillas, guantes y geles hidroalcohólicos. Esto es lo que nunca debe faltar:

  • Medicamentos para bajar la fiebre (antitérmicos como el paracetamol y anfiinflamatorios como el ibuprofeno).
  • Antidiarreicos y sueros de rehidratación oral.
  • Sueros orales para ojos y nariz.
  • Material básico para curar heridas leves como gasas, algodón, apósitos, antiséptico, tiritas, vendas, esparadrapo y suero fisiológico.
  • Alcohol sanitario.
  • Tijeras.
  • Termómetro.
  • Antiácidos.
  • Pomadas para quemaduras.
  • Mascarillas y guantes protectores.
  • Jabón y/o soluciones hidroalcohólicas. Es importante saber que si vas a la playa no debe usarse gel con hidroalcohol, ya que puede provocar quemaduras en la piel.

Curar una herida, así de fácil

*Por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (ANEFP).

  1. Si la herida sangra, el primer paso es detener la hemorragia presionando una gasa sobre la lesión.
  2. Una vez que la herida deja de sangrar, debemos limpiarla, con agua y jabón suave, desde el centro hasta los bordes.
  3. Si la herida tiene cierta profundidad, es recomendable limpiarla con suero fisiológico y siguiendo el mismo procedimiento.
  4. Una vez que la herida está limpia debemos aplicar un producto antiséptico (agua oxigenada, alcohol, povidona yodada, soluciones de mercurocromo y preparados a base de clorhexidina) para evitar que se infecte.
  5. Para proteger la herida y evitar que vuelva a abrirse e infectarse, la cubriremos con un apósito. Para magulladuras y roces producidos por caídas (muy habituales en niños), es mejor cubrirlos con apósitos con hidrocoloides, que evitan la infección, reducen los tiempos de cicatrización y permiten el baño.
  6. En el caso de los hematomas, lo más adecuado es, después de la contusión, mojar la zona afectada con agua fría y aplicar después un gel o pomada que favorezca la circulación de la sangre y la reabsorción del hematoma.
  7. Ante una quemadura leve es recomendable enfriar la piel bajo el grifo de agua fría durante 15 minutos y, posteriormente, desinfectarla con un antiséptico, preferiblemente en forma de gel, para que refresque la lesión.

Picaduras de insectos y medusas

Las picaduras de insectos más comunes en verano son de mosquitos, avispas y abejas, garrapatas, arañas, chinches y pulgas. “En general, ante una picadura de cualquier insecto basta con aplicar frío local o algún preparado tópico frente al picor disponible en farmacias. Si es una picadura de abeja y el aguijón es visible y accesible, se recomienda retirarlo con unas pinzas. Si el picor es muy intenso o hay muchas lesiones, se puede tomar algún jarabe antihistamínico para tratar de calmar el picor, siempre bajo prescripción médica”, explica el doctor Antonio Conejo, pediatra responsable del servicio de pediatría del Hospital Vithas Xanit Internacional.

El experto explica, además, que en el caso de picaduras de garrapata en que el artrópodo siga fijado a la piel, es recomendable acudir a urgencias para su retirada, ya que si se realiza de forma incorrecta puede quedarse la cabeza adherida a la piel, lo que dificultará su posterior extracción. “También es recomendable acudir a urgencias cuando la tumefacción siga aumentando después de varias horas, sobre todo en zonas como la cara o los labios, y, especialmente, cuando aparezcan signos de posible alergia a la picadura (principalmente en caso de abejas y avispas): picor en los ojos, enrojecimiento generalizado del cuerpo, hinchazón de labios y/o párpados, dificultad para respirar, etc. En los casos de alergia a estos insectos, el deterioro clínico puede ser muy rápido, por lo que es capital una valoración urgente y, en el caso de personas alérgicas ya diagnosticadas, la administración rápida de adrenalina por parte de los familiares si disponen de ella”, matiza el especialista.

Las picaduras de medusas también son frecuentes en verano si vamos a la playa. Si sufrimos una es importante no rascar ni frotar la zona afectada, lavar con agua del mar (nunca con agua dulce), quitar los restos de animal adheridos a la piel con unas pinzas o algún trozo de plástico duro y aplicar frío durante al menos 15 minutos para calmar el dolor (si se usa hielo, no debe aplicarse directamente sobre la piel). “A veces puede quedar una herida abierta que puede infectarse en los siguientes días, por lo que es importante limpiarla con antiséptico de forma diaria. Si la lesión es muy extensa, se acompaña de sintomatología general o existe mucha inflamación y afectación local, se recomienda acudir a Urgencias para su valoración”, finaliza el doctor Antonio Conejo.

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