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¿Te imaginas tener un fuerte dolor de cabeza y no poder quitártelo con nada? En el 20% de los casos la cefalea en racimos se cronifica, aumentando la posibilidad de que los pacientes se vuelvan refractarios a los fármacos.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), en España, unas 47.000 personas padecen cefalea en racimos, el tipo de cefalea trigémino-autonómica más común y una de las cefaleas primarias más invalidantes por la alta gravedad de las crisis de dolor de cabeza que la caracterizan. Puede comenzar a cualquier edad, aunque es más frecuente en individuos entre la tercera o cuarta década de la vida, y predomina en varones. Y aunque no se trata de una enfermedad hereditaria, en al menos un 7% de los casos existe historia familiar previa.

Un perfil muy característico

Según explica la doctora Sonia Santos, coordinadora del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN),la cefalea en racimos se caracteriza por los siguientes aspectos:

  • El dolor se inicia rápidamente.
  • Es de gran intensidad.
  • Generalmente se concentra alrededor del ojo o la sien, de forma unilateral.
  • Además, el dolor suele ir acompañado de síntomas oculares, como enrojecimiento, lagrimeo, síntomas nasales, como congestión o secreción, y típicamente de agitación e inquietud motora.
  • Asimismo, la cefalea en racimos también se caracteriza por crisis que se presentan con una sorprendente puntualidad, con un predominio vespertino y/o nocturno (en el 73% de los casos).

Carácter cíclico

El carácter cíclico de esta enfermedad, en la que los pacientes alternan periodos sintomáticos y asintomáticos, hace que en muchas ocasiones no se consulten estos síntomas. En la cefalea en racimos, los ataques (aunque extremadamente dolorosos) tienen una duración relativamente breve (de 15 a 180 minutos) y suelen ir acompañados de periodos de remisión que pueden durar varios meses. Solo en las formas crónicas de la enfermedad este periodo de remisión es inferior al mes.

De hecho, según señala la doctora Santos, a pesar de ser una entidad fácilmente reconocible, es un tipo de dolor de cabeza infradiagnosticado e infratratado y el 57% de los pacientes ha recibido un diagnóstico erróneo sobre su enfermedad. Actualmente la demora diagnóstica de la cefalea en racimos desde el inicio de los síntomas es cercana a los 5 años.

Por qué se cronifica

Aunque no están claros los mecanismos de cronificación de la cefalea en racimos, en el 20% de los casos esta cefalea se cronifica, y ello condiciona una importante discapacidad, así como una menor respuesta a los fármacos preventivos. “Para una gran mayoría de pacientes existen diferentes tratamientos farmacológicos sintomáticos y preventivos y de eficacia demostrada. El problema es que, si no se mejora el diagnóstico de la enfermedad, difícilmente los pacientes podrán acceder a ellos. Un estudio que realizamos hace dos años señalaba que el 53% de los pacientes nunca había recibido el tratamiento preventivo de referencia y que casi el 40% nunca había accedido a la oxigenoterapia, un tratamiento que ha demostrado ser eficaz para más de 83% de los pacientes”, comenta la doctora Sonia Santos.

Tratamiento en episodios de dolor agudo

*Por la Asociación Española de Migrañas y Cefalea (AEMICE).

  • En episodios de dolor agudo el médico indicará analgésicos y AINES (Antiinflamatorios no esteroideos): aspirina, paracetamol, prednisona…
  • Triptanes, como el Sumatriptán y Zolmitriptán, han demostrado una gran eficacia. Actúan de una forma más específica que los analgésicos y AINES.
  • Inhalación de oxígeno al 100%, es decir, puro, que resulta muy útil sobre todo para cefaleas frecuentes que ocurran durante la noche.
  • Melatonina

Tratamiento preventivo

*Por la Asociación Española de Migrañas y Cefalea (AEMICE).

Para prevenir su aparición y reducir la intensidad del dolor te recomendará iniciar un tratamiento preventivo.Se pueden emplear los siguientes fármacos:

  • Corticoides, como prednisona.
  • Betabloqueantes, como el atenolol.
  • Calcioantagonistas, como el verapamilo.
  • Agentes anticonvulsivantes, como el topiramato.
  • Carbonato de litio.
  • En algunos casos, pueden ser de ayuda las terapias complementarias.

El estrés, el resplandor o brillo intenso de la luz, el consumo de alcohol, cafeína y tabaco, así como los cambios en el patrón de sueño o en la alimentación puede precipitar los episodios de cefalea en racimos.

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