La ansiedad actúa estimulando la activación del sistema nervioso y provocando un estímulo de broncoconstricción reflejo y la aparición de tos, sibilancias, etc. Los expertos de la SEPAR recuerdan que, aunque en ningún caso la ansiedad causa asma, sí puede exacerbar sus síntomas, por lo que reducir los niveles de estrés puede ser determinante para la persona asmática.

Una persona diagnosticada de asma podría presentar un empeoramiento de los síntomas si se encuentra en un estado de ansiedad o sufriendo crisis de ansiedad recurrentes. De hecho, la ansiedad está considerada como una de las situaciones que pueden empeorar, que no provocar, el asma, además del reflujo gastroesofágico, la presencia de poliposis nasosinusal o rinosinusitis crónica, las enfermedades tiroideas, la obesidad y los trastornos psicológicos y psiquiátricos, entre los que estaría la ansiedad.

“De ahí que sea tan importante el bienestar emocional y psicológico de estos pacientes. Las unidades de asma suelen disponer del asesoramiento psicológico para aquellos casos en los que se detecta esta asociación”, explican desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). “No obstante, estos síntomas responden bien a la medicación broncodilatadora, lo que ayuda a diferenciar esta “falta de aire” de la que provoca la ansiedad”.  

Alergia al polen: más en personas con ansiedad

Está ampliamente demostrado que, ante situaciones de estrés, se producen una serie de trastornos que afectan a la totalidad de las funciones del organismo, tanto metabólicas como endocrinas o del Sistema Nervioso Neurovegetativo. La Inmunología ya ha podido determinar también la relación directa entre las alteraciones emocionales y las del sistema inmunitario. Y en el caso de las alergias, el trastorno más importante se produce a nivel de este sistema inmunitario. Por eso el estrés, tanto físico como emocional, puede empeorar los síntomas de la alergia, ya que el sistema nervioso tiene la capacidad de activar las mismas células que se activan en una reacción alérgica, pudiendo en algunos pacientes dificultar el control de la enfermedad. Esto, que es muy común en alergias cutáneas, se ha confirmado también para las alergias estacionales en un estudio realizado sobre más de 1.700 personas alérgicas del área de Augsburgo (Alemania), que demostraba que la alergia al polen se presenta con más frecuencia en pacientes con ansiedad, constatando el vínculo que existe entre factores psicológicos y alergias. Según la autora principal de la publicación, “por primera vez podemos mostrar una conexión entre componentes psicológicos y alergias estacionales».

Contra los “fake”

  • “El asma se trata solo cuando hay una crisis”. Falso: El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, que se asocia a alergia hasta en el 70% de los casos. Para tratarla, existen tratamientos “de rescate” y “de mantenimiento”. Habitualmente la medicación de rescate alivia los síntomas del asma, como son la disnea, las sibilancias, la opresión en el pecho y la tos, sin embargo, no trata la inflamación, por lo que, pasado el tiempo de acción de la medicación de alivio, los síntomas suelen volver a repetirse. Los tratamientos “de mantenimiento” actúan disminuyendo la inflamación asociada a las crisis de asma, y no solo tratando los síntomas.
  • “El asma infantil desaparece al crecer”. Falso: los síntomas del asma suelen mejorar en algunos casos al llegar a la edad adulta.
  • “Si tienes asma, no debes hacer ejercicio”. Falso. La práctica del deporte y el asma no son incompatibles, sino más bien todo lo contrario: practicar deporte mejora la resistencia respiratoria y la tolerancia a la actividad física, siendo así un aspecto importante para llevar un estilo de vida saludable.
  • “El asma es una enfermedad solo de los pulmones”. Falso. El asma es una enfermedad sistémica, que afecta a todo el organismo.
  • “El asma se puede tratar con suplementos dietéticos”. Falso. Los suplementos dietéticos no han demostrado ser útiles en el tratamiento del asma.
  • “El asma solo aparece cuando tienes síntomas”. Falso. El asma es una enfermedad crónica y por tanto siempre está ahí.
  • “El asma desaparece en zonas de costa o en la montaña”. Falso. El asma y en concreto el asma alérgica puede tener desencadenantes que la hagan aparecer con más frecuencia en zonas de costa, como es el asma alérgica por ácaros del polvo, más presentes en zonas con alto grado de humedad.

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Paula Rivero

Pertenezco a la primera promoción de Periodismo que salía del "horno" de Sevilla (en todos los sentidos), allá por el año 94. La falta de experiencia de una facultad que empezaba me llevó a tener...