Por qué se produce
Los tumores se desarrollan cuando se rompe el equilibrio que existe entre el daño producido y la capacidad de reparación. Existen diversos mecanismos de defensa, el más visible es el aumento de pigmento (bronceado) tras la exposición. Las personas que se broncean con facilidad tienen una buena maquinaria defensiva, no así las que apenas se broncean, que tienen más riesgo para desarrollar cáncer de piel. Esto no quiere decir que las personas de piel oscura o que no se queman están libres de padecer cáncer de piel, pero sin duda el riesgo es menor. A nivel molecular, hay una compleja red de vías de reparación en respuesta al daño que se produce en el ADN (genes). Con el paso del tiempo toda esta maquinaria se vuelve menos eficaz; aparte la inmunidad (defensas) también se ve dismunída y por ello el cáncer de piel es más frecuente en mayores de 50 años. No obstante, cada vez se diagnostican más casos en personas jóvenes por los hábitos poco saludables de exposición solar intensa en cortos periodos.
Factores de riesgo
1. El principal factor de riesgo evitable para la mayoría de los melanomas es una sobre exposición a la radiación ultravioleta, ya sea natural (sol) o artificial (cabinas de bronceado), inapropiada al tipo de piel.
2. Obviamente, hay factores genéticos que no se pueden modificar, como son el tipo de piel (mayor o menor capacidad para broncearse), tendencia a desarrollar nevus-lunares y determinadas mutaciones que predisponen a padecer tumores, aún en ausencia de una exposición solar excesiva.
3. También hay algunos factores de tipo químico como el arsénico, la nicotina o las breas que pueden provocar tumores cutáneos, no melanoma.

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