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Alergia primaveral, el despertar de las histaminas

por María José Merino

Tratamientos

Por esta razón, los antihistamínicos son los fármacos más empleados en el tratamiento de las enfermedades alérgicas ya que, al bloquear la acción de la histamina, son eficaces para el control del picor ocular, nasal y de la piel, del goteo de  nariz, de los estornudos, etc, que están causados por la acción directa de la liberación de histamina. Tomar un tratamiento sintomático a base de corticoides, antihistamínicos, etc., durante el período de polinización de aquellos pólenes causantes de los síntomas, aunque no cura la enfermedad,  permite aminorar o eliminar los síntomas mientras el paciente lo esté realizando.

La Inmunoterapia (vacunación), además de disminuir el grado de alergia a los pólenes responsables, así como la necesidad de medicación sintomática que, previene la evolución de la sintomatología hacia el asma bronquial (algo que ocurre hasta en el 60% de los pacientes con rinitis polínica intensa que no se vacunan). Este tratamiento, a diferencia del anterior, sí es parcialmente curativo, pudiéndose discontinuar en la mayoría de los casos al cabo de los 3-5 años.

 

Nuevos pólenes de invierno

Conocemos como polinosis la sintomatología causada por la sensibilización clínica a los alérgenos presentes en los pólenes. La severidad de las manifestaciones clínicas depende de la cantidad de polen liberado y de la exposición del paciente a él durante la estación polínica específica; por tanto, puede variar de año en año. Dicha sintomatología consiste en una rinoconjuntivitis, que en un 40% de los casos cursa además con asma. Es una realidad que las temperaturas de los inviernos se están suavizando y junto con el efecto invernadero existente en las grandes ciudades debido a la contaminación ambiental, se ha observado un aumento de la incidencia de alergia a pólenes de inverno como los de las cupresáceas (ciprés y arizónicas), algo excepcional hace dos o tres décadas.

¿Cómo afecta la contaminación?

Otro fenómeno que se ha descrito es cómo la contaminación (sobre todo las partículas de los motores diésel) potencia la alergenicidad de determinados pólenes. Los distintos contaminantes atmosféricos acaban depositándose en el suelo e influyen directamente en el desarrollo de semillas, raíces y plantas, lo que altera sus características fisiológicas, convirtiendo a los pólenes en más alergénicos y potentes. Además, independientemente de que se padezca alergia, la polución afecta directamente a las vías respiratorias irritando las mucosas de la faringe, la nariz y los pulmones, lo que agrava la sintomatología propia de la alergia. Esto explica por qué son más frecuentes las alergias en las ciudades que en el campo, aunque, lógicamente, haya menos polen.

 

10 consejos para un mayor bienestar

  1. No abrir las ventanas del domicilio a primera hora de la mañana ni cuando cae el sol, ya que es en estas horas cuando los niveles de pólenes están más elevados.
  2. Ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa. Procurar no tender la ropa en el exterior, sobre todo los días de recuentos altos, ya que los granos de polen pueden quedarse atrapados en las prendas.
  3. Cuando se salga a la calle, llevar gafas de sol, gafas antipolen y mascarilla, para que el polen no pueda entrar en contacto con los ojos y la mucosa nasal.
  4. Poner filtros antipolen en los aparatos de aire acondicionado, tanto en el domicilio como en el coche (no hay que olvidar cambiarlos con frecuencia).
  5. Cuando se viaje en coche, hacerlo con las ventanillas cerradas.
  6. Evitar actividades que puedan remover partículas de polen, tales como cortar el césped, barrer la terraza, En caso de alergia al polen de gramíneas, no es recomendable tumbarse sobre el césped.
  7. Disminuir las actividades al aire libre entre las 5-10 de la mañana (emisión de pólenes) y las 7-10 de la tarde (período de descenso del polen desde lo alto de la atmósfera, al enfriarse el aire).
  8. Permanecer el mayor tiempo posible dentro de casa durante los días de mayores concentraciones de pólenes, sobre todo los días de viento.
  9. No dormir cerca de fuentes de pólenes alergénicos (árboles o plantas).
  10. Si se tiene jardín, evitar tener plantas que polinicen por el aire.

 

 

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